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Splash Roasters: la juventud como seña de identidad

El grupo ha publicado su primer disco, Canya, canya, canya!, un álbum cargado de ironía compuesto por siete canciones que funcionan como carta de presentación

Splash Roasters presenta desde Alcoy "Canya, canya i canya!", su primer trabajo discográfico

Splash Roasters presenta desde Alcoy Canya, canya i canya!, su nuevo trabajo discográfico / Rafa Arjones

Juan Fernández

Juan Fernández

Ficha técnica

Formación: Rober Pérez (voz), Liberto Blanes (batería), Splash (guitarra), Pau Masiá (guitarra), Marc Sansalvador (bajo, trompeta, fliscorno, dolçaina y coros), Néstor Cloquell (piano y dolçaina)

Procedencia: Alcoy y Cocentaina

Discos: Canya, canya i canya! (2025)

Año de creación: 2022

Todavía hay jóvenes que deciden emprender un camino dentro del complejo engranaje de la industria musical sin haber pisado previamente un escenario. En un contexto dominado por bandas formadas por músicos con trayectorias previas, a veces se pierde de vista que el relevo generacional existe y que el futuro también se construye desde cero. Amigos que optan por probar suerte haciendo aquello que más les gusta, sin más aspiraciones iniciales que compartir música y disfrutar del proceso creativo.

Así nace Splash Roasters, un proyecto para el que algunos de sus integrantes han tenido que aprender a hacer música o, al menos, a entenderla desde una perspectiva colectiva. Varios de ellos proceden de una de las grandes canteras musicales del territorio: las bandas y collas de pueblo. Un semillero de instrumentistas que, más allá de la formación académica, atesora un talento que no siempre se mide en un pentagrama.

El encuentro tiene lugar en la redacción del diario INFORMACIÓN, en Alicante, y desde el primer momento destaca la actitud del grupo. Seis jóvenes unidos por la amistad y por la ilusión de quienes son conscientes de estar dando los primeros pasos de un proyecto al que dedican mucho entusiasmo. Llegan con su primer trabajo discográfico bajo el brazo, Canya, canya i canya!, un álbum compuesto por siete canciones que funciona como una declaración de intenciones.

El disco transita por sonoridades diversas, desde el rock hasta el mestizaje, y alterna el castellano y el valenciano con un marcado tono de humor e ironía. Su propuesta sonora remite, por afinidad estética y espíritu, a bandas como Obrint Pas o La Gossa Sorda, más que a proyectos recientes valencianos donde el pop o el urbano ocupan un lugar central. Incluso cortes como Animales evocan por momentos las cadencias líricas de Agustín Crespo al frente de Los de Marras, reforzando esa conexión con una tradición concreta del rock estatal y valenciano.

Splash Roasters, durante una sesión de fotos en la sede de INFORMACIÓN en Alicante

Splash Roasters, durante una sesión de fotos en la sede de INFORMACIÓN en Alicante / Rafa Arjones

"Nunca nos sentamos a decidir que queríamos sonar como algo concreto o replicar una escena determinada. Lo que hacemos es una mezcla natural de los gustos de los seis. Cada uno viene de un sitio distinto: hay quien escucha más rock clásico, rock inglés, metal, blues, otros vienen de bandas valencianas… De ese cruce sale nuestro sonido", explican desde la banda. No se consideran, por tanto, herederos directos de los grupos que abrieron camino en el rock valenciano, aunque reconocen que parte de esa influencia está presente: "Canciones como Metamorfosi conectan más con esa esencia, pero a lo largo del álbum hay influencias muy diversas que van más allá".

El proyecto surgió de manera espontánea, como el encuentro de un grupo de amigos que comenzaron a interpretar canciones que les gustaban, muchos de ellos sin una formación musical sólida. Con el tiempo, y tras obtener el primer premio en un concurso, tomaron conciencia de que aquello podía trascender el ámbito puramente lúdico: "Nos dimos cuenta de que aquello podía ir a algún sitio, aunque fuera de manera amateur, y empezamos a tomárnoslo más en serio".

Si algo define a Splash Roasters es que su juventud no se traduce en inmadurez. Al preguntarles por sus objetivos a corto y medio plazo, evitan fijarse metas numéricas o escenarios concretos. Su respuesta es clara y significativa: "profesionalizarnos como grupo". Una declaración que refleja la madurez de unos músicos veinteañeros que apuestan por respetar los tiempos, consolidar el proceso y avanzar sin atajos dentro de un proyecto que apenas comienza a tomar forma. "Queremos mejorar nuestro sonido y nuestro directo, que es lo que más nos diferencia", explica la banda.

Energía y colorido

Sobre el escenario, el grupo es capaz de desplegar una energía sostenida por una puesta en escena aguerrida y una estética próxima al glam, donde los colores llamativos y la extravagancia definen su estilismo. "Eso crea una conciencia de grupo muy fuerte", apuntan. Y es precisamente esa juventud la que les permite ser fieles a una identidad que no entiende de etiquetas ni de géneros cerrados. Una apuesta por reivindicar lo propio.

La banda toca un rock en valenciano cargado de influencias varias

La banda toca un rock en valenciano cargado de influencias varias / Rafa Arjones

"Creemos que la música valenciana es una forma de dar voz a una lengua y a una cultura. No se trata de hacer música valenciana por obligación ni de hacer país de manera forzada, sino de crear desde lo que somos. Es verdad que muchos grupos históricos lo están dejando y que ahora el mainstream transita por otros caminos, pero para nosotros es importante que no se pierda ni la lengua ni el rock en valenciano, que es lo que nos apasiona", admiten.

Porque, aunque escribir en un idioma no debería ser un acto político en sí mismo, la polarización constante convierte el uso de una lengua minorizada en un gesto inevitablemente significativo: "Aunque no hagamos letras explícitamente políticas, el simple hecho de cantar en valenciano ya es una postura. Toda creación artística tiene una mirada sobre el mundo, aunque no se pretenda. La política está en la lengua que usas, en lo que cuentas y en cómo te posicionas. Nosotros reflejamos nuestra forma de vida, nuestra cultura y nuestras raíces a través de la música".

Se trata, en definitiva, de un ejercicio de respeto hacia su lengua materna, que permite que parte de su repertorio se exprese en el idioma con el que conviven en su día a día. Una de las particularidades de la Alicante interior frente a otros territorios donde, progresivamente, se pierden costumbres y raíces. Resulta, además, paradójico y revelador que sean precisamente ellos, un grupo de veinteañeros, quienes asuman la responsabilidad de visibilizar lo propio y proyectarlo hacia nuevas generaciones.

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