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El Molí de Paper de Ibi: De los escombros a icono cultural

Este referente patrimonial alcanza su fase final de rehabilitación después de una inversión de 1,2 millones de euros. La obra respeta los elementos originales y habilita un edificio que está preparado para organizar todo tipo de actividades

El Molí de Paper de Ibi inicia la cuenta atrás para su renacimiento. El proceso de rehabilitación que comenzó el pasado mes de marzo atraviesa ya su fase final para dejar este icono cultural ibense en perfecto estado después de una inversión de más de 1,2 millones de euros -500.000 financiados por los fondos FEDER- y meses de trabajos.

Durante el proceso, muchos son los cambios que se han tenido que realizar sobre la obra para respetar todos y cada uno de los elementos que han aparecido y que, sin duda, reflejan la actividad y la naturaleza del edificio. Una premisa clave desde el inicio de este proceso de rehabilitación.

Lo que parecía un sueño, pues, está a pocas semanas de convertirse en realidad. El proceso de rehabilitación del Molí de Paper de Ibi está llegando a su fin. Este atractivo proyecto para el municipio ibense ha iniciado de este modo su tercera fase de acciones de mejora que cuenta, además, con la elaboración del plan director y la recolección por parte de un equipo de arqueólogos de más de 500 fichas correspondientes a elementos de importante conservación.

Tal y como explicó Fernando Cervantes García, arquitecto y director de obra, «ha sido un proceso complejo y complicado, cada día había una sorpresa detrás de alguna de las paredes. Puertas o ventanas que se desconocían, trozos de pavimento de los orígenes del edificio o inscripciones de la época en la que el edificio tuvo actividad industrial». En relación a este último elemento indicó que «algunos grafitis se han dejado al aire en las propias paredes donde se han encontrado, enmarcados y tratados para que la gente cuando el edificio sea visitable pueda disfrutarlos. Así se puede entender sobre todo la actividad que se llevaba a cabo en cada uno de los espacios y salas». En este sentido, puntualizó que «entre estas inscripciones que han aparecido las que más nos han llamado la atención son las que reflejan la actividad papelera, la numeración de las baldas de secado del papel o la llegada y el peso de los camiones que acudían a hacer las distintas cargas». Y agregó además que «incluso se ha encontrado lo que parece una discusión entre dos empleados, en definitiva la esencia pura de este emblema patrimonial e industrial ibense».

De vuelta a sus orígenes

Respecto a la obra, argumentó que «se ha conservado todo lo que presentaba un estado óptimo y se ha restaurado todo lo que ofrecía garantías, lo que había desaparecido o estaba considerablemente dañado se ha hecho de obra nueva». «No se ha querido disfrazar nada en caso de los tramos o elementos de reciente construcción; se va a utilizar la madera para revestir algunos tramos de suelo y paredes para que las estancias no pierdan su esencia». En relación a la accesibilidad, se ha instalado un ascensor en el patio central del Molí para que en su apertura todo el mundo pueda disfrutar del edificio», concluyó.

El alcalde de Ibi, Rafael Serralta, y el edil de Urbanismo, Santi Cózar, destacaron el gran esfuerzo que el Consistorio ha realizado para acometer con éxito cada una de las fases. Un esfuerzo que se verá próximamente culminado con las distintas estancias previstas, como un futuro centro de interpretación, un espacio de restauración y un albergue, entre algunos de los proyectos que de momento se están barajando.

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