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Mayte Magdalena, afincada en Alicante: de maestra jubilada a superventas literaria con Planeta

La autora de Pilar de la Horadada acaba de publicar Vientos de ira, su segunda novela, una historia de carácter personal sobre la posguerra española que continúa la estela de su exitosa obra Zapatos de lluvia

"Vientos de ira", la nueva novela de la autora Mayte Magdalena

"Vientos de ira", nueva novela de Mayte Magdalena / Pilar Cortés

Juan Fernández

Juan Fernández

Las historias de la Guerra Civil, a estas alturas, es difícil que sorprendan. Los autores buscan encontrar en las novelas bélicas un espacio para el entretenimiento y el recuerdo que muchas veces olvida a la gente que estuvo detrás y que no participó, al menos de manera directa, en la contienda. La escritora Mayte Magdalena (Madrid, 1961), afincada en Pilar de la Horadada, construye en Vientos de ira (NdeNovela, 2026) un relato que no se centra en personas con nombres y apellidos, sino en esa gente anónima que vivió de rebote el horror de la guerra y la posguerra.

La autora, que se hizo un nombre en el mundo de la literatura con su primera novela, Zapatos de lluvia (NdeNovela, 2025), convirtiéndose en una de las grandes sorpresas del año pasado, sigue abordando un momento crucial de España desde una perspectiva personal, donde aporta ficción a una historia familiar que le toca de cerca. "Cuando escribí mi primera novela, quise hacer una especie de reconciliación con la figura de mi abuela materna. Y en su figura también estaba incluida mi madre", apunta en una entrevista con INFORMACIÓN. "Pero sentía que mi padre también tenía una historia que contar".

La autora Mayte Magdalena, con su nueva novela "Vientos de ira", en la sede de INFORMACIÓN en Alicante

La autora Mayte Magdalena, con su nueva novela "Vientos de ira", en la sede de INFORMACIÓN en Alicante / PILAR CORTES

En su segundo título publicado construye una historia marcada por una España desgarrada por la Guerra Civil, donde la gente de a pie busca sobrevivir en un clima marcado por el desastre y la persecución de personas afines ideológicamente al bando republicano. Desde esa perspectiva, dibuja las historias de Manuel, un miliciano que busca escapar de las atrocidades; y de una pareja como Sonsoles y Pablo, que deciden huir a Francia en busca de una mejor vida para sus hijos.

El lector también se reencuentra con el personaje de Paola, presente en Zapatos de lluvia, que lucha por sacar adelante a sus hijos mientras se aferra al deseo de volver a ver a su marido, que tuvo que acudir a la llamada de la guerra y nunca más volvió. No obstante, no se trata de una segunda parte, son dos historias independientes que, de alguna manera, estar interconectadas. Además, esta obra ha recibido los elogios de una autora como Paloma Sánchez-Garnica.

"El núcleo central de la novela está ahí, en la historia de una persona de andar por casa, como era mi padre. Él está representado por el personaje de Jesusín, ese niño de siete años que cruza los Pirineos andando con su familia, en pleno invierno y completamente hambriento", explica la escritora. "Mi padre nos contaba sus vivencias, pero no desde el rencor, sino como una mera anécdota". Y, tomando como referencia esos recuerdos, "los enlaté y empecé a ficcionar una historia", explica Magdalena, que, más allá de reflejar una contienda entre buenos y malos, expone en su novela la pérdida de la racionalidad humana.

La escritura: un acto marcado por la casualidad

La autora, que actualmente reside en Pilar de la Horadada, se adentró en la escritura de manera accidental y no premeditada. "La primera novela vino tras un año de esos en los que todo lo que pasa es malo. Todos los recuerdos son horribles; el peor fue la muerte de mi madre", se sincera Magdalena. Ella, afirma, se encerró y pasó el duelo escribiendo, una coraza que le sirvió para aliviar de alguna manera las penas que emanaban de su interior: "Siempre digo que escribir me salvó, y después le acabé cogiendo el gusto a documentarme, hablar con personas y a dar forma a historias", explica.

Portada de "Vientos de ira", la nueva novela de Mayte Magdalena

Portada de "Vientos de ira", la nueva novela de Mayte Magdalena / INFORMACIÓN

De ahí salió la primera novela y el personaje de Paola, que, según asegura a INFORMACIÓN, "es el resultado de muchas mujeres: tu abuela, su abuela, su bisabuela... Son todas esas mujeres que nacieron a principios del siglo XX y tienen una historia que contar". Y no fue hasta que una de sus hijas leyó el manuscrito cuando se abrió la oportunidad de poder publicarla. "El texto estaba durmiendo el sueño eterno en un ordenador hasta que mi pareja me regaló la autopublicación. Fue en ese momento cuando Planeta se fijó en la novela y contactó conmigo, porque mi intención no estaba en publicar".

Como estas dos obras, que quedaron guardadas durante años en un cajón hasta que finalmente se abrieron al público, Mayte Magdalena asegura que tiene otras historias guardadas que, quién sabe, quizás puedan ver la luz en un futuro. "Si te soy sincera, yo no pienso más allá del presente. Lo que me está pasando es lo más raro que me ha pasado nunca y, de momento, no puedo pensar en lo que vendrá después. Si sigo publicando y los lectores siguen confiando en mí, genial; pero si esto se acaba aquí, estaré muy agradecida de esta experiencia tan única que he tenido la posibilidad de vivir".

Mayte Magdalena, durante una entrevista en INFORMACIÓN

Mayte Magdalena, durante una entrevista en INFORMACIÓN / PILAR CORTES

Una maestra jubilada que encuentra su mundo en la literatura

En una sociedad tan acostumbrada a lo inmediato, donde se buscan en la cantera las nuevas sensaciones de la narrativa nacional, la madrileña ha encontrado de forma casi casual una nueva vida en el mundo literario: "Soy una mujer de 64 años que ha ejercido toda su vida en una profesión que le apasionaba. He sido maestra durante casi cuatro décadas y hace cinco años decidí jubilarme de la docencia", explica la autora, licenciada en Pedagogía e Historia del Arte y diplomada en Magisterio.

Y, de repente, se ha convertido en un fenómeno literario que desafía todas las teorías relacionadas con la edad. “A toda la gente que me dice que le gustaría escribir, le animo a hacerlo. Eso no quiere decir que vayas a publicar o a estar en una gran editorial, pero el acto de escribir es precioso y no tienes por qué hacerlo para nadie. Por otra parte, el edadismo, esa idea de que al llegar a cierta edad ya no puedes hacer nada, no va conmigo. Hay que aprovechar hasta el último instante de la vida”, afirma con convicción.

Consiguió un éxito inesperado con Zapatos de lluvia y ahora acaba de publicar Vientos de ira, una segunda novela que pretende seguir la estela de su anterior título. Con una manera de escribir que no busca la sorpresa o el cliffhanger, sino mover al lector a través de la emoción y lo terrenal, Mayte Magdalena se afianza en el mundo de la literatura histórica, sacando el foco de la contienda y cediéndolo a quienes vivieron la guerra fuera del campo de batalla.

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