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El lado cómico

El lado cómico

El lado cómico

Obra: Mucha tontería

Intérprete: Berto Romero

Guitarrista: Iván Lagarto

Nueva ración de «stand up comedy» o de comedia en vivo, que siempre atrae a numerosos y jóvenes espectadores especialmente. Uno de esos monólogos cómicos en los que se interactúa con el público y donde el comediante expresa su particular forma de pensar y enfocar la realidad cotidiana, burlándose de las costumbres y de sí mismo. Berto Romero lleva gafas incorporadas como modo de ejercer un personaje que recuerda a Woody Allen. Y en su manera de adoptar posiciones y exponerlas. Por el hecho de permanecer cerca de Buenafuente, la cara y otros detalles evocan a su querido compañero. Nos trae a nuestra memoria a Pepe Rubianes cuando Berto saca dosis de acidez con mayor o menor fortuna, y funciona el buen rollo entré él y todos los colegas del público. «La élite económica e intelectual de Alicante», dice. Piensa que si tanta gente acude a verle será por algo. Y que si las expectativas no se cumplen, la culpa será de los asistentes, no suya. Los aires de seriedad llenan de ironía y humor inteligente algunas reflexiones, aunque no siempre es así en Mucha tontería. Niños, adolescentes, mayores y otros temas componen el punto de mira que conduce a la comicidad. Canta algunas divertidas canciones con el guitarrista Iván Lagarto. Una de ellas, como no, a ritmo de rap sobre la rutina diaria. Y se come un bocata porque es la hora de tomar algo para no desfallecer en perjuicio del espectador. En el recuerdo nos queda la manzana que peló y se comió Tony Leblanc en un programa de la tele de los años 70. Por otra parte, Berto Romero agradece la gran asistencia al Principal de Alicante, pero esto no significa que el mismo tipo de espectadores vaya a otra clase de obras. El diseño de luces está mucho más elaborado que en parecidas circunstancias, y toca el asunto de ir al gimnasio y el desgaste que supone con el fin de evitar desgastarse. La capacidad de observación extrae el lado cómico de las cosas. Las incongruencias y el ridículo se descubren. Y Berto se desmarca con la lógica de los mecanismos del humor. Imaginen a Cristo sin pelo, o la rutina sexual y más «tonterías». ¿Por qué nadar si terminas ahogándote? El sinsentido y la búsqueda del sentido.

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