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Miguel Herrero bucea en el origen de la música en el cine

El escritor y cineasta alicantino presenta este domingo en Rojales su nuevo libro, "Música y arqueología de los medios. Orígenes de la banda sonora"

Ilustración de Gilles Tosello incluida en el nuevo libro de Miguel Herrero

Ilustración de Gilles Tosello incluida en el nuevo libro de Miguel Herrero / INFORMACIÓN

África Prado

África Prado

El cine mudo no era tan mudo y en la prehistoria también se ponía música a las imágenes en movimiento. Así lo sugiere en el cineasta e ilusionista alicantino Miguel Herrero Herrero, que vuelve a sacar su lado de investigador y escritor con un nuevo libro, Música y arqueología de los medios. Orígenes de la banda sonora.

El autor, también director del Festival de Cine de Sax, ya se sumergió en el origen del cine y los audiovisuales en su último largometraje documental animado, El arte de la luz y de la sombra, y ahora abre una nueva vía buceando en los comienzos de la banda sonora, viajando hasta las cuevas prehistóricas, donde ya se acompañaba con música la imagen, y concluyendo el libro con la llegada del cine sonoro a partir de El cantor de jazz, en 1927.

Miguel Herrero Herrero, con un organillo de manivela de 1820

Miguel Herrero Herrero, con un organillo de manivela de 1820 / INFORMACIÓN

«Cuando piensas en bandas sonoras, piensas en lo que vino después del cine mudo, pero desde la prehistoria ya la música acompañaba las imágenes en movimiento», indica Herrero, en referencia a las pinturas rupestres que cobraban vida con las luces y sombras del fuego, tras añadir que el ejemplo más claro es el de un bisonte punteado pintado en la cueva de Marssoulas en Francia (15.000 a.C.), donde se encontró una caracola con los mismos puntos, retocada y transformada en un instrumento musical cuyo sonido era como una trompa, similar al sonido de un bisonte.

«Hay constancia de instrumentos desde entonces, pero también en el siglo XVII con la linterna mágica, el abuelo del proyector, se usaba música, a veces en directo, con las imágenes proyectadas», explica Herrero, tras añadir que «nos han vendido que el cine era mudo y no era tan mudo: había pianistas, narradores que podían añadir comentarios o emociones a las imágenes, y música improvisada o música original que se hacía para las películas, que contenían motivos cómicos, de terror, románticos, o efectos de sonido... y la misma música se usaba para diferentes películas, que en ocasiones las proyecciones incluían incluso a cantantes».

Portada del libro, editado por Cinestesia

Portada del libro, editado por Cinestesia / INFORMACIÓN

Otro de los apartados se dedica a los hombres-orquesta , pero también a las mujeres-orquesta, como la que aparece en el grabado que ilustra la portada del libro, que da fe de que en los siglos XVIII y XIX «había mujeres que eran artistas completas y podían acompañar perfectamente las proyecciones en los espectáculos linternistas ambulantes».

Presentación en Rojales

El autor presenta el libro este domingo, de 10.30 a 15.30 horas, en Rodearte, actividad que se celebra el primer domingo de cada mes en las Cuevas del Rodeo de de Rojales. 

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