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ENTREVISTA

Julieta Venegas: "La escritura es mucho más reveladora que las canciones"

La cantante publica su primer libro, 'Norteña', un hermoso puzle de recuerdos sobre su infancia y juventud que llega hasta la publicación de su primer disco, 'Aquí', en 1997

La cantante y compositora Julieta Venegas, frente a su escritorio.

La cantante y compositora Julieta Venegas, frente a su escritorio. / Víctor Benítez

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Inés Martín Rodrigo

Madrid

Julieta Venegas (Long Beach, California, 1970) llevaba mucho tiempo teniendo la inquietud de escribir. Había asistido a talleres literarios, además de los diarios que la vienen acompañando desde que tiene memoria y de la lectura, tan importante en su vida como la música. Pero no encontraba el espacio para poder hacerlo.

Hasta que surgió el proyecto de un nuevo disco con el que regresaría a sus raíces, musicales y personales, y, sobre todo, a Tijuana, la ciudad en la que creció, esa frontera que era "una cicatriz latente" en ella. Esa memoria musical hizo que por fin el momento llegara: se puso a escribir, y a componer.

Fue un trabajo conjunto; las canciones y el libro, al que siempre llamó "texto", pues "pensaba que no lo iba a terminar", fueron surgiendo a la par, en una armonía creativa, pausada, que raras veces había experimentado antes. Un proceso que la permitió reconciliarse con aquellos "años de construcción", los de su infancia, su adolescencia y su juventud, hasta su primer disco, en 1997.

Es el arco temporal que abarca, desordenado y fragmentario, como un hermoso puzle de recuerdos, 'Norteña. Memorias del comienzo', su primer libro, que la cantante y compositora decidió publicar con editoriales independientes (en España, Las afueras), gente de la que es fan, que le cae bien, que admira, que le gusta. Brava, Julieta.

¿De dónde surge el libro?

Pues yo como que había tenido la inquietud de escribir algo de memoria y cuando empecé el último disco sentí que ya era el momento de hacerlo todo al mismo tiempo. De hecho, ni siquiera sabía si iba a terminar el libro, te soy sincera, el libro.

Y, cuando lo acabó, ¿qué sintió?

¿Sabes que es muy chistoso? Porque sí me di cuenta cuando lo terminé, algo pasó, como que escribí la última línea y dije: "Ay, creo que ya terminé". Fue emocionante, sí, la verdad, un momentazo.

Toda la vida ha escrito diarios, pero este ejercicio de escritura es distinto. ¿Cómo se enfrentó a él?

Pues la verdad es que yo siento como que tenía que hacer mucha terapia para destrabar algunas cosas que tenía no resueltas, de mí, de mi pasado, de mi familia. Y eso fue importante para mí, porque yo necesitaba como soltar ciertas cosas del pudor, de no decir tal, del silencio, y además siempre me estaba tironeando por un lado el querer escribir y el no querer escribir.

Siento como que tenía que hacer mucha terapia para destrabar algunas cosas que tenía no resueltas, de mí, de mi pasado, de mi familia

La autobiografía puede reflejarse en las canciones, aunque de un modo abierto a la interpretación. Pero en la literatura hay menos lugar para eso, sobre todo en la escritura de no ficción, es más literal.

Tal cual. A mí me se me hace mucho más difícil escribir que escribir canciones. Las canciones son siempre abiertas a interpretación, la escritura es mucho más reveladora. De hecho, yo siempre he pensado que la poesía me resulta mucho más reveladora que una canción.

La familia es un eje muy importante en 'Norteña'. ¿Qué ha descubierto de su familia al escribir el libro, de las relaciones con sus padres, por ejemplo?

Pues definitivamente me ha marcado mucho mi relación con ellos. Yo además tengo la suerte de tener a mis papás, a los dos. Me tocó ver a mi papá cambiar mucho, porque se suavizan mucho los señores con la edad pero realmente mi papá cambió mucho, es un señor ahora superromántico, es el primero que llora todo el día por el libro, por el disco. Por más que todo cambie, que todos cambiemos, hay algo en la relación con la familia que para mí es muy bonito, son esas personas con las que puedo estar sentada sin decir una palabra y estamos bien, estamos a gusto porque hay un cariño que es más allá de la convivencia.

Por más que todo cambie, que todos cambiemos, hay algo en la relación con la familia que para mí es muy bonito, son esas personas con las que puedo estar sentada sin decir una palabra y estamos bien

¿Y qué descubrió de sí misma, cómo de iluminadora fue la escritura del libro en ese sentido?

Pues ha sido lindo porque he sentido mucha reconciliación con todas las decisiones que tomé en mi vida, con los pasos que he dado. Esa es la palabra para mí, reconciliarme con un montón de cosas, ha sido bonito mi reencuentro con todos esos años que son tan de construcción. Por más que pienses que no quieres estar ahí, que yo toda la vida pensé no quiero estar aquí, no quiero estar aquí, es como superimportante para mí, es una parte importantísima mi ciudad.

Observando una fila infinita de coches frente a la frontera con EEUU aprendió lo que es la espera. ¿Qué significado tuvo en su vida ese aprendizaje, y qué rol desempeña en su creación la frontera?

Sí que pienso que el esperar está bueno. Por ejemplo, este proyecto ha sido como una cocción muy lenta, me tomé como tres años. Me gustó mucho y siento como que ahora me gusta mucho la idea de hacer mis proyectos de esta forma.

La cantante y compositora Julieta Venegas.

La cantante y compositora Julieta Venegas. / EP

Si durante su infancia y juventud aquella frontera era "una cicatriz latente", ¿qué es ahora, en el Estados Unidos de Donald Trump?

La cicatriz latente es en mí misma. Sentía una cosa rarísima de estar muy lejos, de vivir lejos, de hacer mi vida lejos, de que mi hija creciera lejos. Eso a mí me dolía, la verdad. No me daba cuenta, no era que dijera todos los días "me quiero regresar", era algo con lo que pensé que ya tenía que vivir siempre. Pero sí, en este momento definitivamente es otra situación. Así como se ve en el mundo, la toxicidad que hay dando vueltas, pues imagínate en Tijuana, está regresándose un montón de gente, hay todo un descontrol. Está todo el mundo supertemeroso porque está todavía más agresivo del otro lado, están separando familias, están deteniendo niños, está superviolento. De todas maneras, esa ida y vuelta ha existido siempre. En todas las presidencias de EEUU ha habido gente que es deportada, es algo que está presente todo el tiempo en Tijuana. En Tijuana, tú vas y no es que sientas una diferencia porque está ahorita más agresivo, la actividad fronteriza sigue siendo la misma, sigue habiendo estas crisis todos los días. Las personas que llegan necesitan un empujón, necesitan seguir adelante, eso sigue existiendo. Esa actividad en Tijuana siempre se ha visto como se ve ahorita, ese resolver diario, el que aparece gente y a veces se quedan y otros se van y así, ¿no?

Lo que sí ha cambiado quizás ha sido la concepción de frontera en EEUU ahora, ¿no?

¿Sabes qué? Sí ha cambiado mucho la concepción del deportado, el deportado es otro, porque antes a lo mejor era alguien que había hecho algo ilegal. Ahora ya no tiene nada que ver con eso, la figura del deportado definitivamente ya es otra, es muy diferente.

Luis Humberto Crosthwaite es uno de los autores…

Ay, qué bueno, lo conoces, qué bueno, me encanta. Soy fan.

Ha cambiado mucho la concepción del deportado, antes a lo mejor era alguien que había hecho algo ilegal, pero ahora ya no tiene nada que ver con eso

Es uno de los autores que más y mejor ha observado de manera sensible el territorio de la frontera. ¿Nos ayuda la literatura a conformar nuestra identidad, también como habitantes de una frontera?

Pues sí. Justamente hay mucho debate con eso de que mucha de la literatura fronteriza no es escrita por gente que realmente vivió la frontera. Entonces, hay una interpretación de la frontera desde lejos y una vivencia de la frontera, como en el caso de Luis Humberto Crosthwaite o escritores como Heriberto Yépez o Rosina Conde, muchos fronterizos que te cuentan la frontera desde un lugar de vivencia. A mí me atrae mucho toda esa literatura. De Luis Humberto lo que me gusta es que utiliza mucho el lenguaje coloquial, sus personajes son interpretación, no es que te encuentres a personajes así, pero, por ejemplo, el de 'Instrucciones para cruzar la frontera' me parece alucinante y realmente es una descripción perfecta de lo que pasa en la línea, siento que lo cuenta de una manera muy graciosa y real y cuando lo leí yo me sentí cien por cien identificada.

La literatura como espejo, ¿no?

Sí, tal cual, la literatura me ha acompañado mucho en este tiempo. Además, a mí me agarran como obsesiones y ahora, definitivamente, lo que más me atrae es todo lo fronterizo, todo lo de Baja California, el norte de México. Necesitaba inventarme esas canciones que me hacían pensar en México, en mi casa, en mi familia, y la literatura me daba eso, me daba imágenes y los simbolismos de lo que estaba tratando de contar.

Hablemos de lectura, de la importancia que tiene en su vida. Creo que lee bastante más de lo que escucha música...

Sí, la verdad que sí. Escucho mucha música, pero en mi casa leo mucho más de lo que escucho música. La lectura para mí es superimportante. Todos los días necesito mi espacio para leer, en la mañana me gusta más que en la noche. Ese espacio es superimportante, y también un poco de escritura, es como casi terapéutico un poquito de eso.

Julieta Venegas, con su gato.

Julieta Venegas, con su gato. / Víctor Benítez

En la red social Goodreads es un referente, todas sus recomendaciones de lecturas despiertan mucho interés.

Es superchistoso eso, la verdad. Me encanta Goodreads porque es un espacio de lectores. Hace mil años que lo hago, porque me gusta tener un recuerdo de lo que he leído. Es un espacio padre, porque a la gente le gusta compartir lecturas y que le compartan, eso se me hace bonito.

Volviendo al libro, su infancia y su adolescencia estuvieron marcadas por el deseo de triunfar en la música. Para cumplirlo, ¿tuvo que renunciar a muchas cosas?

Nunca lo sentí como renuncia. Yo si hubiera tenido que renunciar a algo, hubiese sido la música. El camino que me tomé fue el que me interesaba, nunca lo sentí como que estaba renunciando a algo, estaba siguiendo algo que necesitaba hacer.

Hemos hablado de la familia como uno de los ejes del libro, pero otro es la soledad. ¿Qué es para usted, cómo se lleva con ella?

Pues es que me llevo demasiado bien, la verdad, con la soledad. A mí me gusta mucho como el espacio para mí. Yo creo que también nos han inculcado mucho un rechazo a la soledad, por esa cuestión de que tienes que estar con alguien, tienes que ser una familia, el chip del romanticismo, de rechazar como esos espacios que yo creo que son naturales también, yo los necesito. Me parece que es un buen balance siempre para mí como estar solo.

Me llevo demasiado bien, la verdad, con la soledad. A mí me gusta mucho como el espacio para mí

Sobre todo, si la soledad es elegida, ¿no? Esa es la clave.

Sí, tal cual. Todos tendríamos razones para disfrutar de la soledad, pero hay mucha gente que la rechaza porque nunca se ha dado chance de estar consigo misma.

La Julieta Venegas de 'Aquí', su primer disco, que publicó en 1997, era una de las pocas mujeres compositoras de entonces. Ahora el escenario es muy distinto, el papel de la mujer en la música ha cambiado.

Yo siento que cambió mucho la presencia de las mujeres en la música cuando empezaron a surgir más mujeres que componían, fue algo que marca mucha diferencia. A mí me gusta mucho escuchar todo tipo de compositoras y artistas, porque siento que cada una tiene un universo muy particular, eso me encanta, porque yo creo que los géneros no marcan tanto en la producción femenina como marca la búsqueda personal. Hay un montón de chavas: Amaia me parece preciosa, en México Bratty, en Argentina Juana Aguirre, en Chile Akriila, Bad Gyal me encanta. Hay de todo y yo no siento que hay chavas que se parezcan entre sí. Es un momento precioso para la música de mujeres.

Hay un montón de chavas: Amaia me parece preciosa, en México Bratty, en Argentina Juana Aguirre, en Chile Akriila, Bad Gyal me encanta. Es un momento precioso para la música de mujeres

¿Y usted cómo logró liberarse de la mujer que se esperaba que fuera?

Pues es que como que nunca le hice caso a eso. Desde muy chica sabía que me iba a dedicar a lo que me quería dedicar, el camino de casarme no era mi prioridad para nada. Al mismo tiempo, era superromántica y todo el tiempo estaba enamorada de alguien que no me pelaba.

Del libro se deduce que el amor más importante es el de la amistad.

Sí, incluso cuando el amor romántico se va, si queda una amistad me parece importantísimo, porque profundizas en una relación con alguien y está padre que esa persona pueda volver a tu vida o quedarse en tu vida de alguna manera.

En el último capítulo cuenta cómo descubrió que todo, el libro, también el disco, había surgido para encontrar un camino de regreso. ¿Por qué esa necesidad de volver?

Pues, ¿sabes qué?, siempre sabía que en algún momento me iba a regresar, sabía que no me iba a quedar permanentemente en Argentina. Y fue una vez que vine a México y cuando aterricé dije: "Claro, lo que pasa es que yo me quiero regresar, yo quiero vivir aquí". En cuanto aterricé me di cuenta y después no podía dejar de decirlo a todo el mundo. Y también mi hija me dijo: "Hay que regresar, yo te lo venía diciendo".

Yo siempre he vivido la literatura con mucha intensidad, es precioso poder vivir a través de los ojos de otras personas

Supongo, entonces, que no está de acuerdo con eso de que nunca hay que volver a donde se fue feliz.

No, no estoy de acuerdo. Porque además él nunca…

Es una palabra como muy grande para usarla, ¿no?

Yo sí usaba mucho el nunca más chica, pero ahora ya no la uso.

Para acabar, en el libro dice que "no se trata solamente de tocar algo o saber cantar, sino de vivir la música". ¿Se puede aplicar también a la literatura, no sólo se trata de escribir, sino de vivir la literatura?

Sí, yo siempre he vivido la literatura con mucha intensidad, es precioso poder vivir a través de los ojos de otras personas. Siempre que abro un libro, me emociona. Tengo una relación con los libros que es muy intensa y que a veces no es muy correcta, porque hay libros que a todo el mundo le encantan y que yo digo: "Pues a mí no me gustó". También tengo como mis manías, soy muy respetuosa, yo lo termino siempre, por más que no me esté gustando, y puede ser que termine exasperada y odiándolo. Yo me hice lectora de una manera muy autodidacta, entonces, para mí terminar un libro es importante, porque ahí también aprendo.

Norteña. Memorias del comienzo

Julieta Venegas

Las afueras

176 páginas

17,95 euros

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