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Entrevista

Glen Matlock, bajista y fundador de los Sex Pistols: "Con Boris Johnson tenemos a nuestro propio Franco"

El músico británico descansa unos días en Mallorca y prepara un nuevo disco para 2022

Glen Matlock, ayer, en el jardín del hotel Araxa de Palma.

Glen Matlock, ayer, en el jardín del hotel Araxa de Palma.

Cuando Glen Matlock (Londres, 1956) fundó el mítico grupo Sex Pistols junto a sus compañeros, no era consciente de lo que venía. Después de dos años de éxito colosal, fue expulsado de la banda y relevado por el joven Sid Vicious. El resto ya es historia de la música. Ahora está en Mallorca, descansando y preparando su nuevo disco, que verá la luz el próximo año.

-Pregunta obligada: ¿qué hace en Mallorca?

-He venido de vacaciones para descansar un poco. También he aprovechado para visitar a algunos amigos. Estoy pensando en adquirir una casa aquí dentro de un tiempo. De momento solo es una idea. Amo Mallorca y amo España. El año pasado sí que pude venir un mes entero. El Brexit es cada vez peor y nos da menos margen de maniobra.

-¿Cómo vive la evolución del Brexit y sus consecuencias?

-Es ridículo y embarazoso. Con Boris Johnson, ahora en Reino Unido tenemos a nuestro propio Franco. Estamos volviendo atrás como sociedad por su culpa.

-Algunos dicen que Johnson es un "icono punk".

-No. Es totalmente lo contrario. Lo triste de este tema es que él parece inteligente ante los medios, y muchos de los antiguos punks creen que es un político alternativo, pero no es así. Él es el establishment personificado. Está arruinando a Reino Unido y quiere ser un gobernante totalitario. Los músicos, por ejemplo, estamos teniendo problemas para viajar y tocar en otros lugares. A mí me afecta menos, pero mi hijo y su banda no saben cómo hay que hacerlo. Necesitamos mucho papeleo para trabajar, y eso pone las cosas muy difíciles a nuestra profesión.

-Afirma que está "muy cansado" de que le pregunten por su etapa en los Sex Pistols.

-Sí, pero entiendo que la gente quiere hablar de este tema conmigo. Son muchos años desde aquello y me va a acompañar siempre. No fundamos la banda para ser famosos, sino porque nos gustaba hacer música juntos. Ahora muchos artistas quieren ser músicos únicamente para ser famosos.

-¿Algo que añadir sobre aquella época?

-La recuerdo como una etapa de juventud en la que aprendí muchísimo. Fueron mis años formativos y marcaron de forma inevitable mi manera de hacer y concebir la música. Junto a Steve Jones y Paul Cook éramos como una pequeña banda que aprendía a tocar. Existe un fenómeno curioso cuando todos empezamos desde el mismo punto, y es que esos días acaban teniendo un significado mayor en tu vida. Teníamos algo en común que no tenían otros. No teníamos que forzarlo, salía solo. Luego llegó la división y empezaron las noticias sobre los motivos, qué había pasado, las rencillas y los mensajes poco agradables. Si lo piensas bien fue una época triste, en realidad no queríamos pasar por todo aquello ni acabar de esa forma.

-Después de aquello siguió haciendo música y tocando. ¿Cambió algo en su manera de entender la música?

-Me peiné, me puse una chaqueta y seguí con mi carrera en solitario. Eso fue todo. Además, de esa época recuerdo venir con Iggy Pop a Barcelona para tocar. Al acabar nos fuimos a Sitges y, cuando estaba montado en un velomar con mi novia, escuchamos a Iggy a lo lejos haciendo ruidos y esos sonidos extraños. Aquello no lo olvidaré nunca.

-¿Usted sigue siendo punk?

-Tanto como solía serlo en mi juventud. Mis ideas y pensamientos están escorados a la izquierda, sobre todo en estos momentos en los que la extrema derecha ha cogido poder. No creo que tenga sentido seguir haciendo canciones del estilo: ¡que le jodan al gobierno! Hay que tratar de ir un paso más allá y ser más inteligentes. Además, escucho bastantes canciones de pop clásicas y las disfruto mucho.

-¿El punk sigue vivo?

-Sí, aunque haya cambiado su forma. Antes del confinamiento pude viajar por todo el mundo y me di cuenta de que la palabra punk ahora sirve para definir todo aquello que no es mainstream o comercial. Creo que el punk tiene otros significados, no es tan simple. Lo que no me gusta del punk es cuando la gente piensa que serlo significa llevar un tipo de camisetas y pantalones concretos. Eso no tiene ningún sentido.

-¿Sería posible un disco como Never mind the bollocks hoy en día?

-No, porque pertenece a otra época. Las formas de hacer música y de actuar no tenían nada que ver. Era un producto que no se entendía sin su contexto.

-En su juventud dijo que prefería la música a la fiesta. ¿Aún piensa lo mismo?

-No creo que sean incompatibles. Me gustan las dos. La gente cree que la profesión es solo eso. Los músicos estamos trabajando todo el día porque cualquier influencia o idea puede convertirse en una canción. Aunque estés tumbado en la piscina en vacaciones.

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