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Un trampolín para impulsar a jóvenes autores en la escritura dramática

Paco Sanguino impulsa el Centro Dramatúrgico Marino junto a varios estudiantes de la UA que buscan iniciar un camino en la ficción dialogada

El Centro Dramatúrgico Marino de Alicante ve la luz de la mano de Paco Sanguino

Alex Domínguez

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África Prado

África Prado

Tener entre 18 y 30 años, no haber escrito una sola obra de teatro (o haber escrito más de 10) y conducir habitualmente bajo los efectos de alguna lectura son los requisitos para ingresar en el Centro Dramatúrgico Marino (CDM) de Alicante. Toda una declaración de intenciones para este espacio impulsado recientemente por el dramaturgo y director teatral Paco Sanguino -que desde 2023 dirige el Aula de Teatro Contemporáneo de la Universidad de Alicante- junto a otros seis estudiantes de la UA vinculados al aula: Rosa Conesa (estudiante de Geología), Pedro García (Historia), Claudia da Silva (Relaciones Internacionales), Blanca Fernández-Campa, Luis Gimeno y Liam Thomas Clark (todos ellos de Filología).

Este último (Thomas Clark) hizo la dramaturgia de Las amazonas del Aula de Teatro el pasado año a partir del trabajo del resto de alumnos y fue una pequeña chispa que prendió en este nuevo proyecto que capitanea Sanguino junto a estos estudiantes, a los que brinda un espacio para iniciarse como escritores teatrales y dramaturgos.

El autor de, entre otras obras, Ulisses in Berlin o Por culpa de Yoko, recuerda sus primeros pasos en la literatura dramática: «Mi primera obra [013 varios: informe prisión, que obtuvo el Premio Certamen Nacional Marqués de Bradomín del Ministerio de Cultura en 1987, un galardón que ya no existe] la escribí en coautoría con Rafa González. Hay que ayudar a que se cree ese tejido necesario para lanzarse a escribir una obra y esta es una vía para hacerlo», apunta el director del Aula de Teatro de la UA, que señala que quienes se inscriben cada año lo hacen porque quieren actuar, en primer lugar, y el siguiente motivo responde a que «quieren escribir textos. Ya hay tres o cuatro personas que han empezado a escribir obras, pero este es un aspecto que no estaba lo suficientemente potenciado» .

Sanguino, a la derecha, junto a estudiantes de la UA implicados en el proyecto

Sanguino, a la derecha, junto a estudiantes de la UA implicados en el proyecto / Alex Domínguez

Entre el aula y el curso Finjamos que somos Shakespeare, iniciado en 2024 junto a Juan Luis Mira «pensé en hacer algo más para los jóvenes y se creó el Centro Dramatúrgico Marino», una especie de club de escritura teatral que, aclara, «no es un negocio, ni una academia sino un proyecto personal para seguir apoyando a quienes tengan interés en la escritura dramática, la ficción dialogada, la investigación y la crítica teatral».

Seguir vinculados al teatro

En general, el nuevo espacio va dirigido a aquellos estudiantes que están acabando la carrera y puedan seguir vinculados a este mundo aunque ya hayan dejado el Campus. «Empezamos el pasado verano y presentamos el proyecto en noviembre coincidiendo con la pasada Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos», señala Sanguino, que en ocasiones ha lamentado la escasa presencia de autores alicantinos en este encuentro nacional.

Una de las integrantes de este grupo fundacional, Blanca Fernández-Campa, explica las intenciones que alberga el proyecto: «Surge del Aula de Teatro, donde nosotros nos conocimos y conocimos a Paco y, a partir de ahí, por nuestras inquietudes vinculadas al teatro, la dramaturgia, la dirección y la interpretación, decidimos unirnos y buscar una forma de dinamizar la vida teatral de Alicante y acoger a toda esa gente interesada en hacer teatro y escribir teatro para dar más vida a este género que a todos nos apasiona».

Encuentros con dramaturgos

De momento, el grupo se reúne una vez al mes y va planificando sus objetivos a corto, medio y largo plazo. 

Ya han mantenido encuentros con dos premios nacionales de Literatura Dramática, como la alicantina Lola Blasco (Siglo mío, Bestia mía o El teatro de las locas) o, recientemente, el jiennense Alberto Conejero, que inauguró el Club Arniches para fomentar el contacto con el público, a través su obra En mitad de tanto fuego.

Otros de los próximos proyectos pasan por la colaboración con otras asociaciones teatrales o entidades como la Sociedad General de Autores. 

Página Abierta es una de las propuestas que quieren poner en marcha este año y se inspira en un proyecto similar de Canarias Escribe Teatro, con quienes se han hermanado. La idea es llevar a cabo lecturas dramatizadas con los textos de las primeras escenas de obras creadas por autores noveles y mostrarlas al público, en una convocatoria abierta a menores de 30 años.

«Es importante ver cómo el público responde y es necesario crear un espacio para leer el teatro que se hace en estos momentos», explica Sanguino, quien entre 2015-2019 fue director del Teatro Principal de Alicante y, desde la veteranía, apuesta por recuperar con esta iniciativa «el espíritu de Jácara o el Club de la Serpiente, hecho por y para los jóvenes». 

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