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Crítica teatral de "La langosta no se ha posado": Filosófico vuelo

La langosta no se ha posado

La langosta no se ha posado

Nuevos honores de estreno en el Principal de Alicante con una compañía de aquí, Maror Produccions, que fue ganadora de la III Residencia de Teatro José Estruch con la propuesta de la obra «La langosta no se ha posado». Desconcertar y atrapar son las intenciones del autor gallego Francisco Javier Suárez Lema y, naturalmente, de la tarea dirigida por Iván Jiménez.  

 La comedia dramática, el suspense y la distopía de la ciencia ficción conducen a los numerosos espectadores por un camino existencialista a partir de cuatro personajes ubicados en un avión, en un futuro no muy lejano. Con este punto de apoyo tienen origen las filosofadas de una altiva presidenta con arrebatos de cólera, tendencia al grito innecesario e impulsos supuestamente cómicos. Y es que menos puede ser más en ocasiones.

 El papel lo asume Mila García. El rígido y frío piloto es un robot de apariencia humana que acoge Diego Juan, quien también proyecta sus discursos filosóficos sin una verdadera acción dramática. Los auxiliares, Elena Candela y Tomàs Mestre, están revestidos de una secundaria función que cumple el propósito del vuelo en el que se escucha fundamentalmente la voz de un autor bajo la influencia total de ciertas cuestiones filosóficas, literarias, televisivas y cinematográficas.      

 ¿Existe la realidad o es una simulación computarizada? ¿El ojo humano solo puede ver apariencias engañosas? Los agujeros negros cósmicos o lo que dice la presidenta: «Me gustaría que la vida fuese como las matemáticas. No se entienden, pero te acostumbras a ellas». La firme labor del cuarteto salta a la vista con las particularidades de cada uno. Los pasajes, dirigidos por Jiménez, transmiten un clima sugestivo e irrealista, y el texto (forzado) y la teatralización no se enlazan equilibradamente en las páginas de Suárez Lema. El montaje lo ratifica.     

 Huyen. Dicho de otra sugerente forma. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Es decir, la vida, la muerte, la soledad, las relaciones o la religión. Las sociedades distópicas e indeseables surgen en subgéneros de ficción para establecer reflexiones sobre la sociedad, el medio ambiente, la política y la economía, la ética, la ciencia o la tecnología.                            

 Descubren una figura de la Virgen que parece una bomba situada en la bodega y que da lugar a una canción de Joselito, uno de los efectos teatrales que revela un carácter lúdico y artificial. Eso no aporta. Estorba. Hay una devastadora guerra en la Tierra y el avión vuela sin rumbo en una situación límite. La escueta y simbólica escenografía, la iluminación, el constante espacio sonoro, los atuendos y la proyección de vídeo ponen sus granos a fin de que las escenas tengan su propia personalidad de corte futurista. Así es el trayecto al que se une el público. Interpretado por unos actores notablemente conocidos gracias a su solvente actividad durante años en Alicante y provincia. Siempre es necesario apoyar y promover a la gente de casa, cosa que deja mucho que desear.      

 El dramaturgo homenajea al escritor estadounidense Philip K. Dick y más en concreto a su novela «El hombre en el castillo», que muestra una situación histórica alternativa. ¿Qué hubiese pasado si la Alemania de Hitler, Italia y Japón ganan la Segunda Guerra Mundial? Esto nos invita a dudar de nuestra realidad. No obstante, el espectáculo no circula por ahí, aunque Francisco Javier Suárez Lema sí tuvo en consideración el título del imaginario libro «La langosta se ha posado», que incluye esa novela adaptada, por cierto, a una serie de televisión.    

La langosta no se ha posado

TEATRO PRINCIPAL DE ALICANTE

** ½

De Francisco Javier Suárez Lema

Compañía: Maror Produccions

Director: Iván Jiménez

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