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Resistencia frente a un espacio de lectura que languidece

Usuarios de la Biblioteca Azorín se unen para denunciar la precariedad de las instalaciones, sin libros nuevos y con la sala general a medio gas

La sala general de la Biblioteca Azorín, en una mañana de enero de este año

La sala general de la Biblioteca Azorín, en una mañana de enero de este año / ALEX DOMÍNGUEZ

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África Prado

África Prado

Los ciudadanos que frecuentan la Biblioteca Pública Azorín de Alicante, la mayor de la ciudad, han querido celebrar el Día de las Bibliotecas -que se conmemora este jueves, 24 de octubre- con un manifiesto en defensa de la calidad de estos espacios ante la "precariedad" y la "decadencia acelerada" que sufren. En concreto, la Biblioteca Azorín, de titularidad estatal pero gestionada por la Generalitat Valenciana, arrastra una reforma integral prometida desde 2008 por sucesivos gobiernos -Miquel Iceta fue el último ministro de Cultura que anunció la licitación del proyecto por 12,1 millones "a finales de 2023"- y nada nuevo se sabe.

Aunque esta biblioteca ubicada en el Paseíto Ramiro ha sido desde los años 70 un lugar de refugio y encuentro con la lectura para la ciudadanía, "en los últimos tiempos también ha acelerado su decadencia y ha mermado considerablemente sus servicios» y ahora «muestra sin tapujos sus considerables deficiencias", según señalan los firmantes del manifiesto, elaborado por Lola Abascal, Lola Alemany, Eugenio Herrero, Miguel José López, Patricia Motzer, José Ramón Navarro y María Pilar de San Pío.

Entre estas carencias, como ya publicó INFORMACIÓN a principios de año, se encuentra el cierre por las tardes de la Sala General -además de la cuarta planta y el salón de actos de forma permanente- que desde septiembre de 2023 hasta mayo de 2024 ha permanecido cerrada al público con el perjuicio para quien allí acude a usar sus servicios -desde la hemeroteca de prensa antigua a ordenadores con conexión a internet, sala de lectura y estudio, zona de préstamo de libros y un tramo para ofrecer material de oposiciones- con un aforo de unas 60 plazas. La sala volvió a cerrar por las tardes en agosto y en septiembre se reabrió, hasta octubre, que volvió a cerrar "hasta nuevo aviso", siempre con la misma respuesta cuando los usuarios piden explicaciones: por falta de personal. 

Cartel con el último cierre por las tardes de la biblioteca

Cartel con el último cierre por las tardes de la biblioteca / INFORMACIÓN

Sin novedades literarias

El otro gran problema es la paralización desde enero de la compra de libros nuevos. Uno de los usuarios tiene por escrito la explicación a su queja desde la Conselleria de Cultura del pasado mes de junio, que obedece "a las nuevas instrucciones de intervención para las adquisiciones de libros que comportan la necesidad de instrumentalizar los mecanismos adecuados para que se puedan efectuar dichas compras" y "a la falta de personal adecuado y suficiente para gestionar estos procedimientos".

Algo que antes era tan sencillo para el usuario como pedir un libro de publicación reciente, que en unos días llegaba a la biblioteca, ahora se da de bruces con la ausencia de presupuesto para la compra de cualquier libro. "¿Esto qué es? Una biblioteca o un museo?", se preguntan.

Futura asociación

Los usuarios están en trámite de constituirse como Asociación de Amigos de la Biblioteca Azorín para reclamar "que se acometa sin demora su revitalización, rehabilitando el edificio, dotándolo de libros sin cicatería y de los medios materiales y personales que exige la difusión de la cultura". La biblioteca "es un medio para enriquecer la experiencia de la libertad, incentivar el espíritu crítico y la democracia", recuerdan los usuarios a los responsables estatales, autonómicos y locales, al tiempo que reclaman la colaboración de la ciudadanía.

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