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El museo de Alicante que muchos alicantinos no conocen (y es gratis)

Un espacio junto al casco antiguo que mezcla historia, tecnología y hasta un refugio climático bajo tierra

La entrada al Museo de Aguas de Alicante.

Rafa Arjones

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Está en pleno corazón de Alicante, junto al casco antiguo, y aun así mucha gente pasa por delante sin saber lo que hay dentro. No es un museo convencional, ni uno de los más promocionados. Pero es, probablemente, uno de los más curiosos de la ciudad. Se trata del Museo de Aguas de Alicante, un espacio que gira en torno a algo tan cotidiano que a veces pasa desapercibido: el agua.

Lejos de ser una visita estática, el museo se plantea como un recorrido dinámico que explica cómo ha evolucionado el abastecimiento de agua en Alicante y por qué sigue siendo un elemento clave para el presente y el futuro de la ciudad. Se trata de un lugar que constantemente renueva su contenido para ofrecer experiencias enriquecedoras a sus visitantes.

Un recorrido que empieza en el pasado

Nada más entrar, la planta baja sitúa al visitante en contexto. Desde los primeros asentamientos hasta la ciudad actual, el recorrido muestra cómo diferentes culturas resolvieron el mismo problema: conseguir agua y distribuirla.

No es solo historia. Es una forma de entender cómo se ha construido Alicante a partir de un recurso limitado.

Un museo que se puede tocar

La primera planta cambia el tono. Aquí el museo se vuelve interactivo. Pantallas, juegos y recursos tecnológicos permiten entender de forma sencilla cómo funciona el ciclo del agua o qué ocurre desde que se capta hasta que llega al grifo de casa.

El Museo de Aguas de Alicante presenta su agenda cultural para el 2026

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Es la parte más pensada para familias, pero también la que mejor explica algo que casi nunca se ve.

Del presente al futuro

En la segunda planta el foco está en lo que viene. El museo muestra proyectos actuales y estrategias ligadas a la sostenibilidad, con el agua como eje central.

En un contexto de cambio climático y sequía, el discurso deja de ser teórico para convertirse en una cuestión muy concreta: cómo gestionar un recurso cada vez más escaso.

El secreto bajo tierra: los Pozos de Garrigós

Pero lo más sorprendente no está en las salas expositivas. A pocos metros, integrados en el museo, están los Pozos de Garrigós, un sistema de aljibes excavados en el siglo XIX que hoy se han convertido en una de las joyas del espacio. Y no solo por su valor histórico.

Una familia visita los Pozos de Garrigós, en Alicante.

Una familia visita los Pozos de Garrigós. / Héctor Fuentes

Uno de estos pozos, el llamado “Pozo 1”, funciona como refugio climático abierto al público, algo especialmente relevante en una ciudad donde las olas de calor son cada vez más frecuentes.

La temperatura en su interior se mantiene constante durante todo el año, ofreciendo un alivio real en los días más extremos. Además, el espacio cuenta con agua, electricidad, conexión a internet y vegetación adaptada. Es, en la práctica, una solución del pasado reutilizada para un problema muy actual.

Un museo que casi nadie tiene en el radar

El Museo de Aguas de Alicante no tiene colas ni grandes campañas, pero reúne varios elementos que lo hacen distinto: historia, divulgación, tecnología y una utilidad real en pleno verano. Y hay un detalle más que explica por qué merece la pena: la entrada es gratuita.

Mapa interactivo que muestra la ubicación del Museo de Aguas de Alicante.

Horarios

  • Septiembre a mayo:
  • Martes a viernes: 10:00–14:00 y 17:00–20:00
  • Sábados y domingos: 10:00–14:00
  • Junio a agosto:
  • Martes a viernes: 10:00–14:00 y 18:00–21:00
  • Sábados y domingos: 10:00–14:00

Cómo llegar

  • Dirección: Plza. del Puente (Plaza Arquitecto Miguel López) s/n, 03001, Alicante
  • Autobús: 2-21-22-C6- Turibus ( Puerta del Mar)
  • Autobús: 5-8-10-13- Turibus (Rambla)
  • Tranvía: L1-L2-L3-L4 ( Rambla)
  • Tranvía: L5 (Postiguet)

En una ciudad llena de lugares conocidos, este museo juega en otra liga: la de los sitios que están ahí desde hace tiempo, pero que muchos descubren tarde.

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