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Quiénes son las KATSEYE y por qué arrasan entre las niñas: así se ha convertido este grupo en un fenómeno global

La banda nacida entre el pop y el método K-pop combina coreografías virales, diversidad, estética muy cuidada y una conexión directa con el público joven.

Las integrantes de KATSEYE

Las integrantes de KATSEYE / INSTAGRAM

J. A. Giménez

J. A. Giménez

KATSEYE es uno de esos grupos que en poco tiempo han logrado colarse en móviles, redes sociales y conversaciones de miles de niñas y adolescentes. Detrás del nombre hay un proyecto creado por HYBE y Geffen Records que se presentó como un grupo global con entrenamiento inspirado en el sistema del K-pop. Sus integrantes son Sophia Laforteza, Manon Bannerman, Daniela Avanzini, Lara Rajagopalan, Megan Skiendiel y Yoonchae Jeung, elegidas tras un proceso enorme de selección que, según su web oficial y Netflix, arrancó con más de 120.000 candidaturas antes de quedar reducido al sexteto final.

Una de las claves de su éxito está en que no son solo un grupo musical. También tienen una historia que engancha. Su formación se hizo visible a través del proyecto The Dream Academy y después con la serie documental de Netflix Pop Star Academy: KATSEYE, que convirtió el proceso de selección, entrenamiento y convivencia en parte del producto. Eso ayuda mucho a que el público joven no las vea solo como artistas, sino como chicas a las que ha "conocido" desde el principio.

A eso se suma una imagen muy bien diseñada para conectar con audiencias jóvenes. KATSEYE mezcla la estética del pop internacional con el modelo de disciplina, coreografías y construcción de fandom propio del K-pop. Su web oficial presenta al grupo como una propuesta internacional, y su primer EP, SIS (Soft Is Strong), se lanzó en agosto de 2024 con una idea de identidad y fortaleza suave muy pensada para ese público adolescente que busca referentes femeninos cercanos pero aspiracionales.

Otro factor importante es la diversidad. Las integrantes proceden de entornos distintos y eso amplía mucho la identificación del público. En la práctica, cada fan puede encontrar una favorita, un estilo o una personalidad con la que conectar. Esa variedad, muy potenciada en redes y en entrevistas, les da una ventaja clara frente a grupos más uniformes.

Pero el fenómeno no se entiende sin las canciones y, sobre todo, sin su vida en plataformas como TikTok. Su tema “Touch” ganó mucha tracción gracias a retos de baile y al formato de vídeo corto, hasta entrar en el Billboard Global 200, donde alcanzó el puesto 58, además de aparecer en otras listas internacionales.

Ese tipo de canción breve, pegadiza y coreografiable encaja a la perfección con el consumo musical de niñas y adolescentes, que no solo escuchan el tema: también lo imitan, lo bailan y lo convierten en contenido.

Además, KATSEYE ha sabido instalarse en varios terrenos a la vez. Son música, pero también documental, moda, coreografía, fandom y relato aspiracional. Sus seguidores tienen incluso nombre propio, EYEKONS, y eso refuerza la sensación de pertenencia que hoy es tan importante en el pop juvenil.

En el fondo, su éxito entre las niñas se explica porque reúnen casi todos los ingredientes que ahora mismo funcionan: caras reconocibles, historias personales, bailes virales, estética cuidada, diversidad y una narrativa de superación fácil de seguir. KATSEYE no triunfa solo por una canción. Triunfa porque ha sabido convertirse en una experiencia completa para una generación que consume música, imagen e identidad al mismo tiempo.

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