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Fin de semana | Gastrorigen

Bocarriba: Sentido y sensibilidad

Las propietarias del restaurante Bocarriba Cocina, en Pilar de la Horadada.

Las propietarias del restaurante Bocarriba Cocina, en Pilar de la Horadada.

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Tony Pérez Marcos

Tony Pérez Marcos

Hay proyectos que crecen con sentido, pero cuando hay imaginación y ganas, el divertimento y el disfrute están garantizados. Llevo tiempo siguiendo su evolución y hoy se percibe que están alcanzando un momento especialmente afinado: mayor seguridad en cocina, mejor puesta en escena y, sobre todo, una identidad clara, que va marcando su camino creciente y constante. Una decoración divertida, ecléctica, actual y desenfadada donde plasman lo que quieren trasmitir: que pases un buen rato aislado de convencionalismos. El proyecto –impulsado por un equipo íntegramente femenino (cuál de ellas más activa e involucrada)– se mueve entre lo gastronómico y lo escénico, con una estética ecléctica y un discurso contemporáneo basado en producto cercano, sensibilidad social y cierta voluntad de salirse del guion habitual. Y eso, de entrada, ya es refrescante. Comenzamos con los snacks con una lectura mediterránea y mucho sentido local. El semisalazón marinado casero de atún cumple con su concepto –me encantó el de bacalao–, bien equilibrado y sabroso; el tomate con oliva negra funciona en concepto, aunque a mitad de camino entre poco y muy hecho queda algo fibroso y tosco que le resta algo de finura. La sardina, apoyada sobre una base cremosa y bien pensada, ofrece buen sabor, su textura algo sobre hecha le resta firmeza aunque aporta un gran carácter. El servicio de pan, de elaboración cercana, acompaña correctamente. La mantequilla casera, aromatizada con hierbas, está especialmente lograda: ligera y agradable. El aceite con matices cítricos aporta personalidad, aunque quizá se echa en falta un punto más de frescura en boca. A lo largo del recorrido aparecen platos bien resueltos, con buena base técnica y sabores definidos: la crema de coliflor técnicamente perfecta, el pase vegetal con apio o el plato de legumbre con embutido, sabroso y bien integrado, confirman una cocina que sabe lo que quiere hacer. En este sentido, el menú muestra coherencia y una línea clara, aunque en algunos momentos esa continuidad se apoya en texturas similares de cremas que aportan uniformidad, si bien puede limitar ligeramente el contraste en boca.

Los postres cierran el menú con corrección. Tanto el perfil cítrico como la versión del tiramisú resultan agradables y bien ejecutados. Quizá aquí se abre una pequeña oportunidad: integrar aún más el discurso del territorio también en el apartado dulce podría reforzar el conjunto y hacerlo todavía más reconocible.

La selección de vinos merece una mención especial. Más allá de etiquetas conocidas, se busca que cada referencia tenga detrás un proyecto con sentido. Probamos un vino de viticultura heróica en Ribeira Sacra, con personalidad y muy en línea con esa filosofía de heroicidad que traslada a la cocina.

MENÚ DEGUSTACIÓN

  • Snacks
  • Sardina confitada, escabeche y kiwi amarillo
  • Cremoso de coliflor y aceite verde
  • Bechamel, alubia y butifarra
  • Codorniz y naranja mozárabe
  • Limón, nata cítrica y galleta de mantequilla
  • Cacao, mascarpone y café

Precio: 59 €

Localidad: Pilar de la Horadada

Reservas: 663 229 355

www.bocarribacocina.com

Bocarriba es una propuesta con personalidad, bien construida y con un discurso honesto. Funciona, tiene dirección y, sobre todo, tiene historias que contar. En una Vega Baja donde no abunda este tipo de proyectos, su presencia resulta especialmente interesante.

Un lugar recomendable para quien busque una experiencia diferente, con sensibilidad contemporánea y una mirada propia sobre el producto cercano.

Felipe Gutiérrez de la Vega.

Felipe Gutiérrez de la Vega. / INFORMACIÓN

RECONOCIMIENTO | Gutiérrez de la Vega, el artista del vino

El pasado lunes, en los antiguos espacios del Hotel Palace de Alicante, hoy sede de la Cámara, se celebró un homenaje de reconocimiento al mundo del vino, a la historia viva del vino alicantino, a Felipe Gutiérrez de la Vega, al creador de una magia que ha dado prestigio y significado a los vinos y variedades alicantinas; no es solo un gesto de afecto, sino un ejercicio de memoria y reconocimiento para el vino de nuestra tierra. Figura incómoda, libre y profundamente personal, Felipe ha sido uno de los grandes agitadores de esta denominación. Cuando el camino era otro, eligió el suyo. Y eso, como suele ocurrir, le valió tanto admiración como discrepancia. Pero todos coinciden en su grandeza y buen hacer.

El acto arrancó con la interpretación en directo de la obra Casta Diva, algo más que el nombre de su vino más icónico. Arropado por sus hijos, Violeta y Clara, su yerno Alberto Redrado y buena parte de la familia, del rector de la UMH, Juan José Ruiz, del presidente de la DOP, José Juan Reus, en su intervención fue desgranando cómo en su universo, la ópera, la poesía o la música no son un adorno, sino parte del lenguaje con el que construye día a día su proyecto. Él mismo recordaba cómo aquella obra le marcó desde joven. Y se nota. Sus vinos no se entienden sin esa mirada casi artística, a veces incluso caprichosa, pero siempre coherente. Defensor radical de la moscatel, de la giró y del paisaje de la Marina Alta, su trabajo ha contribuido decisivamente a dignificar unas variedades que durante años no ocuparon el lugar que merecían. Hoy, esa apuesta se reconoce sin demasiadas dudas.

El homenaje, organizado por ASPA y la Cámara de Comercio, reunió a instituciones, sumilleres de distintas generaciones, como José Antonio Navarrete, David Rabasa o los miembros de Aspa con su presidente José Diego Ortega al frente y nombres relevantes del tejido empresarial alicantino como Luis Miñano, José Juan Fornés, Juanjo Sellés, bodegueros ilustres como Pepe Mendoza, el yeclano Ramón Castaños, o Carlos Baño, que en su intervención destacó la gran figura de Don Felipe en el mundo del vino. Todos alrededor de un gran bodeguero que, entre la provocación y la genialidad, ha construido algo difícil de clasificar. Porque, más allá del personaje, queda lo esencial: sus vinos. Y ahí, sinceramente, hay poco margen para la discusión.

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