¿Por qué el vino se asocia a las clases altas? Un congreso en Alicante da la respuesta
El seminario El mar del vino arranca un ciclo donde profesionales internacionales analizan y debaten sobre la importancia de esta bebida en el salón de actos del MARQ

El vino centra la programación del congreso "El mar del vino" en torno al Mediterráneo / Avelino Vegas
Desde los usos medicinales del vino en el Antiguo Egipto hasta su presencia en rituales religiosos y su poder de jerarquización, la historia de esta bebida viaja por el mar Mediterráneo y llega al MARQ con tres jornadas dedicadas a un producto que ha acompañado a la humanidad a lo largo de los siglos y que ha unido pueblos y culturas en torno a un mismo símbolo.
El museo alicantino celebra estos días el papel de Alicante como Capital Gastronómica 2025 con la organización de El mar del vino, un seminario internacional sobre la producción vitivinícola, en el que expertos de distintos países se reúnen para reivindicar la importancia histórica, cultural y económica del vino, en una cita que mira al pasado para comprender el presente.
En la dieta mediterránea, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2023, el vino ocupa un lugar esencial como elemento de cohesión social y de transmisión cultural. En este sentido, Alicante, con más de 3.000 años de tradición vitivinícola, fue durante siglos un referente internacional en el sector.
Según se destacó durante la presentación del seminario, en el pasado la localidad era conocida por sus vinos en Europa, Asia y América. Una producción que estuvo presente tanto en cortes reales y mesas de nobles como en tabernas populares, y que presume de haber dado nombre a la que se considera la denominación de origen más antigua del mundo: Alicante 1510.

Un momento de la ponencia del doctor Artur Petrosyan en el salón de acos del MARQ / Jose Navarro
“El vino ha sido un impulso principal y potente en la civilización humana, tanto en lo sagrado como en lo profano”, destacó el doctor Stephen Batiuk, del Departamento de Civilizaciones de Oriente Próximo y Oriente Medio de la Universidad de Toronto, durante la ponencia inaugural del acto Georgia: patria de la vid y la historia temprana del vino.
Una primera ponencia que sirvió para poner de manifiesto los inicios de la producción vitivinícola más allá de su popularidad vinculada a países como Francia, Italia o España. Su ponencia sirvió para plasmar las evidencias arqueológicas más antiguas conocidas sobre la elaboración de vino, que proceden de Georgia, concretamente de la región del Cáucaso Sur, y datan de hace unos 8.000 años.
La construcción social de la vid
Pero este congreso no solo ha servido para hablar del pasado, también ha explorado cómo la vid silvestre sirvió de base para las variedades cultivadas por el ser humano y cómo este cultivo ha influido en la configuración de la sociedad tal y como la conocemos hoy en día. En este contexto, destacó la ponencia del doctor Artur Petrosyan, del Instituto de Arqueología y Etnografía y de la Academia Nacional de Ciencias de Armenia, quien explicó los vínculos entre la domesticación de la vid y el desarrollo cultural y social de las comunidades mediterráneas y caucásicas.
Se presentó así el vino como la bebida preferida de las clases altas, asociada al prestigio, al favor divino y a la autoridad. De esta manera, la bebida comenzaba a jerarquizar a la población, usándose como distintivo de la élite en las culturas antiguas. Era un símbolo de pureza y refinamiento, que se disfrutaba incluso con pajitas de bronce y oro, y también de abundancia y poder real, estrechamente vinculado a lo sagrado y ceremonial. Se empleaba en rituales religiosos, banquetes cortesanos y celebraciones de alto estatus, reforzando su papel como marcador social y cultural.
No obstante, la cultura humana también experimentó cambios en este sentido con la simbología del “árbol de la vida” y su asociación con la fe cristiana. Según apuntó Petrosyan, el vino se consideraba “una bebida que simbolizaba la salvación y ayudaba a evitar la muerte”. De esta manera, el vino alcanzaba un nivel superior en la percepción social, vinculado no solo a la riqueza, la educación y la sofisticación, sino también a la religión, reforzando aún más su prestigio y significado cultural.

Asistentes al seminario, que ha contado con traducción simultánea / Jose Navarro
Con el paso del tiempo, ciertos vinos se convirtieron en productos de exportación de lujo, destinados a cortes, aristocracia y grandes comerciantes; y su comercialización reforzó la idea de que poseer un buen vino era sinónimo de posición social elevada. La asociación del vino con las clases altas se consolidó históricamente debido a su alto precio y compleja producción, así como al simbolismo vinculado a la educación y la sofisticación, mientras que las clases populares tenían acceso limitado y consumían bebidas más sencillas.
Más allá del consumo
Países como Grecia o Egipto cuentan con una amplia tradición en el mundo del vino, entendido como algo más que un simple bien de consumo. Así lo explicó la doctora Ewa Christiana Köhler en su ponencia La elaboración del vino en el Egipto de la I Dinastía, donde señaló que esta bebida también “servía de ofrenda a los dioses en templos y ceremonias funerarias”, y se colocaba en las tumbas de faraones y nobles como símbolo de alimento y bebida para la otra vida.

El doctor Stephen Batiuk ha inaugurado las ponencias con un tema sobre la historia temprana del vino en Georgia / Jose Navarro
Ya en las inscripciones del Antiguo Egipto existían varias palabras para designar tanto el vino como sus distintas variedades. Su consumo estaba tan vinculado a la élite que se convirtió en un símbolo de estatus y prestigio también en el país africano. Además, su presencia en pinturas y bajorrelieves ha permitido al arte ofrecer una valiosa información sobre cómo se elaboraba y se utilizaba el vino en aquella época.
Según subrayó la especialista del Instituto de Egiptología de la Universidad de Viena, que no pudo asistir presencialmente al seminario por encontrarse trabajando en la tumba de la reina Meret-Neith, sus investigaciones recientes han permitido descubrir 58 utensilios de cerámica en dicho yacimiento. Se trata de la única reina para la que se erigió una tumba monumental, y los recipientes hallados, fabricados con distintos materiales y de diversos orígenes, evidencian la existencia de un mercado del vino importado desde regiones como Líbano, Palestina, Israel o Jordania.
Además, los egipcios empleaban el vino con fines medicinales, utilizándolo para tratar dolencias digestivas, como desinfectante o como vehículo para hierbas curativas, y lo mezclaban con miel, especias y plantas para preparar remedios. Estas aportaciones han servido para contextualizar la historia y el legado del vino que ha llegado hasta nuestros días y que continuará siendo protagonista durante el 30 y 31 de octubre, con diversas actividades complementarias dedicadas a la vid y sus propiedades.
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