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Tribuna

Leer en Alicante

Imagen de la Feria del Libro de 2019, celebrada en la antigua estación de autobuses de Séneca.

Imagen de la Feria del Libro de 2019, celebrada en la antigua estación de autobuses de Séneca.

Uno de los efectos colaterales de la debacle de la CAM, fue el cierre de la Biblioteca Gabriel Miró, situada en el Aula de Cultura de esa entidad en Alicante. La desaparición de este espacio público cultural abierto a la ciudad, con la que tenía un fuerte arraigo ganado desde hacía años por sus fondos y por los contenidos que ofrecía, entre ellos una hemeroteca muy útil para investigadores y público en general, no produjo ninguna reacción apreciable ni en instituciones ni en ciudadanos. Algunos pensamos que esto era un síntoma de un estado de cosas en las que sería necesario detenerse. Ahora, coincidiendo con la publicación de algunos estudios y encuestas sobre los efectos de la pandemia en la cultura lectora en nuestro país, en la Sede de la UA en Alicante se ha organizado un dialogo sobre esta cuestión, con la pretensión de reflexionar sobre esta cultura en nuestra ciudad, más allá de las circunstancias impuestas por la covid.

¿Cómo sería una ciudad sin Bibliotecas Públicas? Sería una ciudad empobrecida, sin memoria ni esperanza. El mismo efecto se produciría en una ciudad sin librerías: «No se puede medir el efecto que tiene una librería en la ciudad que la acoge, ni la energía que despliega en sus calles, y que transmite a sus habitantes. Desde luego, no bastan el número de clientes y ventas, ni cifras de negocios, porque el influjo de la librería en la ciudad es sutil, secreto». ( Paco Puche, Memoria de la Librería)

Una Biblioteca Pública es un equipamiento esencial en la ciudad, pues del mismo modo que hay dotaciones públicas destinadas a preservar la salud y el bienestar de los ciudadanos, la biblioteca tiene la noble función de cuidar del alma de los ciudadanos. Nuccio Ordine, autor del imprescindible ensayo La utilidad de lo inútil, en un artículo reciente rechazaba que algunas ciudades, con motivo de la pandemia, cerrasen las bibliotecas y librerías. Ordine sostiene que del mismo modo que permanecen abiertos los establecimientos de alimentación deberían dejarse abiertas las bibliotecas y librerías porque en ambas también se adquiere otra clase de alimento: el espiritual.

En la ciudad de Alicante siempre andamos dándole vueltas al discurso del «modelo de ciudad», dirigido hacia el modelo productivo, el social, el ambiental, las infraestructuras, entre otras variables relacionadas con la ciudad material. Lo que naturalmente está muy bien. Pero ¿quién habla en nombre de esa otra ciudad de las necesidades inmateriales, que ensancha el mundo interior de los ciudadanos y los hace más libres? Esa ciudad inmaterial construida de palabras, sueños y deseos no es un adorno ni algo inútil. Marta Nussbaum, premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales, defiende que la lectura forma parte de la preparación necesaria para vivir en democracia, idea que ya había sido defendida por su compatriota el poeta Walt Whitman que entendía la democracia como una sociedad de lectores libres. Abundando en esta idea, Irene Vallejo, en su celebrado ensayo acerca de la historia del libro, El infinito en un junco, nos recuerda que etimológicamente la palabra «lector» deriva del término «elector».

En la ciudad contemporánea, la Biblioteca Pública ya no es sólo un sitio donde se prestan libros, es un espacio público en el que la función tradicional de la biblioteca confluye sinérgicamente con otras actividades culturales. Si el concepto tradicional de una biblioteca, como el de un museo, era el de un templo que sacralizaba el conocimiento, y así lo reflejaba su arquitectura, ahora se ha convertido en un centro cívico, expresión de una comunidad democrática, que cumple una función urbanística de centralidad social y cultural en la ciudad.

Como decía al comienzo de este artículo, la Sede de la UA en Alicante ha organizado -mañana, 11 de marzo a las 19 horas , en formato online- un diálogo entre responsables políticos y representantes de bibliotecas y librerías de la ciudad, con la intención de contribuir a abrir la conciencia ciudadana hacia una cuestión esencial para la vida de una ciudad y que debería ocupar un lugar más relevante en las políticas públicas.

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