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Sempere y Juana Francés, en la nueva colección permanente del Reina Sofía

La reordenación del museo incluye por primera vez a la artista alicantina en la exposición de fondos propios con una obra de 1959 - También se ha contado con una pieza del creador de Onil, que ya había estado representado en otras ocasiones

La obra de Sempere,  a la izquierda, en la Sala 416 junto a la de Planasdura. | COLECCIÓN MUSEO REINA SOFÍA

La obra de Sempere, a la izquierda, en la Sala 416 junto a la de Planasdura. | COLECCIÓN MUSEO REINA SOFÍA

El Museo Reina Sofía de Madrid recibió en 1990 una parte del legado de Juana Francés (1924-1990). Cerca de un centenar de obras que marcan la trayectoria de esta artista alicantina que fue una pieza fundamental en la formación del grupo El Paso. Sin embargo, las exposiciones permanentes que se han ido sucediendo a lo largo de los años han obviado su presencia en las paredes del centro de arte madrileño. Hasta ahora, cuando en la que puede ser la mayor reordenación de los fondos del museo con motivo de su 30 aniversario Juana Francés ya cuelga en una de sus paredes.

También aparece Eusebio Sempere (1923-1985) de nuevo. El artista de Onil, representado en las colecciones del Reina Sofía con 23 obras, ha permanecido en los últimos años con una pieza en una de sus salas, dedicada al arte geométrico.

Dos nombres fundamentales de la creación alicantina se dan así la mano en esta reordenación que supone «una relectura integral» de la colección al completo. «Juana Francés no había estado nunca en las colecciones permanentes del Reina, lo que me parece una anomalía histórica teniendo en cuenta su importancia en los años 50 y 60, pero también en los 70», asegura la profesora y crítica de arte alicantina Isabel Tejeda, estudiosa de esta creadora y también de la representación femenina en los fondos del museo, investigación realizada en 2012 gracias a una beca del propio centro.

«Que Juana esté presente ahí -apunta- es importantísimo, no solo porque sea alicantina sino porque es mujer, ya que las mujeres han tenido muy escasa presencia en sus exposiciones permanentes».

Su obra, Sin título (no 18), es una tierra fechada en 1959 y se encuentra en la sala 420. La de Sempere, Sin título, de 1955, que llegó a este museo en 1988 procedente de la ordenación de fondos del Museo Español de Arte Contemporáneo, se ha ubicado en la sala 416. El cuadro pertenece a la época en la que aún vivía en París.

Mientras Juana Francés comparte espacio con artistas como Chillida, Feito, Martín Chirino, Manuel Viola, Canogar o Antonio Saura, el de Onil lo hace con Rothko, Zobel, Miralles, Guayasamín, Pablo Serrano, Tápies o Tharrats.

El cuadro de Juana Francés, en primer plano, en la Sala 420 del Reina Sofía. | COLECCIÓN MUSEO REINA SOFÍA

Contexto artístico

Ambos artistas alicantinos forman parte de la selección de piezas que se incluye dentro del denominado Episodio 1 de la nueva colección permanente, Nos ven: de la modernidad al desarrollismo, de los seis de los que constará esta reordenación de los fondos artísticos que culminará en noviembre. Serán 2.000 obras las que se exhibirán en total, de las que un 70% aproximadamente no se han mostrado antes.

Este Episodio 1 analiza la interpretación del contexto del arte y la cultura estadonunidenses tras la II Guerra Mundial y el auge del expresionismo abstracto, mientras en Europa las experiencias artísticas derivan de las últimas corrientes del surrealismo, hasta llegar al informalismo.

«Esta parte de la colección, en la que destaca el aumento de mujeres dentro de los artistas representados, quiere contar cómo el régimen franquista estaba intentando legitimarse de alguna manera a través de los artistas españoles informalistas», asegura Tejeda. «El informalismo a principios de los 60 era como la gran tendencia artística del momento, la que tenía mayor visibilidad, y EE UU la había utilizado también como una manera de representar el espíritu norteamericano».

Las obras de Sempere y Francés se incluyen dentro del grupo de artistas informalistas españoles en el ámbito norteamericano a partir de los años 50. De hecho, Juana Francés expuso en el Guggenheim de Nueva York en 1960, dentro de la colectiva Before Picasso after Miró, y Sempere, en el MoMA de esa misma ciudad en 1965, en The Responsive Eye.

«Están dentro del mismo contexto, aunque el caso es distinto», afirma Tejeda. «Sempere tiene como un exilio intelectual en París y Juana, que había salido ya fuera, estaba mucho más asentada en ese momento en Madrid y ligada a la vanguardia española».

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