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Woody Allen, cineasta y escritor: "La eternidad se hace muy larga, especialmente hacia el final"

El director neoyorquino convirtió el humor en una forma de filosofía cotidiana, mezclando ironía, angustia existencial y observación mordaz sobre la vida.

Woody Allen hace filosofía desde el humor.

Woody Allen hace filosofía desde el humor. / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Woody Allen es uno de esos autores capaces de condensar una reflexión profunda en una frase aparentemente ligera. "La eternidad se hace muy larga, especialmente hacia el final" es uno de sus aforismos más conocidos, una mezcla perfecta de humor negro y pensamiento existencial.

La frase juega con una idea clásica de la filosofía: la obsesión humana por el tiempo, la muerte y lo que hay después. Pero Allen, que tiene 90 años, la transforma en algo más cercano, casi cotidiano, usando la ironía para cuestionar nuestras certezas.

Intentar entender el mundo

A lo largo de su carrera —en películas, libros y monólogos— ha construido un estilo muy reconocible: neurosis urbanas, preguntas sobre el sentido de la vida y bromas sobre la muerte. En su universo creativo, el ser humano vive atrapado entre el deseo de entender el mundo y la imposibilidad de hacerlo del todo.

Por eso sus frases suelen funcionar como pequeños destellos filosóficos disfrazados de chistes. Con humor, Allen sugiere algo que muchos pensadores han planteado durante siglos: la conciencia de la mortalidad es una de las grandes inquietudes de la vida humana.

Y quizá por eso su broma sigue resonando. Porque detrás de la risa se esconde una intuición muy seria: el tiempo es el verdadero protagonista de nuestras vidas, aunque casi siempre lo recordemos cuando empieza a escasear.

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