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«Es importante volver al teatro por una cuestion de salud mental»

Fele Martínez protagoniza Anfitrión, uno de los cinco montajes de estreno en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, reducido este año por el coronavirus

El actor Fele Martínez. ana máñez

Fele Martínez lleva meses metido en la piel de Anfitrión, el general de Tebas que vuelve a casa victorioso tras una campaña militar y nada es como esperaba. Esta versión de la obra de Moliere en las manos de Juan Carlos Rubio es uno de los cinco estrenos que el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ofrecerá en el formato más reducido de su historia por los imperativos sanitarios del coronavirus.

El Anfitrión que encarna el alicantino se representa del 29 de julio al 2 de agosto y supone el regreso al Teatro Romano de Mérida del actor tres años después de participar en la obra Los hilos de Vulcano.

«Es una preciosidad de teatro y tengo la imagen grabada de salir a actuar y ver el graderío lleno de gente. Fue espectacular», recuerda Fele Martínez sobre su anterior visita a Mérida, que en esta ocasión no podrá tener lleno en las gradas por la necesaria distancia social, «pero solo con tener el lujo de actuar sobre ese escenario, en esas piedras milenarias, me siento pagado», añade ilusionado el actor.

Más de 10.000 entradas vendidas en la primera semana del festival extremeño dan una idea de las ganas del público por volver al teatro, casi tantas como las de los actores y actrices por volver a pisar un escenario y de los teatros por abrirse al público.

«Hay que volver al teatro por una cuestión de salud mental, es importante reanudar la actividad poco a poco pero cuanto antes, para empezar el proceso de sanación después de todo lo que ha pasado. Hablo del sector de la cultura como del país entero, en cada disciplina, en cada sector económico, hay que reactivarse con todas las precauciones del mundo», considera Fele Martínez, que empezó a ensayar la obra con sus compañeros de reparto sin ninguna seguridad de su estreno tras la irrupción de la pandemia.

Ensayos con mascarilla

«Empezamos a ensayar sin tener la certeza de que se fuera a celebrar el festival, pero llegó un momento en el que teníamos que ponernos a ensayar, hacer la escenografía... y nos tiramos a la piscina sin saber muy bien cómo acabaríamos», indica el actor, que ha pasado por varias fases de ensayos, trastocados en sus rutinas por las prevenciones sanitarias ante el coronavirus.

«Cuando entramos al local de ensayo todo lo que traíamos de la calle lo dejábamos en un sitio. Hemos empezado a ensayar con mascarillas y hasta pantallas protectoras y procurando mantener las distancias, que es lo más difícil porque no deja de ser raro. Vamos teniendo cuidado, pero la distancia es lo más complicado porque hay un momento en el que necesitas ver la cara del otro», explica sobre las precauciones establecidas en los montajes.

Con todo, cree que el camino que queda por recorrer en la nueva normalidad tendrá que hacerse con el esfuerzo de todos. «En el teatro dependemos de los espectadores, si no va nadie a la sala bajas la chapa. Hay gente que las ha pasado canutas y todos debemos poner un poco de nuestra parte: consumir en los sitios que tenemos al lado, desde la ferretería hasta el mercado, ir colaborando un poco entre todos y algo hará. Y con la cultura, igual. Aunque es en lo último que se piensa, tenemos que dejar de verla como un artículo de lujo», y apela a las instituciones que financian escenarios y deciden ir a taquilla en lugar de pagar caché «porque eso aparta de la escena a pequeñas compañías que no pueden permitirse un resbalón».

Papeles no le faltan

De su trabajo actual con Juan Carlos Rubio en Anfitrión, apunta que «está siendo todo un viaje, realmente una gozada. Es un director al que le gusta muchísimo trabajar con el actor construyendo los mimbres de la función a través de dibujos. A partir de ahí, vamos buscando al personaje desde lo más sutil, desde lo más íntimo» en esta versión actualizada donde «hablamos constantemente de mujeres poderosas y empoderadas y esto me parece que es un gran acierto de Juan Carlos Rubio. Algo además absolutamente necesario y que encaja perfectamente con esta producción».

Fele Martínez se sabe afortunado porque no ha dejado de trabajar este año: «No he parado, he podido hasta teletrabajar, que es algo que como actor no había hecho en la vida», en referencia a la serie Diarios de la cuarentena realizada durante el confinamiento.

También ha participado del éxito de La Unidad, la serie más vista en Movistar donde Martínez interpreta al comisario general Sanabria: «Estamos muy contentos con la serie, yo me vi los seis capítulos de una sentada, y esperando a ver si hacemos la segunda temporada», señala.

Lo único que no ha podido hacer este año es disfrutar de las Hogueras -«que vivo desde que tengo uso de razón», dice- pero esta vez ha sido por imperativo legal.

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