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PENSAMIENTOS ANIMALISTAS

Animales que siempre están de rodillas

Eran tan espirituales como mundanos. Vivían sólo de lo que daba la tierra, comían el fruto de los árboles y, oralmente, transmitían de una generación a otra, el conocimiento que tenían del mundo

Animales que siempre están de rodillas

Durante la Edad Media, allá por el mil doscientos, se creó la famosa y temida Inquisición.

Su proceder era sencillo. Se presentaban en la plaza de cada pueblo y hacían un llamamiento a todos aquellos que practicaran la herejía o brujería para que se presentaran voluntariamente. A continuación, abrían lo que se denominaba «el proceso de sospechosos».

Muchos fueron los que pasaron por los sumarísimos juicios de la inquisición y muchos los que perdieron sus vidas en ellos pero, sin duda, uno de los más peculiares fue un pueblo de nómadas extendido por toda Europa que cometió el peor pecado de todos, tener su propia filosofía de vida.

Eran tan espirituales como mundanos. Vivían sólo de lo que daba la tierra, comían el fruto de los árboles y, oralmente, transmitían de una generación a otra, el conocimiento que tenían del mundo. Sabían del poder curativo de las plantas y usaban la medicina natural. No tenían pudores extraños en mostrar su cuerpo, practicaban el sexo sin ataduras ni remordimientos y armonizaban su vida con el planeta mediante ritos ancestrales que les hacían sentirse vivos.

Esos eran todos sus pecados capitales pero, por ellos, fueron aniquilados como pueblo y, uno a uno, murieron bajo la condena de brujería. Sin embargo, antes de morir, siempre lanzaban un grito: «¡Dejadnos morir de pie, que de rodillas siempre vivimos!».

En el mundo de los animales y pese a sus cuatro patas, muchos viven siempre de rodillas. Lo hacen aquellos que están atados a una cadena o metidos permanentemente en balcones o patios sin salida. También, los que a diario mal comen un mendrugo de pan o beben de un cubo de agua sucia y pestilente. Y aquellos otros que, cada vez que escuchan que su dueño se acerca, esconden temblando su rabo entre las piernas esperando la llegada de un nuevo golpe u otro tipo de castigo.

Todos ellos son animales sin suerte que viven muriendo o mueren viviendo, pero siempre de rodillas.

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