Desde que se descolgaron de los muros del pabellón de baño de la playa del Postiguet en 1992 para derrumbar el edificio, no habían vuelto a ocupar ninguna pared en la ciudad hasta que esta mañana se han colgado en uno de los espacios del MACA. Pescadores, Mujeres con cestas de pescado y Mujeres cosiendo redes han vuelto con todo su esplendor casi siete décadas después de que Manuel Baeza (1911-1986) las pintase y tras un complicado proceso de restauración de cinco años que son los empleados por el Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación para recuperar las piezas. 

Cuando Baeza recibió en 1956 el encargo del Ayuntamiento de Alicante para crear, por 25.000 pesetas, cinco paneles pictóricos de grandes dimensiones que decorasen el pabellón de baño de la playa del Postiguet, se negó a que las obras se protegiesen con un cristal, pese a que su ubicación era el bar restaurante. Años después, el pabellón se sustituyó por otro y las pinturas pasaron al nuevo edificio hasta que en 1992 se derrumbó de manera definitiva.

Durante 36 años, estas piezas del artista alicantino fueron testigo de la historia y también víctimas de la humedad, el humo, el calor y la grasa de las cocinas. De manera que cuando el pabellón se tiró, tres de ellas recorrieron varios almacenes hasta que en 2007 la Concejalía de Cultura recibió una llamada que le informaba de que habían encontrado tres pinturas y no sabían qué hacer con ellas. 

"Solo aparecieron tres porque las otras dos debieron romperse cuando se sacaron del pabellón. Las recuperamos, las embalamos y se almacenaron esperando que llegase su momento", asegura Rosa Castells, conservadora del MACA.

Y su momento llegó en 2016 cuando el IVCR+i se ofreció para restaurar alguna pieza destacada de Alicante y la respuesta llegó en forma de estos tres murales. Dos de ellos de dos metros por 1,59 y uno de 2,45. "Cuando los vimos nos sabíamos cómo los íbamos a restaurar porque estaban negros, con grasa, con un soporte muy complicado, el estado era malo, pero como somos un instituto que además de restaurar y conservar, investiga pues iniciamos un proceso que ha sido muy bonito para ver cómo estaban hechos, la técnica, los pigmentos y a partir de ahí propusimos la restauración", apunta Gema Contreras, directora del centro. 

Mujeres con cestas de pescado era el mural más deteriorado, ya que estaba totalmente cubierto de grasa. "Dos de ellos estaban cubiertos de suciedad ambiental y distintas capas de barnices, pero el otro estaba cubierto de grasa porque debió ser reutilizado como pared de contención de humos, por lo que el calor había cambiado las características materiales de la pintura", afirma Greta García, responsable de la restauración.

Los tres murales, que se pueden ver en el MACA hasta el 9 de enero, se contextualizan con la exposición Arte en una tierra baldía, que se exhibe en la sala temporal con fondos del IVAM, dentro de la década de los 50. Estas obras se completan con una vitrina en la que se muestran los bocetos de algunos de ellos y otros documentos relacionados procedentes del Archivo Municipal y también un vídeo que muestra el minucioso trabajo realizado.

Antes de su vuelta a Alicante, los tres paneles se expusieron en el Palau de la Generalitat de València, en octubre de 2021. "Fue muchísimo público a verlos -asegura Gema Contreras- y creo que fue un puntazo para la ciudad de Alicante y para Baeza porque parece que en Valencia solo existe Sorolla, pero hay más pintores en la Comunidad Valenciana".

Proceso de recuperación

El trabajo se complico por los materiales de los cuadros, ya que Manuel Baeza los pintó con temple, explica Greta García. "Es un aglutinante muy delicado a la hora de deteriorarse y a la hora de limpiarlo porque no tiene la resistencia ni la dureza del óleo porque no tiene aceite".

Tras la realización de las pruebas de limpieza pertinentes con agentes fisicoquímicos para eliminar cada una de las sustancias de suciedad y barnices de poliuretano oxidados, se determinó emplear primero una limpieza acuosa con agentes quelantes para eliminar las suciedades de grasas superficiales. Tras esto se emplearon agentes tensoactivos gelificados para eliminar las gruesas capas de grasa y, finalmente, una mezcla de disolventes gelificados para eliminar los barnices de poliuretano.

Detalle del proceso. Cristina Martínez

Asimismo, se consolidaron todas las partes disgregadas de los soportes de madera aglomerada y se restituyeron las partes perdidas mediante la adhesión de nuevas virutas de madera de la misma especie, tamaño y grosor, con cola orgánica de las mismas características que la original.

Como medidas de conservación preventiva, se construyeron unos marcos caja de madera para cada uno de los paneles, que los convirtieron en obras independientes y portantes, a la vez que los protegían de futuros deterioros mecánicos. Además de esto, sus reversos han sido cubiertos con traseras de cartón pluma libre de ácido.

 

Un espacio para ubicarlos

Una vez que finalice la exposición de las piezas en el MACA, habrá que buscar un destino fijo para su exhibición, para que no vuelvan a un permanecer ocultos. "Lo llevaremos a un almacén y buscaremos un sitio para que se puedan ver", asegura el concejal de Cultura, Antonio Manresa.

El tamaño es un condicionante y también el hecho de que se vean de forma conjunta. "Por las dimensiones no pueden estar en cualquier sitio, tiene que ser un espacio que esté al alcance del público y sobre todo que estén los tres juntos".

En este sentido, destaca la posibilidad de que "a lo mejor el año que viene" pueda haber "algún que otro espacio más" para Cultura.

Desde el MACA y el IVCR+i hacen un llamamiento. "Si alguien tuviera fotos de alguna celebración o alguna comida en ese pabellón donde se vieran los murales nos gustaría poder verlas para conocer cómo estaban colocados originalmente y también ver los dos que faltan", destaca Rosa Castells.