P ¿Qué papel ha jugado Europa en la carrera espacial?

R A partir de los 70, Europa empezó a desarrollar investigación espacial. La ESA nació en 1974. Pioneros como Johannes Geiss vieron que un esfuerzo conjunto [europeo] era bueno, inspirándose en el ejemplo del CERN. De hecho, antes que la bandera de EE UU, se puso sobre el suelo de la Luna una vela para el viento solar que formaba parte de un experimento europeo, en concreto suizo.

P ¿Cuál es la posición actual de Europa?

R El baricentro del sector espacial se está moviendo lentamente hacia Europa. La NASA sigue dominando porque gasta seis veces más. Pero hay unas áreas en las cuales nosotros somos líderes. Por ejemplo, en la observación de la Tierra, con el programa Copérnico y la creación de los satélites Sentinel para monitorear el clima. En el área de navegación, tenemos el sistema de navegación Galileo, que es mejor que el GPS. Fuimos los primeros en aterrizar en un cometa y en Titán. Y podemos hacer astrometría de alta precisión con Gaia. En cualquier caso, la exploración del espacio es como una orquesta: nadie puede hacerlo todo; por esto colaboramos con la NASA.

P A veces parece que Europa lleva a cabo una ciencia espacial de segunda.

R No es cierto. Europa tiene la fortaleza de poder hacer planes estratégicos a largo plazo con financiación asegurada. No estamos en riesgo de que se cancele una misión de forma improvisada. Somos unos colaboradores fiables para países como China e Israel. Pero esta estabilidad también dificulta que reaccionemos rápidamente. Cuando la NASA anuncia la vuelta a la Luna cuatro años antes de lo esperado, es complicado adaptarse.

P ¿Cuáles son los puntos débiles de Europa?

R Dependemos de colaboradores internacionales para enviar humanos al espacio. Pero incluso la NASA depende de Rusia para enviar a sus astronautas [con los cohetes Soyuz]. La belleza y el problema de la ESA es que tenemos 22 estados miembros. A veces hay conflictos entre los intereses nacionales y los europeos: por ejemplo, cuando algunos países quieren trabajar directamente con la NASA sin pasar por Europa.

P ¿Cuál es la relación de Europa con China?

R Hay un programa de cooperación pequeño pero importante: los proyectos de vuelo espacial humano y la construcción de una estación espacial. China es muy buena en reproducir conceptos conocidos, pero las nuevas fronteras tecnológicas siguen siendo difíciles para ellos. Por esto tienen muchas ganas de cooperar.

P Es decir, Europa coopera con EE UU y China a la vez?

R En medio de la guerra fría, en Europa fuimos capaces de lanzar experimentos en la estación espacial rusa Mir. Mientras los dos bloques tenían sus cañones apuntándose, había científicos que trabajaban juntos. Esto ayudó a poner fin pacíficamente a la guerra fría. Si hay una relación humana es imposible dispararse. Lo mismo está ocurriendo con China. Las relaciones ayudan a aligerar las tensiones.

P ¿Qué está en juego en el Space19+?

R La ESA tiene un programa obligatorio, que los países financian en proporción a su producto interior bruto, y otro opcional, que constituye el 90 % de los recursos de la agencia. La parte obligatoria cubre la investigación científica, las actividades básicas y la plataforma de lanzamiento de Kuru.