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"Kiboko", un símbolo de libertad en La Vila de los ochenta

La productora JUNO Media abre un crowfunding para financiar una docuficción que aborda la importancia del bar vilero que abrió las puertas a la diversidad en plena postransición

Claqueta del rodaje de "Kiboko", una oda al icónico local de La Vila

Claqueta del rodaje de "Kiboko", una oda al icónico local de La Vila / INFORMACIÓN

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Juan Fernández

Juan Fernández

Una docuficción que desentierra la historia de un icónico local de los años 80 en La Vila. Kiboko fue un bar conocido popularmente por su ambiente moderno y acogedor y se le considera un lugar clave en la "movida vilera", un movimiento cultural que surgió en la zona y que promovió la libertad y la apertura mental en una época compleja para la diversidad, poco después del franquismo.

El bar no solo fue un espacio de ocio, supuso un punto de encuentro para artistas y personas que buscaban un ambiente diferente y un lugar donde sentirse aceptados. Se convirtió por fuerza natural en un punto de peregrinación de gente de toda la provincia, un refugio donde ser libres y promover la diversidad. Ahora, coincidiendo con las fechas del Orgullo, la memoria de ese local vilero resurge con un cortometraje de ficción que enfatiza la importancia de espacios forjados como motor de comunidad.

Impulsada por JUNO Media, productora con sede en Benidorm, y con liderazgo femenino en dirección y producción, la docuficción Kiboko encara ahora su recta final de producción, prometiendo ser un faro para la memoria colectiva de la Marina Baixa. La producción, codirigida por Noelia Fluxá y Julie-Estel Soard, destaca por su enfoque y sensibilidad. La actriz alicantina Teresa Grau encarna a una cronista que investiga los orígenes del bar, contando con el estudio de grabación alicantino Órbita Sonora para grabar la voz en off y tejiendo la narrativa junto a voces reales de la comunidad Kiboko, como Quico Martínez “Caponet”, su copropietario original, o la camarera Malena, todos ellos referentes LGTBIQ+.

Una pieza audiovisual que arrancó con una pregunta: ¿qué puede aportar este proyecto a la sociedad? "Eso fue nuestro motor. Pensamos cómo es posible que en esa época, justo después del franquismo, cuando las mujeres no se sentían libres para salir solas y la homosexualidad estaba mal vista, existiera un bar tan pequeño en un pueblo pesquero donde reinaba el respeto. Allí no había peleas, ni exclusiones. Era un refugio para todo aquel que lo necesitase y nos pareció necesario contar esa historia para recordarle a las nuevas generaciones que sí se puede convivir en libertad y respeto", expone la cineasta Noelia Fluxá.

Refugio de libertad

En plena etapa de postransición, cuando aún persistían fuertes raíces conservadoras, el Kiboko emergió sin alzar la voz ni hacer proclamas, simplemente siendo lo que era: un espacio donde convivían libertad, respeto y diversidad. En un contexto todavía cargado de prejuicios, el local abrió sus puertas a quienes muchas veces quedaban al margen: mujeres, personas LGTBIQ+ y espíritus inquietos que buscaban un lugar donde sentirse en casa. Allí, podían ser, crecer y descubrirse, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Un momento del rodaje de "Kiboko"

Un momento del rodaje de "Kiboko" / INFORMACIÓN

Ahora Kiboko, una propuesta que parte de una idea original de Miguel Cuenca y cuenta con guion de Ángel Quiles, rescata esta memoria a través de un enfoque innovador que mezcla documental y ficción. A través de los recuerdos de quienes vivieron esa experiencia y de la recreación de sus momentos clave, el proyecto reconstruye el alma de un lugar que fue un símbolo de libertad. Según datos ofrecidos por el equipo de la producción, el cortometraje contará con una duración cercana a los 20 minutos y contará con una distribución de dos años por festivales.

De documental clásico a ficción

La importancia de este bar vilero, del cual apenas se conserva material filmado y únicamente se dispone de fotografías, ha hecho que su legado se haya intentado trasladar a la gran pantalla. La idea inicial, promovida por Miguel Cuenca, que vivió aquella época y fue amigo de quienes erigieron ese local, era la de poner en valor el lugar y demostrar por qué fue tan importante para toda una generación.

"Nosotras no conocíamos el Kiboko, pero al escuchar la historia y empezar a investigar, nos dimos cuenta de que no era simplemente un bar importante en la Vila: era un sitio que había liberado a muchas personas. No por el local en sí, sino por la actitud de sus dueños", explica Noelia. "Empezamos con un guion que era más bien un documental clásico, con entrevistas y fotos de archivo; pero cuando investigamos mucho más y recopilamos anécdotas y documentos, todo nos inspiró para transformar el proyecto en un corto documental con toques de ficción".

Las directoras durante la primera de las cuatro jornadas de grabación

Las directoras durante la primera de las cuatro jornadas de grabación / INFORMACIÓN

Así, han creado un personaje ficticio llamado Ana, una cronista que, inspirada en la propia experiencia al investigar de las directoras, va descubriendo qué fue el Kiboko. De esa manera, no solo se aborda la diversidad dentro del local, sino su potencia como impulsor cultural y musical en la provincia. "En los 80, el Kiboko fue pionero en traer música internacional, marcando un hito en la escena local", recalca la cineasta, un espíritu que se reaviva en un documental que cuenta también con Jaume Perona, modista y uno de los artífices de la estética única del local, mostrando cómo el local fue también un laboratorio de estilo y vanguardia.

Campaña de crowdfunding

El lanzamiento de la campaña de crowdfunding coincide, a modo de guiño, con las celebraciones del Orgullo en gran parte de la provincia. Todavía quedan más de 20 días para la finalización de la campaña, que se cierra oficialmente el 27 de julio, y la producción ya cuenta con el 60% del dinero recaudado del mínimo imprescindible, que son 8.000 euros. "El arranque ha sido muy bueno, con una acogida muy positiva, sobre todo en la provincia. Ahora lo que necesitamos es ampliar ese alcance, que el proyecto llegue más allá de nuestra zona para que pueda recibir también apoyo exterior", comenta Noelia.

La campaña, lanzada en la plataforma Platino Crowdfunding, ofrece varias opciones de colaboración ligadas a recompensas que van desde los agradecimientos en los créditos hasta una videollamada grupal con las directoras para descubrir en primer plano cómo ha sido la construcción de este proyecto. También se pueden adquirir con la colaboración entradas preferentes para el estreno oficial, una postal con dedicatoria de las cineastas y camisetas y pins oficiales del bar.

"Nos gustaría mencionar a los dueños del Kiboko: Kiko y Tomás. Tomás falleció hace unos años y a nivel emocional este trabajo es también un homenaje para él. Todas las personas a las que hemos entrevistado lo recuerdan con mucho cariño. Era una figura fundamental en ese espacio de libertad", indican las directoras.

El proyecto cuenta con el apoyo institucional del Ayuntamiento de La Vila Joiosa y se consolida con la coproducción de TAGA Producciones, liderada por Tania Galán. Asimismo, JUNO Media, la productora detrás de Kiboko, se distingue por su cine documental con perspectiva de género, comunitaria y, como ellas mismas definen, "sanadora".

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