Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Cuatro maestros y un viaje en el tiempo

“El Inclusero”, Juan Antonio Esplá, Carlos Escolar “Frascuelo” y Antonio Sánchez Puerto deleitaron al respetable con lo mejor de sus añejas tauromaquias en un tentadero público y único en Alicante

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
José Germán Estela

José Germán Estela

La tarde fue primaveral y como dicen los taurinos, perfecta para ver toros. La fecha elegida no pudo ser mejor como preámbulo de la feria. La iniciativa logró congregar a medio millar de personas, una muy buena entrada de público muy variado y repartido en edades. En el patio de cuadrillas la entrada también fue libre y casi no se podía caminar. Gregorio Tébar no dejó de hacerse fotos con todo el mundo, entre ellas, con sus nietos. Rostros de alegría de los cuatro protagonistas y alguna mirada al infinito antes de iniciar la salida al ruedo para el paseíllo, que se realizó con la música de los aplausos de todo el público. Más tarde, los cuatro se vieron obligados a saludar mientras la megafonía contaba una bonita historia. Los más veteranos, vestían de traje corto clásico, Esplá y Sánchez Puerto optaron por una combinación de chaqueta de calle y calzona corta. Como curiosidad, el único matador que llevó gorra campera fue “El Inclusero”, el resto de matadores optaron por el sombrero de ala ancha. Los cuatro maestros volvieron a mostrar su calidad con las buenas vacas, aunque justas de fuerza de Zacarías Moreno. Junto a ellos, cuatro alumnos de la Escuela Taurina Municipal completaron el elenco artístico.

Abrió el tentadero Gregorio Tébar, que nos deleitó con un ramillete de buenas verónicas llenas de sabor y torería na vaca enclasada pero sin fuerza. Tras brindar a su familia comenzó la faena de muleta y lo hizo toreando muy despacio y con una excelente colocación.

Momento del inicio de la faena de muleta con la silla en la quinta vaca de El Inclusero

Momento del inicio de la faena de muleta con la silla en la quinta vaca de El Inclusero / Antonio Vigueras

La vaca, muy mermada fisicamente tuvo buen estilo embistiendo, aunque no permitía que se le bajara la mano porque se desplomaba. Pese a esta condición, la maestría del Inclusero hizo que el trasteo fuera de menos a más y la faena subiera de intensidad. La esencia del temple, ese don que si se tiene nunca se pierde volvió a verse en las suaves muñecas de Gregorio Tébar y algunos pasajes, con la mano izquierda fueron simplemente soberbios. Ochenta años le contemplan y todavía sigue brillando la ilusión en su mirada. La pena fue la poca fuerza que lo condicionó todo. Pese a esto, volvimos a viajar en el tiempo con la personalidad de uno de los toreros más elegantes que se recuerdan. Al finalizar, el alcalde de Alicante, Luis Barcala y la concejala Mari Carmen de España le entregaron un reconocimiento a sus sesenta años en activo.

La segunda vaca correspondió al maestro Carlos Escolar “Frascuelo” que no dudó en echar las rodillas a tierra recibiendo con una larga a la vaca. De torería y sabor añejo estuvo llena toda su faena de muleta, especialmente por el pitón izquierdo. Le dio distancia Frascuelo, llevó larga la embestida y toreó muy encajado en cada serie. Se gustó el madrileño que demostró seguir teniendo viva la llama de la ilusión y el sentimiento perpetuo de ser torero.

Con la vaca que le correspondió a Sánchez Puerto pudimos ver el toreo de mano baja, ya que esta vaca sí lo permitió. Toreo largo, templado y con remates que fueron carteles de toros, especialmente una trincherilla por el pitón izquierdo. Esta vaca tuvo más fuerza que las anteriores y nos permitió gozar con el buen toreo de Sánchez Puerto, con el que volvimos a recordar sus mejores tiempos. Fue un gozo volver a verle toreando profundo, gustándose en cada muletazo y acariciando con su muleta cada pase. Tras el maestro, vimos al novillero Rodrigo Villalón torear por los dos pitones muy templado y con mucho gusto.

Toreo al natural del maestro Juan Antonio Esplá a la cuarta vaca del tentadero

Toreo al natural del maestro Juan Antonio Esplá a la cuarta vaca del tentadero / Antonio Vigueras

Cerró el cuarteto de maestros el alicantino Juan Antonio Esplá, otro de los grandes diestros de esta tierra. Eligio un capote con las vueltas en verde recibiendo a su vaca con una serie de buenas verónicas, con una media y una revolera extraordinarias. No faltaron los quites y hasta una larga de rodillas, que alborotó los tendidos. Ya con la muleta, la faena de Esplá fue un auténtico deleite por ambos pitones, la clase torera de Juan Antonio Esplá se volvió a ver en Alicante. Un pase circular invertido, que remató con uno de pecho levantó la ovación más grande. Detalles toreros, elegancia en las formas y fidelidad a la esencia Esplá, un conjunto de virtudes a la altura de tan ilustre apellido. Al término, el novillero alicantino Cristóbal Granero toreó con buen gusto, como preámbulo a su presencia en la próxima Feria de Hogueras.

Pero todavía había una sorpresa más. Una quinta vaca salió al ruedo para que “El Inclusero” pudiera quitarse la espinita de no haber podido torear su inválida primera vaca. En el reverso de su capote, únicamente se leía “Gregorio”, suficiente nombre para un caudal de arte. Con esta vaca sí brilló “El Inclusero” con capote y con un inicio de muleta sentado en una silla y así volvimos todos a viajar en el tiempo solo con las muñecas de un artista, que a sus ochenta años, sigue entrenando como lo hacía con veinte y sigue soñando como nunca.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents