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LA PLUMA Y EL DIVÁN

Generalizaciones

Un mal social generalizado es aquel que se enquista en las generalizaciones y, si no es una contradicción, es un hecho.

Un mal social generalizado es aquel que se enquista en las generalizaciones y, si no es una contradicción, es un hecho. INFORMACIÓN

Un mal social generalizado es aquel que se enquista en las generalizaciones y, si no es una contradicción, es un hecho. Es difícil, en la actualidad, pasearse por la vida sin extender hasta el infinito las cualidades que debe tener un vaso, para ser un vaso o las que ha de tener una persona, para serlo. En cualquier caso, caer en los estereotipos es tan sencillo como no reconocer un vaso por estrambótico o a una persona por esnob o potencialmente diferente.

La clasificación mediante generalidades y estereotipos es una forma de aglutinar en grandes sacos cantidades ingentes de cuestiones sin perfilar nada en absoluto y que pueden ser dañinas, desorientadoras y peligrosas.

Afirmar que todos los políticos son unos ladrones nos llevaría a la paradoja de que si votamos en las próximas elecciones estamos alimentando el robo de guante blanco por parte de los que nos representan. Para generalizar este argumento, tenemos que creer, sin fisuras, que los políticos son unos ladrones consentidos por los ciudadanos, que, a sabiendas de que roban, los ratifican en sus escaños.

Da la sensación incoherente de que las afirmaciones normalizadas por la mayoría, acaban siendo un hecho irrefutablemente cierto. En la era de la posverdad, la manipulación de las creencias, actitudes y emociones de las mayorías puede ser también un hecho contrastado.

Si infectamos las redes sociales con afirmaciones maliciosas basadas en estereotipos sin fundamento, pero aceptados por la mayoría, conseguiremos una generalización peligrosa que puede derivar en acciones desastrosas. Por ejemplo, si un inmigrante comete un delito sexual y este es viralizado, sería relativamente fácil conseguir demonizar a todos los inmigrantes como depredadores sexuales, aunque este razonamiento sea absurdo y esté completamente fuera de lugar.

Utilizar la posverdad para alcanzar generalizaciones parece que se está convirtiendo en una práctica común, aunque esto sea otra generalización. Los demagogos, los populistas, los conservadores y los progresistas utilizan muy a menudo soflamas incendiarias para ganar adeptos a sus ideologías, siendo conscientes de que están adulterando la esencia de la verdad.

Mantener una postura contraria a una generalización consentida por la mayoría, significa que te enfrentas a un juicio público de intereses cruzados que puede acarrear un problema de dimensiones incalculables. Por eso, lo más sencillo es dejarse llevar por las corrientes de opinión, sin interponer ninguna traba a su desarrollo.

Una de las mayores riquezas que se pueden poseer es la libertad en todos sus supuestos. Esta tiene asociada la búsqueda de la verdad, el razonamiento y la aceptación incondicional de la diversidad, alejándose por completo de las generalizaciones.

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