Entrevista | Aníbal Angulo Diseñador y director creativo de Hannibal Laguna
Aníbal Angulo: "Lo difícil es saber cuándo y cómo aplicar cada idea en la moda"
El diseñador alicantino y director creativo de la firma Hannibal Laguna presenta su nueva colección, "Sunflourish", en la Mercedes -Benz Fashion Week de Madrid. Por primera vez en 36 años, un problema ocular le ha impedido asistir a uno de sus desfiles.

Aníbal Angulo, con su hermana Isabel, cofundadores de Hannibal Laguna, en una anterior edición de la MBFWM / MBFWM
¿Es la primera vez que no asiste a la presentación de una colección?
Es la primera vez, sí.
¿Es difícil crear nueva colección después de cerrar un ciclo de 35 años?
¿Sabes qué pasa? Que en mi caso son cajones y cajones llenos de proyectos y de ideas que están sin ejecutar. Y pasará el tiempo y no se habrán ejecutado todas, ni mucho menos. Yo tengo una creatividad muy activa y todo aquello que me ha gustado o se me ha ocurrido lo he dibujado en cualquier sitio o lo he apuntado y hay cantidad de carpetas, de bocetos, que son el hilo donde tirar. A lo largo de mi historia he hecho multitud de flores y jardines, por ejemplo, pero jugar con las texturas y decidir presentar el mismo estampado con cuatro texturas diferentes para dar cuatro volúmenes distintos no lo había hecho antes, ni nunca había aplicado flores sobredimensionadas como si fueran pétalos grandes en el cuello. Bueno, pues esa es una idea que tenía apuntada desde hace veinticinco años y no la habíamos aplicado nunca. Lo difícil es saber cuándo y cómo hay que aplicar cada idea, en qué momento. Eso es lo que a mí me hace siempre dudar o me ralentiza un poco en el tiempo, es decir, ¿es el momento de aplicar esto, es pronto o tarde, esto ya se ha pasado y se quedará en el cajón siempre y nunca saldrá a la luz? Esa es la cuestión para mí más complicada de llevar, no tanto si se me ocurrirá o no; eso no me lo he planteado jamás.
Sobre todo porque dicen que es una de las mentes más creativas en la industria de la moda...
Sí, esa facilidad la tengo, es una cosa innata, mi mente está siempre dándole vueltas y cualquier cosa que veo... ¡boom!... me lleva a algo que se pueda aplicar a un vestido, a un patrón, a una costura, a un color. Es decir, si estoy en un restaurante, entra una señora y veo la forma que tiene de combinar un bolso con un zapato, eso me lleva a imaginarme que esa combinación de colores yo también la puedo aplicar a una persona que tenga enfrente, sobre todo son mujeres las que siempre te llevan a imaginarte cosas, pero lo difícil es saber en cada momento lo que tengo que hacer. Ahora tenemos un proyecto para noviembre...
En la Ciudad de las Artes de Valencia, ¿no?
Sí, vamos a desfilar en Valencia por primera vez después de muchísimos años, que es la tierra de mi madre, tengo muchísima familia allí y me hace una ilusión bárbara. No quería presentar la misma colección que había presentado en Madrid y vamos a llevar una colección inédita, pero esa colección también va a ser algo muy especial, muy nuevo y muy diferente a lo que hemos hecho, porque es un proyecto que también tenía guardado y estaba esperando el momento. En algún momento tenía que salir a la luz, y el momento es este.
Habla del temor a elegir el cómo y el cuándo, pero ¿no ha ido siempre un poco a contracorriente en la moda, siguiendo su instinto?
Mi hermana Isabel y yo, que hemos sido equipo desde los inicios, hemos ido un poco a contracorriente pero no por el hecho de ir en contra, sino porque consideramos que la sociedad no estaba bien construida estéticamente. Hablo de cuando empezamos, ahora vamos con la corriente sin ningún problema, pero es que cuando empezamos, en el año 86/87, la moda era muy dictatorial. En aquella época la mujer profesional se tenía que vestir un poco masculina, con hombreras, traje de chaqueta, pantalón, y creo que escondía su feminidad para disfrazarla de alguna forma, falsamente, de una profesionalidad, entre otras cosas, para acceder a puestos laborales que tenía escalar y que era difícil. Y nosotros ahí íbamos a contracorriente porque queríamos que la mujer pudiera disfrutar, si le gustaba, de sus formas, de su cintura, de su clavícula, de sus hombros, su pecho, su cadera de una forma más libre y, en cuanto a colores, también. Quizás en el Mediterráneo, en Alicante o en Valencia, fuimos menos esclavos de esas tendencias, pero en el centro o el norte del país se vestía todo el tiempo de beige y de marrón, no se vestía con colores. En ese aspecto sí fuimos precursores y el tiempo nos ha dado la razón. Ahora nadie se sorprende por llevar un escote importante o porque una mujer pueda llevar una espalda al aire.
¿Y cómo ve la moda, la de las grandes estrellas de la música y el cine que marcan tendencia?
Pienso que hay un claro contenido de comunicación y de marketing. Como sabemos que existe una cierta sorpresa hacia la estética en muchos sectores, veo que se busca mucho el efecto llamada de atención a través de la desnudez, sobre todo. Pero no me parece mal, me parece bien porque cada estrella o artista decide cómo presentarse ante su público y lo importante es que ellas se sientan bien. Sobre todo en la música -diferente al mundo del cine y la alfombra roja-, que siempre ha sido muchísimo más atrevido, más disruptivo, mientras el mundo del cine siempre ha sido más conservador en la estética. En la música, el marketing y la comunicación obligan de alguna manera a que el personaje quiera llamar la atención, hay mucha competencia visual, por así decirlo, y una forma de destacar es llamar la atención.
Ha vestido a muchísimas mujeres famosas. ¿Quién le falta?
Esa fase ya pasó (ríe), pero siempre tuve en mente una mujer, porque formó parte de inspiración de algunas colecciones -de hecho, hay un escote que hice que tiene incluso su nombre- y nunca tuve la oportunidad de vestirla por muchas razones, y eso que vino a España y llegamos incluso a coincidir, que es Sofía Loren. Porque Sofía Loren encarna a un tipo de mujer que ha sido en algunas ocasiones inspiración de alguna colección porque es una mujer que para mí reunía unas características muy especiales. Tenía una belleza que era natural, no era impostada, una impronta mediterránea muy femenina, era una mujer voluptuosa -siempre hemos defendido las formas-, era madre, era actriz... combinaba unos factores muy interesantes. Y cuando se tiene que transformar irradia una belleza absoluta, pero debajo hay una naturalidad y espontaneidad tremendas. Tuve la oportunidad de conocerla hace muchos años en un acto rápido y me dejó muy marcado. Y dije «algún día...», pero aún no se ha dado.
Nunca es tarde. Tiene 90 años muy bien llevados.
Muy bien llevados, sí. Y me ha gustado en todas sus edades. Me hubiera gustado vestirla porque creo que una pieza nuestra encajaría en su personalidad.
¿Lleva la cuenta de las colecciones creadas?
No, pero hace más de diez años llevábamos cien, porque la colección se llamó One Hundred. Calcula que llevamos más de 35 años, a tres colecciones por año, más las de hombre, las de complementos, óptica... contando todas, ahora estaremos en las 130 o 140, aunque todas no las hago yo. Hace unos quince años que yo solo hago costura, las que se ven en la pasarela, dos colecciones al año y de novias, pero hay un equipo que se encarga de todo lo demás.
¿Está pensando en la siguiente?
Ya está prácticamente embastada y decidido qué se va a hacer, pero no terminada de desarrollar al haberse cruzado lo de Valencia. Vamos con las dos a un ritmo más lento.
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