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Gayola: el altavoz del pensamiento disidente

La banda de Aspe fue la protagonista del festival Breva Rock celebrado en Albatera el pasado fin de semana

Ha nacido un grupo de punk-rock capaz de triunfar en un momento donde se asegura que el género ha muerto

Los aspenses Gayola se pasaron por la sede de INFORMACIÓN

Los aspenses Gayola se pasaron por la sede de INFORMACIÓN / Rafa Arjones

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Juan Fernández

Juan Fernández

Ficha técnica

Grupo: Nacho «Brökoly» (voz), Pablo Mendonça (guitarra), Jayden Noble (guitarra), Alex «Tupá» (bajo), Dani Mestre (batería).

Procedencia: Aspe, La Canalosa, Elche y Alicante

Discos:El punk no ha muerto (2021) y Aterriza como puedas (2023).

Año de creación: 2017

Las malas lenguas se llenan la boca diciendo que el punk ha muerto. Personas que quieren vaticinar sus deseos, callar un género musical con conciencia propia que es capaz de alzar la voz contra las injusticias y conseguir la réplica por parte del consumidor. Pero nada de eso es verdad. La semana pasada, el Breva Rock de Albatera confirmó que el género está muy vivo tanto en oferta como en demanda.

Lejos de unos Envidia Kotxina ya trillados, había una nueva generación de músicos que demostraron que el punk está muy vivo. Y entre los receptores pudimos ver a gente joven, una nueva ornada de mentes inquietas y contestatarias que, en momentos donde las redes sociales marcan la norma, deciden mantener un pensamiento crítico muy loable. 

Uno de esos grupos que subieron al escenario y deslumbraron a propios y extraños fue Gayola. Desconocidos para muchos, consiguieron sorprender con su espontaneidad y desparpajo totalmente improvisado. «Somos un grupo que no hace dos conciertos iguales», señalaba su vocalista Nacho Brökoly. Desde ese momento supe que tenía que traerlos a Sonidos de proximidad para charlar con ellos sobre cómo viven la música desde los márgenes y como nacieron como proyecto.

«Yo supongo que nací porque mis padres tenían que arreglar algún tipo de crisis, porque a los dos años se separaron. Pero son conclusiones a las que he llegado yo con el tiempo, igual no son así, tendría que hablar con mi madre», ironiza Nacho mientras saca una litrona. Ahí mismo te das cuenta de que no va a ser una charla convencional, y me gusta, porque hay que darle una vuelta de tuerca a lo de siempre, que comienza a oler a elitismo y a Varon Dandy.

El punk encuentra en bandas como Gayola el altavoz del pensamiento disidente para las nuevas generaciones, un grupo creado desde cero sin ninguna pretensión de triunfo y con la mirada puesta en pasarlo bien encima de los escenarios. «Gayola es una experiencia religiosa. Puedes que vengas a uno de nuestros directos y veas un concierto, pero cuando vengas por segunda vez, verás otro completamente diferente porque no hacemos dos conciertos iguales», aseguran.

Gayola, durante una sesión de fotos en INFORMACIÓN

Gayola, durante una sesión de fotos en INFORMACIÓN / Rafa Arjones

De hecho, en su tercer concierto como banda, marcaron las bases de lo que sería el proyecto: «Te voy a contar una anécdota. Nacho se acostumbra a ir al chino antes de los conciertos a comprar cosas para el concierto y un día actuábamos en la semana cultural de Aspe, en una plaza llena de familias. Habría unas 200 personas. No nos dijo qué había comprado y en la última canción, una versión punk de la Macarena, aparece desnudo con un gorro de cumpleaños en el pene, solo sujetado por una gomita de mierda», recuerda el guitarrista Pablo Mendoça. En ese momento nació su legado.

Pero no nos vamos a engañar. El secreto no es únicamente pasarlo bien y hacer gracia. ¿Cuántos grupos pueden ser graciosos y no gustar a nadie? Ellos además de eso, suenan de forma magistral en estudio. Sus dos discos tienen una calidad excelente para lo que se suele escuchar en el género. Tienen algo más que el resto, un duende, la capacidad de transmitir en una pista de audio como si llevasen toda la vida en esto de la música. El punk no ha muerto (2021) y Aterriza como puedas (2023) son ejemplos de cómo hacer buena música.

«El gran responsable de ese sonido es Edu Guerrero, guitarrista de Scila. Tiene una sensibilidad auditiva bestial y todas sus capacidades se las lleva al estudio de grabación para hacer que grupos como el nuestro suenen así de brutal», asegura el baterista Dani Mestre. Porque el punk es un género que hace piña. Alicante tiene a muchos exponentes de esta música y entre ellos crean escena. Salas como Marearock llevan toda la vida apostando por un sonido diferente y gracias a estos gestos, el público puede disfrutar de bandas como Gayola, que han nacido para ejercer de contracultura y para hacerse un hueco más que merecido.

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