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Eva Yerbabuena bailaora

«El flamenco siempre ha sido de gente muy valiente»

La bailaora Eva Yerbabuena. | EFE

Llega a Alicante con Carne y hueso, dentro del V Festival Flamenco Mediterráneo. Más de 25 años como bailaora y como creadora de un estilo propio dentro de la danza flamenca le han proporcionado numerosos premios como el Nacional de Danza. Hoy, a las 20.30 horas, en la sede de Fundación Mediterráneo en Alicante.

Carne y hueso es el espectáculo que ofrece hoy en Alicante. ¿Es una metáfora de hasta dónde debe emocionar el arte?

Carne y hueso es un espectáculo que tiene muy muy presente lo que es el cante, lo que es la música, lo que es la coreografía. Es para todos los sentidos. Un espectáculo con el que intentamos disfrutar y compartir todo lo que nosotros pensamos que tenemos como herramienta y que de alguna manera nos da la posibilidad de creer y crear. La farruca, la petenera, la soleá… Yo considero que el cante es la madre del flamenco, es el instrumento más ancestral que tenemos.

¿Más que el baile?

Está claro que nosotros lo primero que hacemos es movernos, pero como instrumento sonoro es la voz. De hecho es lo que me conmueve de toda la vida. Mi frustración de toda la vida es cantar, me hubiese encantado ser cantaora y ahí estoy, intento cantar con el cuerpo.

¿Y qué tiene el flamenco, en concreto el baile, para que llegue de manera especial?

Cuando un artista se sube al escenario expone todo lo que nosotros conocemos físicamente como órganos. Pero hay otra cosa que no es ni carne ni hueso que es esa magia que tiene el flamenco porque es muy directo. Cuando es de verdad no hay tiempo para escapar. Te engancha.

El Teatro Real ya tiene una programación de flamenco. Usted ya ha bailado allí…

No es una lucha... no me gusta esa palabra. Pero continuamente intentas que el flamenco esté en estos espacios porque tiene el mismo nivel que cualquier otra música. Se ha dicho que era la hermana pobre, pero no es así. Cuando tu dices España lo que más dicen es flamenco. Es lo más identitario de nuestro país. Y tengo que decir que sí, se ha abierto un espacio dentro del Real, en la Sala Isabel II han habilitado un tablao, porque se come y se bebe, pero tenemos que seguir intentando dar el paso para que esté en el escenario del teatro.

Es quizá el baile flamenco uno de los más libres. ¿Es un arte para valientes?

El flamenco siempre ha sido de gente muy valiente, de gente que ha cantando y bailado sus necesidades, sus carencias, sus vivencias… es la evolución y la tradición que hemos vivido desde los inicios. Por eso nos identifica tanto y hay que cuidarlo, y eso pasa por cuidar a los artistas.

Ortodoxos contra heterodoxos. Usted nunca se ha ceñido al flamenco puro.

Yo soy una persona que tiene los pies con unas raíces muy profundas en lo ortodoxo, pero me gusta tener las alas muy grandes. Intento volar anclada en la tierra. Yo no puedo olvidar lo que me atrapó un día, eso jamás en la vida, pero hay una cotidianeidad que va cambiando y hay muchas formas de expresarlo. Eso si lo haces por una necesidad, no por una tendencia.

Usted dice que hasta las cosas que nos producen dolor puedes ser enriquecedoras. ¿Qué saca de haber tenido que estar varios meses fuera de los escenarios?

Realmente después de un año y medio sin poder hablar, porque yo hablo a través del movimiento, es un momento de reflexión grande para darnos cuenta de lo importante que es subirte a un escenario y compartir con el público todas tus inquietudes.

El confinamiento le dio para crear Al igual que tú, con música tan variada como flamenco, música mexicana y ópera.

Está desde María Calas a Chico Buarque o Chavela… Una de las cosas que he hecho es ponerme en la piel de todos los demás en esta pandemia. Te pones a escuchar, a pensar y sobrevives con la propia cultura, de todo lo que los demás han puesto ahí para pasar lo más leve posible lo que hemos pasado y decidí que todo eso tenía que estar en algún lado.

Siempre se dice que el flamenco lo acogen mejor fuera que en nuestro país.

Es verdad. En España vivimos mucho del turismo, no nos hemos preocupado de fomentar esa educación de ir al teatro, de conocer los tablaos y valorar lo nuestro. Igual lo tenemos tan cerca que no lo valoramos hasta que no lo pierdes. Hemos estado en teatros del mundo maravillosos, como la ópera de Sidney, con siete días agotadas entradas, o el City Center de Nueva York siempre con el teatro lleno. Aquí quizás nos falta la educación de ir a ver espectáculos, pero sobre todo de lo nuestro.

Fue una de las promotoras de la creación de Unión Flamenca. ¿Era algo necesario?

Era necesario y va a seguir siéndolo. Lo que quiero es dignificar algo como lo que es, que es un trabajo, una profesión. Es arte, por supuesto, pero es un trabajo. Quiero que sea una profesión digna, regularizada porque pagamos impuestos, tener mi paro, mi jubilación… Debemos luchar por un pacto global por la Cultura.

Después de una trayectoria tan completa como la suya, ¿qué le gustaría a Eva Yerbabuena ser de mayor?

Me encantaría seguir disfrutando de la cultura en todos los sentidos. Poder estar tranquila, en paz y ser feliz lo máximo posible. No aspiro tampoco a nada imposible.

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