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Los telones seguirán bajados

Los teatros de la provincia no pueden asumir abrir sus puertas el próximo 25 de mayo con tan solo un tercio del aforo y miran a septiembre como fecha clave para iniciar la nueva temporada

El telón del Teatro Principal de Aliante continuará bajado al menos hasta septiembre.

El telón del Teatro Principal de Aliante continuará bajado al menos hasta septiembre. información

Si el pasado año el 91% de los trabajadores de las artes escénicas de la Comunitat Valenciana se veía obligado a complementar sus ingresos con otros empleos, la crisis del coronavirus ha dejado a un sector ya herido al borde de la muerte. El cierre de teatros y salas ha su puesto un parón en un sector integrado en su mayoría por autónomos que ven como, en el mejor de los escenarios, no será hasta la próxima temporada cuando se empiece a recuperar la actividad.

Aunque en el plan de desescalada del confinamiento el Gobierno marca en la fase 2 (25 de mayo) la apertura de los teatros, las condiciones y las interrogantes ponen contra las cuerdas a estos espacios. La posibilidad de subir los telones solo con el 30 por ciento del aforo, con butacas preasignadas, imposibilita la opción porque económicamente no es sostenible y porque las programaciones ya han sido aplazadas o suspendidas. Incluso la fase 3, a partir del 8 de junio, que permitirá ocupar un 50% del aforo, no es factible según el sector.

Posponer la apertura a septiembre, con el aforo completo de los teatros, es la petición que esta misma semana formulaba Jesús Cimarro, presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza de España, a lo que sumaba que se mantengan las medidas de apoyo laboral establecidas por el estado de alarma para el sector. Además, se preguntaba cómo los lugares de culto pueden tener una ocupación del 50% a partir del 25 de mayo y los teatros solo el 30%.

Los teatros de la provincia también lo ven así, dan por cerrada la temporada y miran a septiembre para intentar recuperar la normalidad, si todo va bien, claro. Reabrir el 25 de mayo resulta imposible e inviable.

El Teatro Principal de Alicante, que cuenta con 900 butacas, ha aplazado hasta el momento 33 espectáculos, la mayoría al último trimestre del año, incluso algunas ya a 2021. «No nos planteamos abrir hasta septiembre u octubre, si es que se puede», apunta la subdirectora de este espacio, María Dolores Padilla. «En teatros como el nuestro, que acoge producciones de gran formato, el aforo del 30% no es viable, es imposible asumirlo, ni nosotros ni las compañías ni los espectadores, por supuesto».

Ahora, el trabajo se centra, además de en recuperar la programación convertida en un puzzle, en planificar estrategias de retorno. «Estamos trabajando en temas de seguridad y limpieza; el acceso y la salida o la forma de recoger las entradas no es lo más complejo; lo complicado es la sala».

El problema añadido es que de muchos espectáculos están ya vendidas la mayor parte de entradas, «pero no podemos tomar ninguna decisión porque estamos hablando de cuatro o cinco meses vista».

El Gran Teatro de Elche, que cuenta con 779 butacas, mira a la reapertura pensando en intensificar la programación, cuando sea posible, y en dar prioridad a la contratación de grupos locales, con el objetivo de reactivar el sector. La concejal de Cultura, Marga Antón, recuerda que ha cambiado la fecha al 95% de los espectáculos previstos hasta después de septiembre.

«El objetivo es que ni las empresas del sector perdieran sus ingresos, ni los espectadores la posibilidad de disfrutar de la propuesta cultural programada».

Pasar de ocupar 864 butacas a menos de 300 no es una opción para el Teatro Chapí de Villena, que, como todos, ha aplazado toda la programación «para que las compañías no pierdan». Por eso, «es inviable», asegura Francisco Flor, director de este coliseo. «Somos un teatro público y se puede hacer un esfuerzo y asumir algo, pero hay espectáculos que ya tenían 500 entradas vendidas y eso habría que anularlo todo».

Considera que si la compañía viene a taquilla es imposible que le salgan los números, «incluso en septiembre si se mantienen las restricciones»; y si hay caché «por mucho esfuerzo municipal que haya es imposible y no puedes subir las entradas, menos en este momento de crisis».

No descarta abrir de mayo a septiembre, aunque con la programación local, «que es la última que hemos dejado». Ahí sí se puede asumir el aforo «y reinventarnos esos dos meses, el problema lo veo a partir de septiembre».

«El 25 de mayo no abrimos, ni pensarlo». El concejal de Cultura de Alcoy, Raúl Llopis, lo tiene claro, sobre todo porque el Teatro Calderón es de titularidad pública pero la gestión de servicios la realiza una empresa, que ha tenido que hacer una suspensión del contrato manteniendo solo lo básico, «algo que no marcamos nosotros sino un real decreto» . «Las medidas me parecen correctas, pero va a ser complicado que en un teatro de 760 butacas se ocupan solo 120, además de cumplir otras condiciones».

La situación se agrava porque «ninguna compañía ha podido ensayar en este tiempo y muchas de ellas están en ERTE», con lo cual, aunque la programación se ha aplazado ha incertidumbre sigue sobre lo que puede pasar a partir de otoño. Incluso la Mostra de Teatre, prevista en junio y que se aplazó a septiembre, «ni tan siquiera vemos que sea factible».

Llopis considera que «hacer algo para 120 personas es despilfarrar los recursos» y muestra preocupación por la reacción de los espectadores «porque van a tener que sentarse separados y no podrán disfrutar de la misma forma, no vamos a poder transmitir sensación de tranquilidad». Ahora, afirma, toca «reinventarnos» y «buscar fórmulas de llegar a la gente y ayudar al sector».

La situación del Teatre Arniches de Alicante es diferente, ya que pertenece al Institut Valencià de Cultura, aunque el día 25 «tampoco vamos a abrir», asegura la responsable territorial del IVC en Alicante, Alicia Garijo. «Por un lado está la programación y por otro, los protocolos a seguir a la hora de la movilidad de los teatros, la relación con las compañías, los traslados, los ensayos, el personal del propio teatro, los camerinos... no podemos abrir un espacio donde la gente tenga miedo». Lo más probable, apunta, es que se haga un protocolo porque «cuando abramos es fundamental transmitir confianza».

No obstante, el Arniches comenzará su actividad en julio «con espectáculos de calle del IVC y a partir de septiembre iniciaremos temporada». El objetivo será incrementar la programación, dentro del plan reaCtivem de la Conselleria de Cultura, «para apoyar a las compañías, aunque se tenga que reducir el número de espectadores porque no son solo las compañías, también están los técnicos y otras empresas del sector».

En lo que todos coinciden también es en la necesidad de que el público recupere la ilusión, que pierda el miedo y piense en el teatro como un lugar de disfrute. Si la economía lo permite, eso sí.

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