La moto voladora de The Quinquis y las sombras de Rosalinda Galán elevan el nivel del Benidorm Fest 2026 en la segunda semifinal
Miranda! y Bailamamá, Dani J, Mayo y Asha completan el cupo de participantes que competirán por la Sirenita de Oro en la gran final

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RTVE se enfrentaba al reto de elevar las expectativas tras una primera semifinal floja. Ya no era cuestión de audiencias, sino de reivindicar ese salto de calidad que tanto pregonaron en los días previos. Y solo con la salida de Abraham Mateo al escenario para abrir la gala ya mereció la pena. El artista más en forma del país demostró a los que venían detrás cómo se tiene que demostrar actitud sin necesidad de pasarse de revoluciones. Elegante y con sello propio, fue la primera toma de contacto con una gala que prometía llegar cargada de calidad.
La primera en pisar el escenario fue Asha, una cantante que entendió bien ese ejemplo de elegancia. Sofisticación máxima en una actuación encajada dentro de un vagón. La canción transporta al espectador por su melodía, pero no es un tema que genere demasiado fervor. Artistas que canten bien hay muchos, y también melodías que se pegan rápido a la mente. Pero esto va de actuaciones, y aquí tanto la artista como la escenografía funcionaban; ese final con el público a la vista estuvo muy bien elegido. Todo parecía evidenciar que esta segunda semifinal mejoraría lo visto anteriormente.
La segunda en salir fue KU Minerva, que presentaba una canción de corte más aguerrido como No volveré a llorar. Rompía por completo con la templanza de su anterior compañera para reforzar que todavía no ha dicho su última palabra en la industria musical. Y a nivel escénico, nada que reprochar: una plataforma que se elevaba para mostrar todo su poderío vocal. Pero esta canción llega muchos años tarde. Su entrega no fue nada reprochable y demostró tener equilibrio sobre una estructura que perfectamente podría haber dado un vuelco. Sin embargo, pasó sin más, como un breve soplo de brisa que te aturde durante unos segundos mientras continúas el camino.

Asha, durante su actuación en el Benidorm Fest / ROBERTO MORENO MOYA
Algo parecido pasó con Funambulista: para ver un concierto está bien, pero su propuesta no era algo que destacase entre todo lo que ofrece el Benidorm Fest. Nunca está de más gritar ese estribillo, y puede encajar a la perfección para cantarla en un garito con tus amigos. Eso sí, su canción parece haber calado bien entre el público, que en el Palau d'Esports acabó haciendo los coros. Pero desaprovecharon la propuesta de tiras de leds ubicadas detrás, con un blanco y negro poco vistoso. Hay temas para todo, y este no encajaba aquí. Quizás por eso Sergio Jaén no supo sacarle partido.
"Y de Funambulista a un bachatero". Así presentó Jesús Vázquez a Dani J, que aprovechó para reciclar, o casi, las barras que utilizó David Afonso el año pasado. Un acto simbólico como adalid de la bachata para rescatarla de los últimos puestos del programa. El género nunca termina de encajar y la canción de esta edición cansa cuando repite el estribillo por segunda vez. Y aunque él baila bien, no vamos a negarlo, la conexión con su bailarina era nula. Una presencia sin defectos que escondía sus virtudes, allanando el camino hacia otra victoria femenina en el Benidorm Fest.
Si hablamos de diversión y de cautivar al espectador, hay que hacer algo como The Quinquis. Una canción que pasó sin pena ni gloria en reproducciones y que creó una escenografía que acabó con el grupo volando por el Palau subidos a su moto. Genialidad audiovisual para la que la canción queda en un segundo plano. Diversidad sonora que coge con pinzas el adjetivo de "quinqui". Pero efectivo y entretenido. Es poco pedir. Eso sí, tanto blanco y negro asustaría a más de la mitad de la audiencia. Pero no, sus televisores no estaban rotos.
El reparto de semifinales era un poco extraño y faltaba algo. Cómo decirlo... una Chanel. Y lo encontraron en la desconocida Atyat. Bailar y cantar no es fácil, y su Dopamina incendió el escenario como hasta ahora no se había visto en esta edición. En su actuación reivindicó la mezcla de culturas que recorre su sangre: estética arabesca y pasión española. Y un decorado que más hubiera querido Chanel en su SloMo. Empezaba a verse esa producción deseada por todos, aunque llegase tarde y a cuentagotas, pero su efectividad no se tradujo en votos.
Y repito: todo va encaminado a que gane otra mujer. Porque otra que pisó el escenario con fuerza fue la Mataora Rosalinda Galán. Sobre el papel llevó una propuesta sencilla, liderada por un juego de sombras muy efectivo. Y si a eso le sumas una voz potente, con estilo, que sabe cómo funciona esto de interpretar con ímpetu y ganas, el resultado es una obra de arte que sí tiene el nivel esperado en esta edición. Y que, todo sea dicho, tiene poder hasta para representar a España en Eurovisión. La semifinal, hasta el momento, dejaba a la primera en ridículo.

Rosalinda Galán, durante su actuación en la segunda semifinal del Benidorm Fest 2026 / ROBERTO MORENO MOYA
Dicho esto, llegaba el turno del único artista que denegó la labor de Sergio Jaén y confió todo a su equipo técnico. Mayo salió al escenario con una especie de anuncio de Levi's algo cutre pero efectivo. Su canción encaja mucho en el Benidorm Fest y en los bares de ambiente, pero necesita algo más que una retahíla de prendas de ropa y unos pasos de baile para funcionar. También pudo afectarle haber salido antes que dos auténticas artistas que saben cómo pisar el escenario. Fue el bajón de la noche, el tema peor parado después de ser la apuesta de muchos seguidores del certamen. Aun así, su fandom consiguió auparlo
Y qué mejor forma de cerrar la edición que con dos propuestas tan personales y divertidas como Miranda! y Bailamamá. Óscar Ferrer volvía a pisar el escenario benidormense tras su paso con Varry Brava, esta vez como padrino de los argentinos. Presentaron una canción con mucho gancho como Despierto amándote que, todo sea dicho, encaja bien en ambos. Pero nadie se esperaba otro anuncio en el ente público, esta vez de colchones. Nada parecía presagiar esta deriva en la propuesta, que hundió por completo sus opciones de ganar. Están en la final, pero no es serio, y con esto no quiero decir que sea mala por su lado cómico. Al lado de otros participantes, esta actuación se queda en nada.
En líneas generales, fue una semifinal mucho más completa que la primera. Aquí había talento y ganas, cosas que costaba que aparecieran el martes. Tras la gran Luz Casal se anunciaron los nombres que se unen a la gran final del Benidorm Fest: Miranda! y Bailamamá, Dani J, Mayo, Rosalinda Galán, The Quinquis y Asha. La poderosa Atyat cayó de pie junto a las propuestas más flojas del día: Funambulista y KU Minerva. Ahora, todo preparado para una final a ciegas donde, sobre el papel, todos parten en igualdad de condiciones.
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