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Literatura

La debutante Cristina Araújo se lleva el Tusquets por una novela incómoda sobre la violación

La autora se ha interesado particularmente por las consecuencias de la agresión poniendo en juego distintas perspectivas y miradas

Cristina Araújo. EP

Cristina Araújo Gámir vive en Fráncfort, tiene 42 años y un deseo de escritura que la ha traído a su primera novela, ‘Mira a esa chica’, con la que ha conseguido el XVIII Premio Tusquets de Novela, sello cada vez más volcado en la búsqueda de nuevos autores. Lo que empieza como una novela de instituto relatada con “frescura y desparpajo”, en palabras de Antonio Orejudo, presidente del jurado, se transforma poco a poco en algo más poderoso y dramático que eclosiona en la violación en grupo de la muchacha protagonista, un episodio alrededor del cual pivota toda la trama, así como las diferentes voces de la historia. “Lejos de jugar al panfleto o al relato en blanco y negro, lo que hace Araújo es ponerse en lugar de todos los implicados, incluídos los violadores, sin que por ello el lector pierda de vista lo que está bien o lo que está mal” explica Orejudo que defiende esa función especifica de la literatura, en oposición al ensayo

Otros miembros del jurado, como Marta Barrio, ganadora de la edición del año pasado, elogiaron  la valentía de la debutante de abordar las situaciones que nos perturban y que, a menudo, por esa misma razón, no queremos leer. Sara Mesa, ausente de la presentación de ayer, y la periodista literaria Eva Cosculluela completan el conjunto junto al editor del sello, Juan Cerezo, quien destacó que es una obra perfecta para ponerla en manos de los veinteañeros porque van a ver reflejados muchos de sus miedos y buena parte de sus circunstancias.  “Quiero escribir sobre los temas de los que la gente no quiere hablar”, resume Araújo.

Solo sí es sí

Aunque la novela aborda el tan candente y espinoso tema del consentimiento sexual que la ley del ‘solo sí es sí’ ha llevado a los titulares, la autora dice no haber pensado excesivamente en ello a la hora de escribir y sí haberse preocupado mucho más por las consecuencias de un acto tan traumático. “No he dejado de pensar en la tensión que supone para la víctima entrar en el protocolo médico tras una violación, prestarse a todas las pruebas, la del sida incluída, antibióticos preventivos y un seguimiento a lo largo de los meses que hacen muy difícil que la mujer pueda alejarse de esa brutal experiencia. Es necesario pero también muy duro”, enumera Araújo que se ha documentado en profundidad sobre el tema hablando con médicos y abogados pero también hurgado en la literatura, en concreto en las novelas de Joyce Carol Oates, una autora muy preocupada por el tema y la cultura de la violación. Oates se encuentra junto a Emma Cline, Annie Ernaux y Joan Didion, en el altar particular de la autora. De hecho, resume Cerezo, esta novela empieza en el terreno de Sally Rooney (otras de sus autoras admiradas) y poco a poco se va adentrando en la oscuridad de los libros de Ernaux. 

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