Entrevista
Fernanda Trías, escritora: "Si le cuentas tu vida a un escritor, te arriesgas a que aparezca en algún libro"
La autora uruguaya, que vuelve al mundo de los relatos con Miembro fantasma, presentará su libro el próximo 25 de marzo, a las 20 horas, en la librería 80 Mundos de Alicante

La autora uruguaya Fernanda Trías regresa al cuento con una colección de diez relatos en "Miembro fantasma" / INFORMACIÓN
Un título heredado de un síndrome que sufren muchas personas con una extremidad amputada: Miembro fantasma (Páginas de Espuma, 2026) es la nueva obra de la escritora Fernanda Trías (Uruguay, 1976). Se trata de una colección de diez relatos que exploran el peso de la ausencia y la realidad. A través de estos cuentos, Trías indaga en un mosaico social formado por personajes al borde de la quiebra, donde las vidas idílicas quedan en segundo plano y permanece el recuerdo latente de lo que ya no está. La autora presentará su libro el próximo 25 de marzo, a las 20 horas, en la librería 80 Mundos de Alicante.
¿Qué tiene la vida de los demás que nos interesa tanto?
(Ríe). Yo lo asocio a que, con estos cuentos, tenemos la posibilidad de asomarnos a un fragmento de la vida de alguien en un momento en el que algo está a punto de quebrarse. Creo que hay un interés natural por el otro, porque siempre es un misterio. A partir de ahí nace también mi deseo de trabajar a fondo los personajes e intentar descifrar ese enigma.
En Miembro fantasma nos presenta diferentes vidas, pero ninguna de ellas idílica. Hay mujeres alcohólicas, personas en sanatorios... ¿Eso, de alguna manera, nos genera más morbo todavía?
No son para nada vidas idílicas, pero en el fondo podrían ser la vida de cualquiera de nosotros. Todas las vidas son imperfectas, todas las familias lo son, y todos los vínculos pueden ser, de alguna manera, poco sanos. A mí, como narradora, me interesa elegir vidas particularmente quebradas porque ahí se cruzan complejidades que encuentro más interesantes de explorar.

Portada de "Miembro fantasma" / INFORMACIÓN
Y, por lo que parece, muestra una clara intención de romper tabúes sociales.
Sí, cuestiones como la mujer alcohólica siguen siendo tabúes muy castigados socialmente. El alcoholismo es una enfermedad, pero está mucho más condenado en las mujeres que en los hombres. En una mujer, especialmente si es madre, resulta inaceptable, mientras que en un hombre es mucho más común. Me interesa meterme en esos temas porque están menos explorados en la narrativa y porque forman parte de esos “trapitos sucios” de los que no se habla. Son realidades muy presentes, pero que se silencian. Y a mí siempre me han obsesionado esas cosas que se mantienen ocultas, lo que ocurre dentro de las casas, entre murmullos. Como históricamente la mujer siempre ha estado relegada al núcleo del hogar, casi todo lo que tiene que ver con ella ocurre tapado, dentro de esas cuatro paredes.
En la obra habla de la saturación de las fajas de libros, un detalle ameno que deja en evidencia un mercado literario cada vez más complejo donde cada semana se publican un gran número de novedades. ¿Esta deriva es positiva o negativa para la industria?
Que se lea más siempre es positivo para la industria, pero la literatura tiene algo contradictorio: forma parte de un mercado que vende productos, vende libros, pero el arte literario no es un producto de consumo. Es algo que está y no está dentro de ese mundo consumista. Que lo excede. Para la industria es bueno que haya más lectores y más variedad, pero la pregunta es si la literatura en sí está floreciendo al mismo ritmo que el mercado. Eso depende de la libertad que tengan los autores para crear sin las presiones del propio mercado. Un escritor siempre está dentro y fuera de ese sistema.

Fernanda Trías estará presentando "Miembro Fantasma" en la librería 80 Mundos de Alicante / Toni Albir / EFE
¿Cómo se mueve una autora como usted en esa contradicción? Al final, hay que vender para vivir de esto.
Es una contradicción constante, como la vida misma. Intento mantenerme lo más al margen posible del mercado para conservar la libertad creativa, pero al mismo tiempo participo en él porque quiero que mis libros sean leídos. Ahí es donde ocurre la verdadera magia, cuando tus libros llegan a los lectores. Ningún escritor quiere no ser leído por nadie, y es ahí donde se juegan una serie de contradicciones que me tocan de cerca. En mi caso, lo intento resolver poniendo frenos a determinadas cosas. Yo no me preocupo por publicar con determinada frecuencia ni por buscar temas que puedan interesar. Me centro en escribir lo que quiero, es lo único que puedo hacer como creadora. Luego hay aspectos, como las estrategias de venta, que no dependen de mí. Nadie nos pregunta si queremos que se publicite nuestra obra diciendo que vendió "no sé cuántos" ejemplares, pero esa es la parte de la industria que está por fuera del escritor. Cada vez encuentro más vergonzosas las estrategias de venta que se basan en la cantidad y no en la calidad. El mercado lo que quiere es seguir creciendo sin prestar atención a sus limitaciones, se está creando una sobresaturación.
En el cuento Grupo de foco aborda el pensamiento recurrente de todo escritor sobre qué tiene que tener un relato para enganchar al lector. En esa sobresaturación de la que habla, ¿se ha perdido la capacidad de sorprender?
Es una buena pregunta. Hay que tener en cuenta que el lector individual no lee tanto, es imposible, así que esa sobresaturación no le afecta directamente. Lo que genera es más bien confusión y ansiedad, como cuando sales a las calles de Madrid y ves tantas tiendas de ropa. Todas tan increíbles que te sientes mal por no poder acceder ni al 10 % de todo lo que se te ofrece. En este caso es lo mismo, uno piensa que no está leyendo lo suficiente, que no puede con todo y busca cuál es la última maravilla publicada. La lectura debería ser un gozo de digestión lenta. A mí me gusta pensar que los libros llegan a mí por azar, que una serie de coincidencias han provocado que un libro caiga en mis manos. Me preocupa que hayamos llegado a un punto donde prima más una cuestión numérica que el simple hecho de pensar por qué habría que leer una obra en concreto.
En sus relatos también juega con la realidad y la ficción. Se hace patente en un cuento como Ciclón, donde desarrolla la invención a partir de hechos reales. ¿Podríamos decir que los escritores son los principales generadores de fake news?
(Ríe). No sé, pero te puedo decir que si le cuentas tu vida a un escritor, te arriesgas a que tu vida aparezca en algún libro. Todo el tiempo estoy robando (ríe). No, pero siempre tengo encendida esa antena y las cosas que me interesan acaban emergiendo en lo que escribo. Es muy difícil distinguir entre realidad y ficción, entre memoria y ficción. Todo es una mezcla. Incluso la memoria es, en parte, la reedición del recuerdo. Si hay algo que me gustaría que quedara al final de la lectura es esa complejidad de la existencia. Cómo nada es lo que parece, todo tiene capas y matices.
Aprovechando que está en España, ¿percibe que se ha perdido el interés por la literatura hispanoamericana?
Yo, como escritora de Latinoamérica, siento que más allá del boom latinoamericano nunca hubo mayor interés por leer desde acá lo que se está escribiendo al otro lado. No veo diferencia con respecto a otros años. Lo que sí noto es que, cuando voy a clubes de lectura, la acogida es realmente buena. El lector español, cuando accede a leer esos libros, siempre se muestra muy positivo. Quién sabe, quizás tenga que ver con esa sobresaturación de la que hablábamos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Ya se pueden aplicar las deducciones por el gimnasio o las gafas en la declaración de la renta
- Los vecinos redoblan la presión por el futuro Parque Central de Alicante tras conocer el diseño pactado entre el Gobierno y el Ayuntamiento
- Tabarca viaja a Dénia para avanzar en su camino hacia la independencia de Alicante
- Arrancan las obras de rehabilitación de la torre de la Iglesia de las Santas Justa y Rufina de Orihuela
- Guardamar ejecuta este domingo la orden de cierre del mercadillo del Fogón junto a la N-332 doce años después de iniciar el procedimiento
- Las faldas del castillo de Santa Bárbara de Alicante, un hogar para personas sin recursos: “Aquí se vive en paz”
- Un incendio de tres viviendas obliga a desalojar un edificio en el centro de Torrevieja
- Condenan a Sanidad a pagar 65.000 € por retrasos en la asistencia a un paciente que falleció en el Hospital de Sant Joan
