Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Raúl Ordás, ganador del Premio Juan Gil-Albert de Escritura Aforística: "Vivimos en una sociedad carente de reflexión"

El escritor leonés se alza con el galardón literario, dotado con 5.000 euros, con su obra Inexactos y verdaderos, que próximamente será editada por el Instituto Alicantino de Cultura

Raúl Ordás gana el Premio Juan Gil-Albert de Escritura Aforística en Alicante

Jose Navarro

Juan Fernández

Juan Fernández

Raúl Ordás (León, 1978) acaba de ganar el II Premio Internacional Juan Gil-Albert de Escritura Aforística y del Yo con su obra Inexactos y verdaderos, un galardón literario convocado por el Instituto Alicantino de Cultura y dotado con 5.000 euros. Un reconocimiento que pone en valor un cuarto de siglo de creación literaria escribiendo en la sombra: ensayos, novelas y guiones que durante años permanecieron guardados en un cajón hasta que la autopublicación le abrió la puerta a los lectores.

Licenciado en Historia del Arte y director de Desarrollo, Negocio, Marketing y Comunicación en una empresa de software, Ordás no vive de la literatura, pero sí para ella, impulsado por una pasión profunda por los libros, el arte y el cine. Su visita a Alicante para recoger el premio en el salón de actos del MARQ ha contado con una parada previa en la redacción de INFORMACIÓN, donde hemos podido charlar con un autor que se muestra contento y agradecido porque "exista un premio que de relevancia a la escritura aforística".

¿Cómo llegó a sus oídos la existencia de este premio?

Fue a través de una página web que promociona premios literarios, escritores.org, y la verdad es que me llamó mucho la atención porque la escritura aforística no está muy de moda, de hecho todo lo contrario. Decidí presentarme porque llevo muchos años escribiendo ensayos y me parecía algo divertido e interesante poder reflexionar sobre temas en un formato más o menos breve y con libertad temática.

¿Qué cree que tiene la escritura aforística que la hace tan especial?

El aforismo permite detenerse a reflexionar sobre aspectos muy concretos a los que la escritura en general, ya sea por cuestiones estilísticas o por modas, no suele llevarte. Es una forma de ir concatenando ideas una tras otra, reparando en cada una de ellas y buscando cuáles son sus relaciones y sus consecuencias. Creo que, en ese aspecto, es muy interesante, sobre todo teniendo en cuenta la época en la que vivimos, en la que precisamente la reflexión no es lo más valorado y no estamos acostumbrados a detenernos en una idea y darle vueltas.

Raul Ordás, ganador del Premio Juan Gil-Albert de Escritura Aforistica, en la sede de INFORMACIÓN en Alicante

Raúl Ordás, ganador del Premio Juan Gil-Albert de Escritura Aforistica, en la sede de INFORMACIÓN en Alicante / Jose Navarro

¿Es la reflexión uno de los grandes retos que tenemos como sociedad?

Por supuesto. Vivimos en una sociedad carente de reflexión y marcada por la fugacidad, la desinformación, el desánimo generalizado y la falta de capacidad de resistencia a la frustración. Creo que es esencial pararse a reflexionar sobre los tiempos que estamos viviendo. No puede ser que los mensajes sean tan efímeros y las modas tan pasajeras. Es necesario un pensamiento lento que forje nuestra forma de actuar y también nuestro temperamento.

Se suele decir que cada vez tenemos menos tiempo para nosotros mismos.

Yo no creo que tengamos poco tiempo para nosotros, sino que lo malgastamos en las redes sociales o viendo vídeos en YouTube, en lugar de aprovecharlo para leer tranquilamente, ver una buena película o mantener una conversación. Es más una cuestión de comodidad que de velocidad.

En una sociedad donde todos quieren escribir un libro, ¿cómo se diferencia un autor?

Existen dos caminos: el del marketing, donde si eres influencer lo tienes más fácil, aunque lo que escribas no sea bueno; y el de la calidad, el camino tradicional de buscar editor, aunque cueste muchos intentos. Trabajo en una fundación donde hemos hecho unas 130 presentaciones de libros en tres años, y ves que muchos son de calidad literaria muy escasa. Mejor eso que nada, pero muchas veces son relatos superficiales y lugares comunes.

El leonés Raúl Ordás, durante una sesión de fotos en Alicante

El leonés Raúl Ordás, durante una sesión de fotos en Alicante / Jose Navarro

¿Qué tiene su obra Inexactos y verdaderos para haber convencido al jurado del Gil-Albert?

Creo que ha influido la prosa poética con la que la escribo, pero sobre todo el mensaje de que todos somos inexactos. El lenguaje, nuestros temblores... Todo es inexacto, pero necesitamos verdades humanas a las que aferrarnos. Quiero pensar que el hecho de que la escritura esté planteada desde ese temblor y esa duda ha resultado atractivo al jurado, porque las palabras no definen del todo la realidad. En el origen del lenguaje tendríamos que ver si nació para construir nexos de unión entre las personas o para mentir. Ahora mismo, de hecho, estoy escribiendo un ensayo sobre la desinformación en África, con el lenguaje como herramienta principal: cómo la gente que sabe dos idiomas, el inglés y el del país en cuestión, utiliza la palabra para distorsionar la verdad.

¿Qué papel juegan las redes sociales en esta manipulación?

Los dos ejemplos más radicales en este sentido vienen del mismo sitio: Elon Musk y Donald Trump. Ambos tienen la capacidad de cambiar la realidad con mensajes que a nosotros nos resultan estrambóticos, pero que tienen 80 millones de votantes detrás. Es muy peligrosa esa polarización, pero parece ser que es el camino para que algunos lleguen a sus objetivos, porque precisamente se genera por la aceptación de mensajes no refutados, pero repetidos en las burbujas ideológicas que se crean.

Tracking Pixel Contents