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Los rostros de la Nouvelle Vague: los cineastas que rompen la cuarta pared en el filme de Linklater

Seminci 2025 presentó 'Nouvelle vague' el pasado octubre, agotando pases en el festival y acaparando los elogios que también recogió en Cannes

Zoey Deutch y Guillaume Marbeck en 'Nouvelle Vague'.

Zoey Deutch y Guillaume Marbeck en 'Nouvelle Vague'.

Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

La última película de Linklater es, según expresó el propio director, un atrevimiento que no se habría atrevido a tener de seguir Jean-Luc Godard entre nosotros. 'Nouvelle vague' es un riesgo enorme, y pese a este salto al vacío cae de pie (ya recogió elogios en Cannes y tras su pase en Seminci). La película sirve, además, de filme didáctico para aquellos no tan puestos en aquella nueva ola francesa de cinéfilos del 'Cahiers du cinéma'. Fueron jóvenes que decidieron ponerse la cámara al hombro y desafiar los conceptos narrativos que se tenían de lo que debía ser una película y un guion: emergieron, también, entre el "campo..." que diría Dolera, mujeres intérpretes y creadoras que consiguieron ser 'chic' siendo algo más que un maniquí. La afirmación de que el cine es movimiento y, como tal, debe ser revolucionario, se repite en este acertado homenaje a la película que lo cambió casi todo en 1960: 'À bout de souffle' (en España, 'Al final de la escapada'), a través de cuyo rodaje Linklater cuenta esta parte de la historia del cine.

En la trama el por entonces jovencísimo y desconocido Belmondo y la diva Jean Seberg son, junto a Godard, eje principal. Pero no son los únicos, la Nueva ola estuvo formada por variedad de directores además de Jean-Luc Godard. Este último alcanzó gran fama como el "enfant terrible" del grupo, una especie de Liam Gallagher de la época, con actitud desafiante y unas inseparables gafas de sol (que podías soportar o no). En 'Nouvelle Vague' hay ciertos personajes que se permiten mirar a los ojos al público y romper la cuarta pared durante unos segundos, a la vez que un rótulo temporal los presenta a los espectadores: los siguientes son solo algunos de ellos.

Nouvelle Vague

Una imagen de "Nouvelle Vague" de Linklater. / -

Todos los personajes de 'Nouvelle Vague'

Godard, crítico de Cahiers du Cinéma y finalmente director representa el eje sobre el cual se vertebra la película. Su ópera prima sacudió los cimientos del cine con sus audaces rupturas narrativas y estilísticas; desde los famosos jump-cuts (técnica de edición que omite una parte de una misma toma y une los fragmentos restantes para crear un salto en el tiempo o la acción, utilizada en la escena del atropello de 'Al final de la escapada') hasta el rodaje guerrillero sin guion tradicional (el mismo director les daba indicaciones de cada toma el mismo día del rodaje). Linklater ha querido en 'Nouvelle vague' hacer un homenaje a su ídolo filmando un retrato: el de un joven apasionado por el cine, temerario y contradictorio -genial, original y a la vez inmaduro-, encarnado por el actor Guillaume Marbeck. Lejos de mitificarlo, el espectador puede llegar a odiar a este tipo que predica aquello de “todo lo que necesitas para una película es una chica y una pistola”. Ya sea para suplicarle que se quite las gafas de sol cuando este hace horas que se ha escondido o para aplaudir su concepción del arte y el cine, el espectador no puede dejar de ver al franco-suizo en la última de Linklater.

Jean-Paul Belmondo

Un joven actor que por casualidades de la vida -además de una promesa que cambiaría muchas cosas- acabó protagonizando 'À bout de souffle' en su papel como Michel Poiccard. Antihéroe de la época; es decir, "antigalán". La película en la que se enamora de la norteamericana interpretada por Seberg lo catapultó a la fama internacional y le convirtió en uno de los actores franceses más buscados y demandados. Fue ese rol de "antigalán" lo convirtió en un icono de una nueva masculinidad ni mejor ni peor que la anterior: representaba al chico malo de siempre, esta vez un poco más payaso, divertido y desenfadado, pero al "bad guy" al fin y al cabo.

Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg en una escena de 'Al final de la escapada'

Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg en una escena de 'Al final de la escapada' / -

Jean Seberg

La diva que no supo en qué se había metido hasta convertirse en icono. Es imposible pensar en la Nouvelle Vague sin que actrices como Jean Seberg o Anna Karina vengan a la mente: ellas o esos frequillos que solo a ellas pueden quedar bien. La mirada vivaz de Seberg junto a su mítica camiseta del Herald Tribune forman parte del imaginario cinematográfico colectivo, así lo afirman los miles de posters que han decorado tantos otros miles de despachos y habitaciones. Interpretada por Zoey Deutch, la Seberg de Linklater aparece como una profesional de venida de la gran Hollywood, escéptica y desconfiada con un Godard desbordante de riesgo y aventuras. En mitad de esta falta de convicción destaca su conexión con Belmondo, que en todo momento subraya las mismas excentricidades godarianas que a ella le preocupan desde la total despreocupación de un actor aún desconocido. Su colaboración con Godard, no obstante, la acabó convirtiendo en un puente entre el cine americano y la nueva ola francesa en la gran pantalla. Si algo no pasa desapercibido para el espectador es cómo Linklater logra retratar el poco control que tenían las mujeres intérpretes sobre sus propias carreras: cómo acabó en ese rodaje y cómo pudo acabar bien es historia del cine.

Agnès Varda: guiño a las imprescindibles

Belga de nacimiento y francesa por adopción, amante del mar y de las olas de vanguardia en el arte. El suyo, el cine, claro está: fue precursora estilística de la Nouvelle Vague, aunque también se la asocia, junto a Resnais y Demy, a la Rive Gauche. Su cine, entre documental y ficción, aportó un punto de vista fresco y feminista a la corriente. Quizá esto último ha propiciado que su reconocimiento más pleno y justo se haya dado estos últimos años y no tanto durante su etapa creadora, junto a sus contemporáneos. Filmes como Cléo de 5 à 7(1962) o la anterior La Pointe Courte (1955) marcaron un antes y un después y, aunque no perteneció ni formó parte del núcleo de críticos de 'Cahiers', Linklater incluye a la figura de Varda entre el resto de colegas varones como figura clave y pionera: porque filmar "Nouvelle Vague" sin la presencia de Agnès Varda habría resultado una comedia.

La directora Agnès Varda.

La directora Agnès Varda. / ADAM BERRY

Truffaut: un "golpe" que puso el foco en Francia

“Nouvelle Vague” presenta a François Truffaut (interpretado por Adrien Rouyard) como colega y amigo de Godard e inicia el relato justo cuando presentó Los 400 golpes(1959) en Cannes, donde ganó el premio a la mejor dirección y se inició oficialmente la Nueva Ola. “¡La mejor manera de criticar una película es hacer una!” le habría dicho Truffaut a Godard, que se presenta en la película de Linklater como un “pepito grillo” para Jean-Luc.

En 1968 Truffaut dirigió 'La novia vestía de negro', una película que homenajeó el cine de Hitchcock y que sonará a aquellos que, lejos de conocer la Nouvelle Vague, hayan visto 'Kill Bill', de Tarantino.

Otros directores del grupo: Rohmer, Chabrol y Rivette

La pandilla de la Nouvelle Vague incluyó a otros cineastas fundamentales que aparecen representados en la película de Linklater: Claude Chabrol, Éric Rohmer y Jacques Rivette fueron colegas de Godard en 'Cahiers du Cinéma' y así aparecen, junto a él, en la película. De todos ellos, fue Chabrol el que dio el primer paso en eso de rodar con 'Le Beau Serge' (1958), considerada la primera película de la Nueva Ola. En 1959 Rivette y Rohmer filmaron sus propias óperas primas. Estos son, además de compañeros, inspiración e impulso para un Godard que aspira a convertirse también en director y cuyo mayor suplicio es no haberlo conseguido.

A través de estos personajes y otros muchos, el filme de Linklater logra conectarnos con lo que más gustó de la Nouvelle Vague a aquellos a los que les fascinó esta etapa del cine sin caer, eso sí, en una monótona radiografía iconográfica.

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