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Dentro de KURIOS, la máquina del asombro del Circo del Sol que llega este verano a Alicante

La Playa de San Juan acogerá del 16 de julio al 23 de agosto el aclamado espectáculo del Cirque du Soleil, una producción que reúne a 50 artistas de 21 nacionalidades para crear en cada función una de las experiencias más fascinantes del mundo del entretenimiento

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Vivimos tiempos en los que casi ningún espectáculo multitudinario se contempla ya con los ojos desnudos. A poco que se apagan las luces y empieza la función, se enciende un bosque de pantallas: móviles en alto, vídeos interminables, fotografías apresuradas, el impulso casi automático de registrar lo que ocurre antes de dejarse atravesar por ello. 

En "KURIOS – Gabinete de Curiosidades", la producción del Circo del Sol que se podrá disfrutar en la Playa de San Juan en Alicante del 16 de julio al 23 de agosto, ese fenómeno no se produce. Aunque está permitido tomar fotos sin flash y grabar vídeos cortos por debajo del hombro, apenas se ven teléfonos, tal y como pudo comprobar este diario en una reciente representación del show en Barakaldo.

El público no mira la pista a través del smartphone: la observa de frente, absorto, entregado a esa maquinaria de asombro que durante 125 minutos consigue algo cada vez más raro: que nadie quiera perderse el presente por intentar capturarlo. 

Ese detalle da medida de la fascinación que genera esta producción inspirada en los antiguos gabinetes de curiosidades —antecesores de los museos—, la estética steampunk y la imaginación científica del siglo XIX.

La maquinaria humana detrás de la maravilla

En la ficción del montaje, un inventor —el Científico, que para mayor aliciente está interpretado por el alicantino David García Coll— abre la puerta a un mundo paralelo donde las leyes del tiempo, del espacio y de la lógica se doblan a voluntad. 

Uno de los números del espectáculo.

Uno de los números del espectáculo. / Martin Girard

En la realidad, esa puerta se abre gracias a una maquinaria humana tan precisa como invisible. Basta un breve recorrido por las instalaciones antes de la función para descubrir que la verdadera maravilla empieza con el trabajo coordinado de las 300 personas (la mitad de ellas personal local de cada ciudad) que hacen posible lo que luego, sobre el escenario, parece imposible.

No hay todavía focos encendidos ni aplausos, pero el espectáculo respira al otro lado de la pista, donde se cruzan técnicos, artistas a medio maquillar, responsables de producción, especialistas de vestuario, cocineros, personal de seguridad, acomodadores…

Cada movimiento parece formar parte de una coreografía secreta: una prueba de sonido, una revisión de arneses, una prenda o accesorio revisada por manos expertas, artistas que calientan concentrados antes de desaparecer entre engranajes, cortinas y estructuras metálicas.

Una Torre de Babel itinerante

En las entrañas de "KURIOS – Gabinete de Curiosidades", el asombro se mide, se monta, se ensaya y se cuida. Lo que el espectador verá después como una fantasía fluida —cuerpos que vuelan, objetos imposibles, criaturas mecánicas, música y canto en directo, poesía visual y humor— nace de una organización milimétrica que convierte una gigantesca carpa itinerante en una pequeña ciudad en funcionamiento.

El tráiler de "KURIOS - Gabinete de Curiosidades"

Una urbe nómada que es también una Torre de Babel bien avenida. Del techo del salón-cocina donde se sirven hasta 450 comidas al día a todo el personal del Circo del Sol cuelgan 33 banderas que representan a los 120 miembros del elenco y equipo técnico que viajan con la producción. 

El menú de este viaje retrofuturista que se propone al espectador es tan amplio y variado como intenso, e incluye desde contorsiones y bicicleta aérea hasta un sorprendente balanceo sobre sillas que evocará para muchos el Upside Down de “Stranger Things”. También destacan un impresionante número de rola bola que mantiene al público conteniendo el aliento y un mágico teatro de manos.

Dejará las bocas abiertas su sensacional banquine, disciplina en la que los artistas utilizan sus manos entrelazadas para catapultar a sus compañeros en impensables saltos mortales y levantar pirámides humanas. Y, como uno de los platos fuertes, el exclusivo Acro Net, un número único en el mundo que desafía la gravedad y resume la esencia de KURIOS: convertir el asombro en algo tangible y hacer que las 2.500 personas que llenan las gradas en cada función olviden, durante unos instantes, dónde terminan los límites de la realidad.

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