Muchos autores de éxito creen que Alicante es un buen lugar para ambientar ficción. Los jóvenes prefieren incrustar tramas policíacas en sus puertos, su isla o sus iglesias. A los veteranos les tira el pasado, los acontecimientos que han hecho que Elda, Dénia o la capital sean lo que son hoy. Por su obra, creen que es tierra de dramas pese a su luz y color. Ya nadie busca en Baltimore lo que puede encontrar en la Vega Baja. Esta es la narrativa que busca lo universal en lo cercano.

Claudio Cerdán ha contado en varias entrevistas que no le dio muchas vueltas a dónde iban a transcurrir algunas de sus novelas. “Alicante tiene puerto, Madrid no. Y un aeropuerto bastante grande. Cuando trabajaba allí vi varias veces que era la ciudad más peligrosa de España, que estaba en lo más alto del índice de criminalidad”, cuenta el autor de Un mundo peor (2014) o Cien años de perdón (2013).

Para este autor de novela negra murciano, situar a sus policías, sicarios y prostitutas en el barrio del Cementerio o en la Avenida de Elche es tan natural como para un estadounidense hablar de Livernois Ave en Detroit o el puerto de Baltimore. “No pensé en alternativas, la verdad. Ya estaba completamente convencido de localizarlo en Alicante cuando me entrevistaba con profesionales mientras me documentaba. La cárcel de Fontcalent no es como las cárceles americanas; es mucho mejor”, apunta el escritor.

La cárcel de Fontcalent no es como las cárceles americanas; es mucho mejor

Claudio Cerdán - Escritor

Hoy vive en uno de esos idílicos paisajes escandinavos que sólo necesitan una mancha de sangre en la nieve para convertirse en una portada de novela negra nórdica. Un género, que como ha dicho en varias ocasiones, es mentira. Allí no pasa absolutamente nada.

Precursor del “noir alicantino” es el periodista, escritor y profesor Mariano Sánchez Soler con la conocida Alacant Blues (1992). Él también utilizó la sección de Sucesos de la prensa alicantina para dar trabajo a su personaje, el detective Terratrèmol.

Fragmento de "El país de los ciegos" de Claudio Cerdán

Óscar Montoya necesitaba un contraste para los días negros que su personaje, el inspector Tojeira, habría de vivir en Euskadi en su última novela, De otro lugar (2019). El libro está ambientado entre el crepúsculo del franquismo y el amanecer de la democracia, en esa Transición en la que Alicante era sinónimo de modernidad. “Yo quería una ciudad mediterránea, contraponer una zona de luz a la oscuridad del norte, y vi muy claro que tenía que ser Alicante. Nací allí y, aunque me he criado en Galicia, he estado muchas veces con mi familia. Conozco sus calles y la ciudad físicamente me gusta”, apunta el autor.

Se nota. Montoya ubica varias escenas en topónimos conocidos como la calle Teniente Coronel Chápuli, en el Paseo de Soto, en la estación de Renfe o en el Cementerio. Y ha apostado por la Explanada como mascarón de proa: El paseo y el hotel Gran Sol copan la portada.

Fragmento de la novela "De otro lugar" de Óscar Montoya

Su personaje pasará media trama celebrando su llegada a la capital de la provincia y la otra mitad echándola de menos cuando le trasladan a Vitoria. “Me atraía muchísimo colocar a un policía gallego entre todas las ideas modernas que traía el turismo, ponerlo ahí entre tanto guiri. Buscaba esa libertad, ese lugar que casi no era España”, explica por teléfono. La comparación con una Euskadi fría y marcada por el extremismo de abertzales y franquistas refuerza la idealización de Alicante como un paraíso perdido.

“Me interesa mucho plasmar el espíritu de la época, que alguien que vivió esos años pueda reconocerla cuando lea. Para la idea básica tiro de cabeza, pero cuando el tema va más en serio uso hemeroteca”, explica el autor gallego.

Quería poner a un policía gallego en medio de toda la modernidad que traía el turismo. Buscaba esa libertad, ese lugar que casi no era España

Óscar Montoya - Escritor

La obsesión de Montoya por el detalle le condujo a un hecho real que tuvo lugar en Alicante, la celebración de un congreso que iba a acoger su historia como la tierra fértil abraza a un plantón. En los años 70 y 80, la ufología y lo paranormal tenían enorme popularidad en España y el autor lo refleja a través de las supersticiones del inspector Tojeira, quien inflama sus horas de ocio con gintonics, libros de ovnis y sesiones de ouija.

Las hemerotecas, entre ellas la de este diario, dan fe de la popularidad de estos temas, hasta el punto de regalarle un capítulo para su novela. “Es totalmente real que el hotel Babieca de la playa de San Juan acogió un congreso sobre el planeta Ummo, así que cuando di con la noticia pensé que tenía que meterlo dentro”, cuenta el autor sobre su personaje, convencido, como muchos españoles en la época, de que los ummitas vivían entre nosotros.

Elia Barceló ha vivido 38 años fuera de España pero el vínculo con su Elda natal es tan fuerte que ha localizado tres de sus últimas novelas en la ciudad zapatera del Medio Vinalopó. “La primera que ambienté allí fue el Secreto del orfebre (de 2003, n.d.r). 

En el libro es una provincia inventada en el norte de España pero está inspirada en Elda. En Las largas sombras (de 2009) es todo real, el nombre, las calles, los nombres de bares. Y en mi última novela, El eco de la piel (2019)la he llamado Monastil por el yacimiento arqueológico que hay cerca de la Torreta. Lo he hecho así porque todos los de la región sabrán que es Elda y a los de fuera les dará igual”, cuenta por teléfono la autora, residente en Elche.

Da igual lo pequeño, birrioso o vulgar que sea tu pueblo, porque los seres humanos son iguales en todas partes

Elia Barceló - Escritora

En este último título se aprovecha de los lugares y del paisaje humano de su pueblo, una localidad agrícola y pobre que se convirtió en un núcleo industrial donde los hijos de los nuevos ricos regresan con títulos y formación. La tarea de contar los 90 años de Ofelia Arráez, una empresaria del calzado hecha a sí misma -“una mujer pobre en la posguerra pero ambiciosa y que sabe cómo conseguir las cosas”-, que cae sobre una escritora en paro es la excusa de Barceló para mostrar las luces y las sombras del desarrollo eldense.

En palabras de Barceló, su libro “es un reflejo de cómo los agricultores de un pueblecito hemos acabado convirtiéndonos en los nuevos ricos. Hemos mejorado mucho, pero también quería reflejar el boom de la construcción, las mafias y la situación política de los últimos años. Cuenta la historia oscura de cómo Elda llega a ello”. Del “Elda, París y Londres” de las ferias de calzado de los años 30 a la época en que los empresarios locales se hacían “pistas de tenis y contrataban profesores en Valencia y Madrid” para estar a la altura en las visitas de los americanos. Para ello necesitaba hablar de todo Alicante y no sólo de su localidad.

Fragmento de "Las largas sombras" de Elia Barceló

Pese a ser una escritora convencida de que “somos lo que nos contamos a nosotros mismos”, de que “la Historia es una fabulación” y de que es una persona marcada por “la luz de los domingos, de las tardes de invierno” de su infancia, no siente responsabilidad sobre el relato que deja sobre Elda. “No me ahoga, no me preocupa. Es una descripción, no es una novela como las de (Rafael) Chirbes, que son durísimas.

Pero tengo mi opinión y dejo claro por qué y cómo se hace la corrupción, lo agradable que es enriquecerse con determinadas técnicas que no son las más limpias”. Quizá algún día, si es la última persona que pueda dar testimonio de algo, “sí sienta esa responsabilidad”, pero de momento hay más que decir que callar.

A Barceló, cuyas obras de ciencia-ficción le han colocado entre las autoras en español más destacadas del género, le da mucha rabia que la literatura, especialmente la de anticipación, tenga que ocurrir necesariamente en Los Ángeles, San Francisco, Nueva York. En línea con lo que dice el personaje de Antonio de la Torre en la película El Autor, defiende que las distopías o los relatos fantásticos puedan desarrollarse en La Nucía, en Pego, en Novelda. “Acabo de publicar Loca en una antología de autoras. Es ciencia-ficción y sucede en Alicante capital”.

Enric Botella publicó el año pasado El silencio y el mar (2018) y me ha emocionado que saliera Tabarca. Da igual lo pequeño, birrioso o vulgar que sea tu pueblo, porque los seres humanos son iguales en todas partes”, remarca la escritora. Escribir de tu pueblo no es chovinismo, sino seguir el principio de “escribe de lo que sabes” y conocer la diferencia entre lo que es famoso y lo que es universal.

Dénia, uno de los refugios que los militares nazis encontraron en su exilio, es donde la escritora manchega Clara Sánchez ha situado la acción de sus novelas Lo que esconde tu nombre (2010) y Cuando llega la luz (2016)La primera ganó el Premio Nadal de 2010 -Sánchez ha logrado hacerse también con el Planeta y el Alfaguara-.

En 2016, recién publicada la continuación de su éxito, explicaba a este diario que ha vivido “en Les Rotes, entre el restaurante Finita –cuya barbacoa tenía una cruz gamada–y los apartamentos de Gerhard Brehmer, que está enterrado allí”. Anton Galler y Brehmer son los más conocidos de los refugiados alemanes que protegió el franquismo e ignoró la democracia en la provincia.

Los refugiados de la Guerra Civil y los encubiertos de la Segunda Guerra Mundial de la provincia han inspirado muchas novelas

Los hechos y lugares reales sirvieron a Sánchez para echar a andar las aventuras de sus protagonistas, dos cazadores de nazis marcados por un pasado en el campo de Mauthausen que quieren arrancar la máscara de apacibles jubilados a quienes fueron responsables directos del Holocausto.

El protagonista de Último acorde para la Orquesta Roja (1990), de Luis T. Bonmatí, surge también de ese flujo de extranjeros en pantalón corto que Alicante lleva alojando sin hacer muchas preguntas desde los años 50. Michel Barcza es hijo de un espía ruso, vecino de la provincia y eje de esta novela de espionaje que indaga también en la cuestión de la identidad.

Fotos de juventud de quienes fueron apacibles "residentes europeos" en la Marina Alta. De fondo, Les Rotes, Dénia. INFORMACIÓN

La lista de Canelobre

Un año antes de esta novela, el instituto cultural de la Diputación, el IAC Juan Gil-Albert, dedicaba su monografía anual Canelobre al mundo de la imagen y la comunicación. En él aparecía Un lugar en el sol. La imagen de Alicante en la literatura española de los últimos años, un artículo en el que los profesores Ángel Luis Prieto de Paula y Joaquín Juan Peñalva hacían un recorrido por las novelas recientes en cuyo paisaje participaba la provincia.

En él se destacaba la todavía caliente y siempre cáustica obra de Rafael Chirbes sobre el “emporio de cemento” de un constructor en el pueblo ficitio de Misent, un lugar que “por sus características sería fácil encontrarle alguna equivalencia real con algunas de las ciudades de la Marina Alta”, explican los autores. Crematorio (2007) y En la orilla (2013) hablaban tanto de la realidad política y social de Alicante que no necesitaban ni nombrarla.

El campo semántico y las noticias que ha generado la provincia a su alrededor en las últimas décadas inspiró también a Lorenzo Silva en Los cuerpos extraños (2014), en la que dos guardias civiles investigan un asesinato en la costa levantina. “Podría ser cualquier pueblo turístico de la Costa Blanca, pero fue el asesinato del alcalde de Polop el que dio a Silva el arranque de su obra”, escriben los expertos de la UA en Canelobre.

Pepe Sancho, protagonista de la serie basada en Crematorio que produjo Canal Plus. El barrio de la Albufereta de Alicante ilustra el cartel. INFORMACIÓN

También ha trabajado su tierra el ganador del Azorín José Luis Ferris, que ha centrado dos de sus novelas en la provincia. La última, El sueño de Whitman, fue publicada en 2010 y transcurre entre Alicante y la Marina Alta. Es la historia de una búsqueda de significado, de reencuentro con el pasado que usa la provincia de pivote entre el hoy el ayer y España y el norte de África. Una década antes, Ferris había publicado El amor y la nada (2000), en la que una periodista alicantina “viaja a Madrid para completar una investigación sobre una mujer que conoció a las grandes figuras del 27 y que inspiró algún libro de poemas que pasó a la historia”, en palabras del propio autor y profesor.

Entre la narrativa que fija Alicante como fondo en su trama se encuentra también Cárceles Imaginarias, novela de 2012 del escritor afincado en la provincia Luis Leante. En este caso, un personaje secundario que vive en la provincia servirá al protagonista para retomar las riendas de su vida y continuar una crucial investigación familiar.

Algunas novelas basadas en Alicante.

El artículo de la revista cultural incluye muchos otros títulos de autores reputados. Poco antes de su publicación, se había editado El invitado amargo (2014)escrito a dos tiempos entre Vicente Molina Foix y Luis Cremades. Una obra “a caballo entre la crónica, la novela y las memorias” basada en el romance que vivieron los autores a principios de los años 80, en los que Madrid y Alicante son los escenarios principales.

Más atrás quedan trabajos como Los náufragos del Stanbrook (2004), novela con la que Rafael Torres ganó el premio del Ateneo de Sevilla para su versión novelada del periplo de los republicanos que huyeron del puerto de Alicante en 1939El fantasma de Lucentum (2004), de Gerardo Muñoz o Matando dinosaurios con tirachinas (1996), con la que Pedro Maestre retrató desde Alcoy a una generación frustrada y, de paso, ganó el Nadal. Además, parte del drama familiar con el que Lucía Etxebarría ganó el Premio Planeta en 2004, Un milagro en equilibrio, transcurre en la capital de la provincia.

Es obligado recoger, como en el arranque del artículo de Canelobre, que los escritores que han construido la imagen de Alicante en la literatura son AzorínGabriel Miró y el propio Juan Gil-Albert. El desaparecido cronista oficial del ayuntamiento de la capital, Enrique Cerdán Tato, merece también por su obra de ficción -donde destaca Sombras nada más (1985), ambientada en la Vega Baja– un lugar en este parnaso, que también habitan desde el siglo pasado Max Aub Campo de los almendros (1968)- y la alcoyana Isabel-Clara Simó, autora de obras como Júlia (1983) y Alcoi-Nova York (1987).

Éxito en Amazon

Otros autores que han explorado la edición y la autoedición digital, hasta el punto de prodigarse más en las redes y los e-commerce que en el papel y las editoriales tradicionales, son Marisa AyestaPablo Poveda y Blas Ruiz Grau. Todos han conocido el éxito en Amazon.es fijándose en los relatos, fondos y gestos que produce Alicante.

Ayesta elige lugares como el Cabo de las Huertas o Doctor Gadea para sus tramas, entre románticas y policíacas, en títulos como Solo contigo (2018) o De toda la vida (2014). El prolífico Poveda -tiene 30 años y una docena de novelas- no escatima en referencias literarias y gráficas (en sus portadas) a la provincia, donde desarrolla investigación y crimen para su periodista Gabriel Caballero en lugares tan próximos como Tabarca (La isla del silencio, de 2016 y éxito de ventas según Amazon.es) o Elche (Los crímenes del Misteri, de 2017).

Por su parte, Ruiz Grau ha logrado también el éxito en Amazon para dar después el salto al papel con títulos como No mentirás (2019), novela negra ambientada en el ficticio pueblo alicantino de Mors, trasunto fácil de proyectar sobre cualquier localidad de la Vega Baja.