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Kiamya: una cuchillada envuelta en terciopelo

La artista publica Desorden natural, un compendio de nueve cortes producidos por Alterfile donde muestra su lado más íntimo. Lo presentará el 13 de junio en La Rítmica Club de València

Kiamya convierte su "Desorden natural" en un disco

Jose Navarro

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Juan Fernández

Juan Fernández

Ficha técnica

Artista: Raquel Baeza

Procedencia: Alicante

Discos:Breathing EP (2024), Desorden natural (2026)

Año de comienzo: 2019

Kiamya tiene una presencia imponente. Su mirada es muy personal, unos ojos que juzgan y una personalidad que marca. La artista alicantina visitaba la redacción del diario INFORMACIÓN con un nuevo disco bajo el brazo, uno de esos trabajos que te hacen dar un salto de calidad. Que hace que te puedan llamar "artista" con todas las letras.

Desorden natural es un álbum diferente a todos los que hayan salido recientemente. Un proyecto que ahonda una tendencia electrónica con la que la intérprete había estado jugando recientemente unida al productor y DJ valenciano Alterfile. Sonido de club y atmósferas contenidas que se estructura a través de nueve cortes muy diferentes y personales. Y el disco no solo está reforzado por el sonido, sino por su narrativa personal, una desnudez vital y una falta de contención aplastante que supone un valor diferencial en Kiamya.

Kiamya duraunte una sesión de fotos en la sede de INFORMACIÓN en Alicante

Kiamya duraunte una sesión de fotos en la sede de INFORMACIÓN en Alicante / Jose Navarro

Ella lo define como "una especie de claustrofobia" pues, entiende, "todo se desarrolla dentro de un zulo, de una cárcel mental donde, paradójicamente, me siento cómoda", asegura. En esa represión hay espacio para la innovación y para la búsqueda de una voz que reivindique esa narrativa.

"Yo ya venía escribiendo desde ese lugar desde hacía tiempo, porque era el momento vital que estaba atravesando. Siempre escribo desde lo más íntimo, desde el hoyo, y este disco ha sido un proceso de sanación de un bache personal y una forma de sacar mucha rabia contenida", subraya la alicantina, que actualmente está viviendo en Valencia.

Ese desorden natural y, por ende, mental, también es una de las características básicas del disco. Desde la producción, se han ayudado de ritmos rotos que facilitan precisamente esa capacidad de transmitir el caos para poder convertirlo en arte. La puerta de sus fantasmas se ha abierto y la sonoridad de este álbum, que muchas veces va en contradirección del ritmo, transmite igual que las palabras.

"En otras etapas más estrictas de mi carrera, o más cercanas al boom bap, también podía transmitir esos sentimientos, pero aquí encontré otra forma de hacerlo. Y decidí no cortarme nada y enfrentarme a las canciones sin filtros". Un claro ejemplo de ello es Gusanos, posiblemente el tema más personal de su todavía corta trayectoria.

Kiamya, antes de la entrevista realizada para la sección Sonidos de proximidad

Kiamya, antes de la entrevista realizada para la sección Sonidos de proximidad / Jose Navarro

Decide mirar de frente a su pasado, a su vida, sin miedos ni remordimientos y siendo consciente de que esas letras quedarán marcadas para siempre en el tracklist de un disco. Es el handicap del artista sincero que toma el micro como terapia. Una manera de enfrentarse al caos interno desde la exposición externa. Una jugada valiente y sincera de quien valora el arte como reflejo vital y social. Y el proceso de dos años y medio de trabajo incesante para hacer algo representativo.

Saltar los límites

La apuesta por hacer música personal encuentra en Desorden natural su hábitat. Kiamya se permite hablar de tiempos pasados, de raíces e incluso de territorio. Todo, desde un prisma donde no todo tiene que ser nostálgico. "Creo que este trabajo es la vez que más me he saltado mis propios límites. Lo he puesto todo. Es la única vez que me he permitido escribir sin filtros", explica la artista.

"Yo escribo de una manera muy impulsiva, muy visceral. Luego reviso y trabajo mucho los temas hasta que quedan como quiero, pero cuando escribo no me replanteo demasiado lo que siento o lo que quiero decir. Cuando tengo claro el mensaje, ya no importa si quiero contarlo o no; simplemente tiene que salir", remarca.

Y Alicante está representada en este disco con el tema San Blas. Si se habla de lo personal, no podía faltar esa ciudad en la que vivió hasta los 18 años. "Alicante ha sido mi casa hasta que decidí poner rumbo a Valencia. Sentía que allí tenía más oportunidades para hacer música, para ampliar horizontes. Y también había vivido aquí situaciones que sentía que no me estaban haciendo bien y pensé que, si me quedaba, quizá no terminaría en el camino que quería recorrer".

Es esa mirada no nostálgica al pasado lo que le ha permitido reconciliarse con el que será para siempre su hogar. "Cada vez la valoro más. Es una ciudad a la que, ahora, vuelvo con mucho cariño. Me siento más apegada a ella que hace unos años", apunta.

Es una manera de ser honesta con una misma, rindiéndose cuentas primero a ella, sin pensar en el público. Es la única forma que tiene la rapera de no coartar sus emociones, partiendo de una identidad clara y contemporánea que busca hacer discos que tengan esa noción que se está perdiendo. Que tengan un porqué.

Hasta ahora, ella había pisado la industria haciendo temas sueltos. Y eso está bien, te permite conocerte y explorar. Testear diferentes sonoridades, colaborar con diferentes productores... Pero ella necesitaba este disco. Ese primer acercamiento con el EP Breathing de 2024 supuso el germen de lo que podemos escuchar dos años después.

Kiamya presentará el disco el 13 de junio en La Rítmica Club de València

Kiamya presentará el disco el 13 de junio en La Rítmica Club de València / Jose Navarro

Pero no nos vamos a engañar, quien venga buscando temas completamente explícitos saldrá desencantado de este álbum. Ella prefiere moverse entre dos mundos: "mi música se caracteriza por moverse en lo abstracto y generar imágenes en lugar de afirmaciones. No obstante, en este trabajo hay espacio para ambas cosas", puntualiza.

Hay una especie de cambio a medida que se escucha el disco en orden, un clic en la forma de afrontar las ideas que recorrían su cabeza. Y ella misma asegura que si se hubiera permitido la reflexión "habría canciones que nunca hubieran salido a la luz", pero es que, al final, es fiel a sus principios con letras que para ella "son cuchilladas envueltas en terciopelo. Algo que duele, pero que también acaricia. No hizo falta pensarlo demasiado porque ambos creamos desde ese lugar y el resultado es una muestra de ello", finaliza.

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