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El arte se deja ver

Galerías y salas de la provincia retoman la actividad con el mercado resentido y con poco movimiento, aunque esperan volver a la normalidad

La sala Santamanca de Alicante, ayer recibiendo una visita.

La sala Santamanca de Alicante, ayer recibiendo una visita.

El escenario no era como para tirar cohetes, pero la pandemia ha sido un duro mazazo. El mundo de las galerías y salas de arte se ha resentido, y mucho, de estos meses de encierro. Las cifras apuntan a que el 87,5% de las galerías españolas han tenido pérdidas importantes, según una encuesta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo de España. Y las medidas adoptadas por el Gobierno levantaron las protestas del sector que veía como al arte contemporáneo se destinaba 1 millón de euros, frente a los 38.2 para las artes escénicas, los 13.2, para la exhibición cinematográfica o los 4, para apoyar las librerías independientes.

La época tampoco ha acompañado. Las grandes ferias se concentran en Madrid a partir de febrero (ARCO, Art Madrid, Just Madrid, Urvanity?) y las oportunidades de venta de las galerías, que tienen en estas citas su mayor movimiento de obras, quedaban en el limbo.

La desescalada está abriendo las puertas de estas salas también en la provincia, aunque no son muchas las que han conseguido sobrevivir ya antes de la crisis provocada por el coronavirus. Algunas continúan con las exposiciones en las que pusieron un paréntesis y otras aprovechan para mostrar algo nuevo.

La galería Aural resiste pese a todo y el empeño de Begoña M. Deltell le llevó a abrir una hermana gemela en Madrid, justo un par de meses antes de que se decretara el cierre. En Alicante reabrió las puertas el pasado 18 de mayo y en Madrid, el 25. «En Alicante no ha entrado ni una sola persona desde que abrimos; tuve dos citas previas pero no vino ninguna de las dos. Alicante está muy muerto», afirma la veterana galerista que, sin embargo, sí está satisfecha con la respuesta en Madrid. «Allí está todo muy reactivado a pesar de estar en una fase anterior, hemos tenido varias visitas, citas que sí han acudido, y de hecho hemos vendido un par de piezas».

Aunque durante el confinamiento no ha parado de realizar actividades en torno a obras concretas o sobre la exposición que exhibe en sus salas, del artista Bruno Munari, arrancar cuesta. «En Alicante la calle está muy vacía, la semana pasada solo había un bar abierto y esta es, además, una zona turística».

Lo que sí hay, es «una aceleración de proyectos, convocatorias y petición de información online, pero a nivel presencial está todo muy ralentizado». Incluso muchas citas artísticas se han transformado y se quedan tras la pantalla. «La mayoría de ferias han puesto sus convocatorias online, como PhotoEspaña».

La sala Santamaca de Alicante reabrió el pasado viernes, continuando con la exposición fotográfica de Pilar Pequeño, premio a la trayectoria en PhotoEspaña 2019 y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010. Gertrud Gómez, su propietaria, asegura que de momento no ha ido mal. «Las visitas son con cita previa y la verdad es que ha venido gente para ver la exposición». Confía en que «todo volverá a la normalidad», porque, asegura, «el público tiene muchas ganas de ver cosas culturales, hay un deseo de volver a consumir y disfrutar la cultura en directo, porque online no es lo mismo».

También en Alicante, el próximo viernes Jaume Marzal se dispone a volver a recibir visitas en B.Art, con mascarillas, geles y controlando el aforo. «No creo que la gente se dispare, por eso no vamos a dar cita, estaremos allí y abriremos en horario normal, mañana y tarde». Para la vuelta ha dado luz verde a una exposición de fotografía sobre Cuba de Isabel Rico y Reinaldo Ortega, que se quedó sin inaugurar antes de la crisis. «Las salas de arte no creo que serán donde primero vaya la gente, pero creo que poco a poco se irán revitalizando»

Xàbia pasó a fase 1 el 11 de mayo y eso dio la oportunidad de abrir sus puertas a la galería Isabel Bilbao. Desde entonces, «el parón es total», asegura la galerista que abre solo por la mañana, excepto viernes y sábado que también le da una oportunidad a la tarde. «Hay alguna llamada para preguntar por alguna obra, pero la gente todavía no se acerca».

En estas tres semanas, «hemos recibido la visita de unos galeristas holandeses y de unos artistas». Y ya. «Mi público es esencialmente de fuera, los de la zona vinieron a la última inauguración que fue justo antes y hasta que no se permita viajar entre provincias para nosotros va a ser complicado».

La galería ha retomado la exposición que tenía de Antonio Abellán, que seguirá durante el mes de junio, y después, inaugurará una de Empar Boix. «Ahora todo el mundo está pensando en otras cosas, pero hay que estar ahí, hay que reinventarse y hacer mucho más online para tener todos los frentes cubiertos».

El 18 de mayo retomó su actividad la galería Sánchez y Juan de Elche, con una colectiva de pintura impresionista. Esa primera semana fue con cita previa. «Nos llamaban clientes y estuvimos atendiendo a puerta cerrada», asegura Susan Sánchez, directora de la sala. «La pasada ya abrimos con el dispensador hidroalcohólico en la puerta, guantes y mascarillas, y con aforo limitado».

El balance de ese arranque, afirma, es positivo. «La verdad es que hemos tenido un goteo continuo, no ha habido gente de golpe, pero si ha ido viniendo de forma escalonada».

También retoman hoy sus exposiciones la Casa de Cultura y la Llotja Sant Jordi de Alcoy, con su programación dentro de la Cátedra Antoni Miró de Arte Contemporáneo.

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