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Desde mi terraza

El candidato

El martes nos enteramos del posible nombramiento de nuestro paisano de Alfaz del Pí Juan Luis Iborra, como nuevo director del Teatro Principal. La propuesta partió del concejal de Cultura señor Manresa (Ciudadanos) quien se sumó a la decisión del Consejo de Gobierno del teatro tomada por unanimidad de someter a concurso público el nombramiento; pero hete aquí que a continuación el citado concejal de Cultura se descolgó con la noticia de que el Ayuntamiento ya tenía su candidato, consensuado con el alcalde, en la figura del alfasino a quien previamente se le había comunicado telefónicamente la propuesta municipal, recibida con ilusión y con ganas de aceptar el reto. Como el lector supondrá, resulta paradójico aceptar que se celebre un concurso público y al momento citar a un candidato, lo que puede traer algunas consecuencias en cualquier sentido malas: si se celebra un concurso público y Juan Luis resulta elegido sonará a pucherazo; y si se celebra el concurso y no resulta ser el elegido, tanto el concejal como Iborra habrán hecho el ridículo, especialmente éste al que se le comunicó simplemente la propuesta sin informarle sobre el concurso. La actuación del concejal de Cultura solo tiene un calificativo: torpeza. Y ya es la segunda protagonizada por D. Antonio Manresa en su breve «reinado». Al alcalde le llueven los enanos, consecuencia de un gobierno en coalición (PP y Ciudadanos) que en la mayoría de los casos se convierte en reino de Taifas. Y sería una pena que la torpeza de un político arruinara la dirección de nuestro teatro por una persona que traería un nuevo estilo y un nuevo aire para el primer coliseo alicantino; conozco bien la trayectoria de Juan Luis Iborra desde que abandonara su pueblo para hacer el servicio militar en Madrid, pernoctando con frecuencia en casa de mi hermano, y a continuación iniciara su carrera artística sacando una lanza en el Teatro Español. Ahí empezó una carrera de éxito popular indiscutible, especialmente en el cine y la televisión ya que su incursión en el teatro, como autor y director, fue y es cuando menos discutible desde mi punto de vista, pero ya saben que para gustos los colores. Pero el candidato ya venía precedido de una experiencia coronada de éxito desde que creara el conocido Festival de Cine de Alfaz del Pí, por el que pasó prácticamente toda la profesión cinematográfica sin cobrar un duro, simplemente por el trato recibido por la organización, por la simpatía del director y por los días agradables que los artistas pasaban el Alfaz, con un trato familiar en un festival sin pretensiones, pero que poco a poco se llenó de glamur; glamur que sin duda llevaría al Principal si finalmente resulta ser el elegido para el cargo. Y es que no hay que confundir «el culo con las témporas», se puede desarrollar una programación inteligente y con coherencia, en la que prime la calidad, sin despojarla del aspecto lúdico que tanto le gusta a la gente y que recuperaría mucho del público perdido, ya saben, la publicidad siempre crea más público. Reconozco que la mayor cualidad que atribuyo a Juan Luis es su audacia, seguida por su enorme capacidad de trabajo, ambos determinantes para atreverse a dirigir en varias ocasiones la Gala de los Premios Goya del Cine (que no es ninguna broma) tras recibir en una de ellas el Goya al mejor guion por la película Todos los hombres sois iguales; además de unos cuántos premios más en diversos festivales de cine y televisión. No es por lo tanto alguien que acaba de aterrizar, y su agenda valdría oro en el mercado negro; y todo ello vendría muy bien a la vida artística alicantina en la seguridad que la mal entendida superficialidad que probablemente se le atribuiría no tiene nada que ver con un proyecto teatral serio. La pelota está en el tejado, correrán ríos de tinta y solo deseo que a nuestro paisano no le salpique el charco; y mucho menos que por culpa del posible chaparrón que se le viene encima sin comerlo ni beberlo, perdiera el interés y rechazara el nombramiento, porque la decepción no mata, enseña.

La Perla. «La vida es como una obra de teatro, pero cuando es una obra política suele tener un reparto deplorable». (Oscar Wilde)

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