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'Reconciliación'

Memorias de Juan Carlos: quién es Laurence Debray, la biógrafa del rey

¿Cómo la hija de dos de los más célebres guerrilleros marxistas de los años 60 acaba convirtiéndose en la cronista de un rey europeo?

Debray evoca con admiración sus conversaciones con Alfonso Guerra, cuyas anécdotas le demostraron que "la gran obra de la historia reciente de España es la redacción de su Constitución"

Miguel Courtois y Laurence Debray, con el Rey Juan Carlos.

Miguel Courtois y Laurence Debray, con el Rey Juan Carlos. / LNE

Natalia Vaquero

Madrid

Laurence Debray (París, 1976) se ha consolidado como la biógrafa y confidente del rey emérito Juan Carlos I, logrando lo que pocos periodistas han conseguido: acceso directo a él en su exilio en Abu Dabi. Fruto de esta cercanía, publicó en 2021 su libro "Mon roi déchu" ("Mi rey caído"), un relato íntimo construido a través de conversaciones telefónicas y por WhatsApp que ahonda en la salida del monarca de España y en la tensa relación que mantiene con su hijo, el rey Felipe VI. Ahora acaba de lanzar en Francia 'Reconciliación', las memorias de Juan Carlos I.

La fascinación de Debray por el emérito no es nueva. Su relación de confianza se cimentó durante la producción del documental "Yo, Juan Carlos I, rey de España", un trabajo que, curiosamente, RTVE no emitió hasta 2020, seis años después de su realización y justo cuando la Casa Real anunciaba el exilio del monarca.

Pero la figura de esta historiadora y periodista parisina es un fascinante cruce de mundos opuestos. ¿Cómo la hija de dos de los más célebres guerrilleros marxistas de los años 60 acaba convirtiéndose en la cronista de un rey europeo?

Hija de dos mundos: guerrilla y burguesía

Debray es hija del filósofo Régis Debray y de la escritora venezolana Elisabeth Burgos, dos figuras clave en los movimientos revolucionarios de América Latina. Creció, sin embargo, ajena a ese pasado de lucha armada, una historia que ella misma desenterró en su libro "Hija de revolucionarios" (2018), donde narra el descubrimiento de las extraordinarias vidas de sus padres, a quienes describe casi como "extraterrestres".

Su relación con su padre ha estado marcada por el silencio y la distancia. Régis Debray, un hombre que ella califica de "cerrado y arrogante", pasó cuatro años en una cárcel boliviana tras la captura y muerte del Che Guevara, un episodio por el que algunos siempre le han responsabilizado. Laurence niega tajantemente que su padre delatara al Che, asegurando que "los americanos ya sabían dónde estaba".

La frialdad de su hogar contrastaba con la calidez de sus abuelos paternos, "grandes burgueses de París" cercanos al general Charles De Gaulle, quienes realmente la criaron. Esta educación, que ella misma define como "burguesa y materialista", forjó en ella una visión del mundo radicalmente distinta a la de sus progenitores.

De la anécdota cruel al interés por la Transición

El pasado de sus padres la persiguió en la infancia. A los ocho años, un compañero de colegio le gritó que su padre era un terrorista. Al preguntar en casa, se topó con el mutismo de su padre. Fue un viaje a Cuba a los diez años lo que le reveló la otra cara: allí, su padre, íntimo de Fidel Castro, era aclamado como un héroe de la revolución. "Me quedé alucinada", confesó.

Ese choque de realidades y su crianza la llevaron a interesarse por figuras y procesos históricos opuestos a la revolución, como la Transición española. Debray evoca con admiración sus conversaciones con Alfonso Guerra, cuyas anécdotas le demostraron que "la gran obra de la historia reciente de España es la redacción de su Constitución", un proceso en el que la figura de Juan Carlos I fue clave.

Hoy, la brecha con su padre es también ideológica. Mientras su madre abandonó el activismo, su padre mantiene una postura que ella no puede perdonar. "No le perdono que no haya condenado el chavismo", afirma con dureza. "Él vive muy bien en París, pero mi familia de Venezuela se muere de hambre".

Así, Laurence Debray encarna una paradoja viviente: la mujer que se adentró en los secretos de un palacio mientras intentaba descifrar los silencios de un padre revolucionario, uniendo en su biografía dos capítulos irreconciliables de la historia del siglo XX.

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