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El Archivo Histórico Provincial de Alicante, la historia de un abandono

El centro alicantino, dependiente de la Conselleria de Cultura, se ha quedado con una plantilla de cuatro personas, sin dirección y sin técnicos, tampoco tiene restaurador y en 2019 tuvo que cerrar la sala de investigadores

Almacenes del Archivo Histórico Provincial. INFORMACIÓN

Pocas funciones de las que la página web de la Generalitat dice que se realizan en el Archivo Histórico Provincial de Alicante se pueden hacer. Ni orientación y asesoramiento personalizado, ni casi atención a consultas presenciales o a distancia, ni visitas guiadas, ni laboratorio de restauración.

Una administrativa, dos auxiliares (una en prórroga de jubilación y otra a punto de jubilarse) y un conserje. Esa es toda la plantilla con la que a día de hoy cuenta el AHP, tal como se informaba ayer en el twitter del centro, un edificio de más de 9.000 metros cuadrados inaugurado en 2008 con inversión del Ministerio de Cultura, pero de gestión autonómica, que cuenta con un presupuesto anual de 65.000 euros.

Hace dos semanas, la técnico que estaba en régimen de interinidad se fue a otro organismo ante la incertidumbre de futuro y ayer la directora, María del Olmo, cogió la baja por enfermedad. "No es una situación nueva", asegura la responsable de este organismo que denuncia la "indiferencia" de la Generalitat "de cualquier signo político que ha habido". "Estas personas que quedan pueden hacer gestión administrativa, pero ninguna archivística. Un archivo así tiene que cerrar, es imposible que funcione".

Según explica, la técnico que dejó su puesto hace dos semanas avisó por teléfono antes de su marcha a la jefa del Servicio de Archivos de la Conselleria de Cultura y, posteriormente, en el momento del cese, el AHP comunicó por mail al mismo departamento su marcha. No hubo respuesta. Y ayer mismo, se comunicó por mail la baja de la directora, que fue respondido por la tarde con una llamada telefónica.

Sin embargo, la Conselleria de Cultura ha emitido esta mañana un comunicado en el que asegura que tuvo confirmación "el pasado lunes, 9 de mayo, de que se producía la vacante de la técnico del Archivo de Alicante". Según este escrito, "inmediatamente inició el procedimiento administrativo para cubrir la vacante con carácter de urgencia". Y sobre la ausencia de la directora del Archivo Histórico Provincial de Alicante de su puesto de trabajo, "hemos sido conocedores por las redes sociales y los medios de comunicación. A este departamento no ha llegado la baja por enfermedad ni comunicación de la directora del Archivo de su situación laboral".

"De todo se ha informado y de todo hay constancia por escrito, pero no han contestado dando ninguna solución", asegura sin embargo Del Olmo que considera que "cualquier archivo de la Comunidad está mejor dotado que este, con el agravante de que no hay ningún centro en las tres provincias que tenga la actividad que tenemos nosotros". De hecho, se organizan exposiciones a partir de sus fondos, se organizan campañas escolares "con 20.000 alumnos al año", se acogen congresos y actos, más la actividad de descripción de documentos y la atención a los investigadores. "Es un centro de referencia en España y aquí hay una indiferencia absoluta, en vez de premiarnos por el trabajo bien hecho y por lo modélicos que somos, recibimos indiferencia y abandono"

Para su buen funcionamiento, sería necesaria una plantilla de como mínimo 9 personas: dirección, un restaurador, dos técnicos, dos auxiliares, un administrativo y dos conserjes.

Una difícil trayectoria

Esta situación que vive el Archivo Histórico es la gota que colma el vaso de una trayectoria de dejación prácticamente desde que los fondos que se encontraban en la Biblioteca Pública de Alicante (ahora Azorín) desde 1974 se trasladaron al nuevo edificio de Babel. La dotación de personal que se realizó entonces "no estuvo a la altura ni del edificio ni de su contenido", ya que no se creó una plantilla fija, sino que se hizo con carácter provisional.

En 2008 esta institución contaba con 12 personas, cifra que se había reducido a la mitad en 2019 lo que provocó el cierre de la sala de investigadores, entre mayo y octubre. En esa fecha, se cubrió la plaza en régimen de interinidad con la técnico que ahora se ha ido. Entre medias, la anterior directora, Esperanza López, se jubiló en 2009 y su plaza estuvo vacante durante diez años, es decir, toda una década en la que este centro estuvo sin dirección como tal. Y en noviembre del año pasado, la restauradora también se marchó a otro puesto por falta de seguridad laboral al estar también interina y tampoco se ha cubierto la plaza. "Desde 2019 se han mandado escritos por registro oficial, durísimos, sobre la situación, pero no hemos tenido respuesta, salvo ese parche en 2009 para que no cerrásemos salas de ninguna manera". 

El caso es que también el laboratorio de restauración "que es toda una referencia y en el que el Ministerio se gastó una millonada, aunque he insistido varias veces con este tema no han dado solución y ahí esta esa maquinaria sin utilizarse, y si no se usa se deteriora". 

El caso es que si ahora va un investigador al Archivo Histórico Provincial, es el conserje el que tiene que ir a buscar la documentación requerida y la auxiliar se queda de guardia en la sala "porque no se puede dejar sola a la persona que hace la consulta". Eso implica que "el centro se queda sin nadie en la recepción durante ese tiempo y que la auxiliar no realiza su trabajo". Y a esto se suma que si no hay un técnico no se pueden ordenar y archivar los documentos que van entrando. "Nosotros recibimos transferencias constantemente de fondos, pero se van quedando almacenados en cajas porque no hay personal para que haga ese trabajo".

María el Olmo asegura que "nosotros queremos hacer un buen trabajo y responder a la ciudadanía, el centro funciona con dinero público y tenemos que gestionarlo para dar un buen servicio".

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