Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Juan Fernández

Juan Fernández

Redactor de Cultura y Sociedad

Barry B, un ascenso meteórico en la industria musical que se corona en Alicante

El artista despeja los fantasmas del viernes 13 con un concierto multitudinario en la Sala Baltimore Live para presentar su EP Infancia mal calibrada

Así fue la actuación de Barry B en la Sala Baltimore Live

INFORMACIÓN

Barry B ha dejado atrás la etiqueta de promesa para consolidarse como una realidad dentro del panorama nacional. Con Chato ya insinuó un camino propio, pero ha sido con el EP Infancia mal calibrada cuando su nombre ha empezado a resonar con mayor contundencia. En una industria que fabrica relevancia a golpe de algoritmo, resulta significativo que un artista de su generación haya crecido con rapidez sin sacrificar su autenticidad.

No extrañó, por tanto, que congregara un viernes 13 en Alicante a un público multitudinario en la Sala Baltimore Live. La convocatoria, notablemente joven, evidenció que su discurso conecta con una generación concreta, ávida de referentes que mezclen vulnerabilidad y desparpajo. Aún le faltan ciertas tablas, algo lógico en una carrera en construcción, pero demostró una capacidad natural para establecer una conexión directa con el público.

Barry B en la Sala Baltimore Live (Marmarela) de Alicante

Barry B en la Sala Baltimore Live (Marmarela) de Alicante / Jose Navarro

Musicalmente, su propuesta se mueve en esa franja híbrida entre el pop alternativo y un rock de pulsión generacional. El arranque fue eléctrico y con una actitud punk que construye su imaginario. Alternó momentos de introspección con otros más gamberros, manejando con soltura los contrastes. Sin embargo, el repertorio también evidenció un pequeño valle donde la distancia cualitativa entre sus canciones más potentes y aquellas todavía menos asentadas se hizo perceptible y el ritmo del concierto lo acusó.

Pero cuando llegaron los temas que ya pueden considerarse himnos como Joga bonito, ¿Quieres autodestruirte conmigo? o Gigante de cristal, la sala respondió con una intensidad latente. No se trata solo de la calidad intrínseca de las canciones, sino del fenómeno colectivo que generan: coros masivos, saltos sincronizados y una energía compartida más allá de lo estrictamente musical.

Un primer plano de Barry B en su concierto en Alicante

Un primer plano de Barry B en su concierto en Alicante / Jose Navarro

Hacía tiempo que no yo personalmente no veía a una sala, y menos una de estas dimensiones, vibrar de principio a fin con tal uniformidad. En ese sentido, conviene subrayar la importancia de contar en Alicante con un espacio como Baltimore Live, capaz de albergar conciertos de este calibre sin perder la sensación de proximidad. Porque hay que apoyar la importancia de las salas de conciertos y la escena que mueve.

En cuanto a Barry B, además, tiene un aspecto positivo muy interesante y es que no proyecta la imagen de estrella inaccesible. Mantiene una imagen cercana, casi cotidiana, que refuerza el vínculo con su público. Esa normalidad, lejos de restarle magnetismo, lo potencia y clama a los cuatro vientos que esas personas que están viendo el directo no están tan lejos de él.

Barry B junto a algunos de sus músicos

Barry B junto a algunos de sus músicos / Jose Navarro

El tramo final fue el más sólido del concierto: Chocolate Axe, Monster Truck, una versión de Victoria que evolucionó de lo acústico a lo eléctrico y el cierre con su conocida colaboración junto a Carolina Durante terminaron de consolidar una actuación que, con sus irregularidades, dejó claro que estamos ante un proyecto con recorrido.

En conjunto, un directo solvente, sostenido por una banda que aporta músculo y estructura, y liderado por un artista que aún debe pulir ciertos aspectos escénicos, pero que sabe explotar sus virtudes sobre la tarima.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents