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El infierno del Leyendas del Rock se llena de vikingos y rockeros

El polideportivo de Villena acoge la primera jornada del festival, con la actuación de Amon Amarth como cabeza de cartel

The New Roses y Kissin' Dynamite ponen el toque de hard rock a la velada

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Juan Fernández

Juan Fernández

Miguel Ríos decía aquello de que "los viejos rockeros nunca mueren" y años después esa frase sigue calando en una sociedad cada vez más distanciada de los valores del género. Cuando las radios apuestan por otro tipo de contenido musical y las plataformas prefieren patrocinar los éxitos que, saben, estarán de moda al día siguiente, todavía existe un festival dispuesto a derribar todo lo conocido en la sociedad actual. Porque todavía existe un municipio poblado por irreductibles galos que resiste todavía y siempre al invasor. 

Villena asiste un año más a una tradicional hermandad metalera donde la comunidad se reúne sin temor bajo el sol de agosto. Un año más, y ya son diecisiete, aunque no en la misma localización, la organización invita a los asistentes a sufrir y gozar por partes iguales. Quizás no es el evento que lleva a los nombres más conocidos del panorama, pero sí el que ofrece una mayor diversidad de subgéneros y un espacio en el que sentirse como en casa. Una invitación al infierno donde ser partícipes de una convención por la que pasan vikingos, celtas y demonios. 

Y el Leyendas del Rock abría sus puertas este miércoles a las 16 horas para mostrar por qué es el evento favorito de los metaleros. Amon Amarth esperaba como cabeza de cartel de la jornada, pero antes de su atraque en el muelle de Villena pasarían por el escenario otros sonidos igual de eléctricos. Abría la veda una de las sorpresas del cartel. All for Metal realizaba allí su primer concierto en España

Los germanos eran los encargados de la difícil tarea de ser los primeros en salir al escenario sin saber la respuesta del público. Y los asistentes pisaron el (poco) césped del Polideportivo Municipal desde primera hora para no perderse nada. ¿Y qué se encontraron? Una banda que mezcla guturales con voces más melódicas en la que varios integrantes deciden mantener su identidad en secreto. Un grupo que demostró una gran puesta en escena pese a su corta carrera, sorprendiendo con una vestimenta provocativa e interpretando temas como Fury of the Gods , Born in Valhalla o Hear the Drum. 

Un recital vikingo al que siguió la moderna Born of Osiris, una banda de metal progresivo estadounidense que mezcla el deathcore más potente con sonidos electrónicos. Era el arranque de cuatro días donde cerca de 12.000 metaleros diarios (según datos aportados por el propio festival) disfrutarán, incluso cuando sus grupos favoritos se solapen. Porque a los dos escenarios principales, uno al lado del otro, se suma un tercero, más pequeño, que está en activo a la vez que los grandes. En ese momento, mientras la ruda banda de Chicago hacía un viaje por sus mejores canciones, los valencianos Opera Magna se encargaban de presentar su álbum Heroica con un lleno absoluto en la carpa del recinto, sin dejar de lado clásicos propios como El pozo y el péndulo o Donde latía un corazón. Un recital de power metal marca de la casa que confirma que son los líderes del género en España. No obstante, el punto negativo es el mal sonido de dicho stage

Tiempo para el hard rock

Y en el Leyendas también hay hueco para el hard rock. El miércoles destilaron melodías electrizantes y pegadizas dos bandas alemanas que mantienen vivo el género con propuestas modernas que combaten el estancamiento de un sonido que siempre recae en las viejas glorias pese a que hay mucho relevo generacional. 

Los primeros fueron The New Roses, liderados por un carismático Timmy Rough que sabe que su voz encandila y disfruta con ello. Una actuación que recordaba a un concierto de sala, donde la cercanía entre público y banda era tan notoria que el frontman decidió bajar con el público. Canciones como Down by the river y Thirtsy fueron las más coreadas por el respetable, pero tampoco faltaron otros himnos como Glory Roud o una versión moderna de Rockin' in the free world de Neil Young. 

Pero fue un concierto sin muchos alardes, todo lo contrario que sus compatriotas Kissin' Dynamite, quienes montaron un gran despliegue de luces y accesorios varios que hicieron de su actuación la, posiblemente, mejor de todo el día. My Monster, The Devil is a Woman o Six Feet Under sonaron entre reclamos de aplausos y coreos por parte de su carismático cantante Johannes Hannes Braun. Hubo banderas sobre el escenario, tronos e incluso una barca hinchable que se paseó entre el público con él encima. El hard rock está muy vivo y Alemania tiene el antídoto de la vida eterna.

Oscuro colofón

La recta final del primer día la marcaron los polacos Behemoth con su quehacer tan oscuro y tenebroso de death metal. Algo más familiares, pero igual de rudos son los vikingos Amon Amarth, cabezas de cartel del primer día, que regresaban al Leyendas del Rock para deleitar a sus fans con la escenografía que les caracteriza, donde el fuego es un seguro. Los adeptos del grupo mostraban sus cuernos y sus vestimentas acordes al look de la banda. 

Su recital estuvo marcado por el constante griterío de los allí presentes, haciendo notar el fanatismo que atesora el grupo sueco. Tras ellos, muchos decidieron enfilar el camino a casa o al camping, pero los más valientes cerraron el festival con las actuaciones de Brothers of Metal y los españoles Crisix. Y esto refleja una cosa: que el éxito de este festival es algo que no se puede explicar. Es la meca del metal y, como tal, los más creyentes acaban visitándola cada año.

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