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Osezno: unos aguerridos macarras de azul y rosa

La banda de metal moderno, a medio camino entre la Vega Baja y Murcia, publica Veni, vidi, vici, un álbum que llega tras cinco años de silencio donde mantienen su esencia bruta, con canciones especialmente cuidadas y pulidas a fuego lento

Osezno conquista de nuevo los escenarios con la presentación de Veni, vidi, vici

Osezno conquista de nuevo los escenarios con la presentación de Veni, vidi, vici / Rafa Arjones

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Juan Fernández

Juan Fernández

Ficha técnica

Formación: Grego Ruiz (voz), Abel Riquelme (guitarra y voz), Darío Marroquí (bajo), Vícitor Sala (batería)

Procedencia: Vega Baja y Murcia

Discos: Osezno (2017), La bestia / EP (2019), Veni, vidi vici (2026)

Año de comienzo: 2015

Todavía queda amor por el arte más allá de la búsqueda por intentar vivir de ello. La banda de metal Osezno, a caballo entre la Vega Baja y Murcia, vuelve a las andadas con nuevo material para explorar los rincones más aguerridos de la música. El disco Veni, vidi, vici esconde temas oscuros y pulidos bajo una estética de tonos pastel protagonizada por un osito de peluche fucsia. Todo vale para llamar la atención y demostrar que siguen siendo los mismos que lograron hacerse un hueco en la escena del género antes de la pandemia como una de esas nuevas bandas a tener en cuenta.

En aquel momento nadie contaba con un virus que cambiaría las reglas del juego y, aun así, decidieron seguir al pie del cañón sin importar el eco que pudiera llegar a tener su música. "Tras grabar nuestro primer disco, sin grandes expectativas, nos sorprendió ver que la respuesta del público fue muy positiva", apuntan desde la banda. "Llegaban buenas críticas y aparecíamos en las listas destacadas de medios especializados como uno de los mejores álbumes de metal del año", explican en una entrevista a INFORMACIÓN.

Decidieron no frenar la rueda y encadenar la gira de su primer álbum homónimo con la de su siguiente EP, La bestia. Enlazaban actuaciones en todos los lugares donde se les proponía tocar, a veces con más acierto y otras con menos, pero haciéndose notar por toda la geografía española. Pero llegó la pandemia y supuso un "frenazo total" para la banda. "Además de las restricciones, empezaron a cruzarse circunstancias personales, trabajos y otros compromisos que dificultaron mucho la continuidad. Nunca dejamos de vernos, pero sí bajamos el ritmo", reconocen.

Por ello, el lanzamiento de este nuevo disco tiene algo de poético. Es el primer álbum que publican tras aquel parón y, más que un trabajo conceptual, es una reunión de canciones elaboradas a fuego lento. En ellas se aprecia un mayor cuidado por el resultado final, donde el caos se pule sin perder la vitalidad que caracteriza a la banda.

Ahora tienen la difícil tarea de reconectar con toda esa gente que desapareció por el camino durante los años de inactividad. "Hoy en día, si desapareces unos meses, la gente se olvida de ti. Nosotros hemos estado prácticamente cinco años sin actividad constante y eso es muchísimo tiempo. Han cambiado las redes sociales, los hábitos de consumo musical y la propia industria. Somos conscientes de que este regreso es como empezar de cero", apuntan.

Osezno, en la sede de INFORMACIÓN en Alicante, durante la entrevista

Osezno, en la sede de INFORMACIÓN en Alicante, durante la entrevista / Rafa Arjones

No obstante, afrontan este reto desde la calma, cambiando la filosofía que mantuvieron anteriormente y siendo conscientes de que aquella "dinámica compulsiva de tocar todos los fines de semana" debe quedar atrás para ser más selectivos con los conciertos que aceptan.

Sonido renovado

Osezno sigue sonando con contundencia, pero ha sabido cuidar cada tema para construir un trabajo con el que sentirse plenamente representados. "Hemos prestado más atención a las melodías, a los coros y a determinadas texturas sonoras. Nos hemos centrado mucho en desarrollar cada canción de manera individual y darle exactamente lo que necesitaba. Hay más estribillos melódicos, pero sin perder la agresividad que nos caracteriza", admite su vocalista.

Han cambiado, pero siguen sonando a Osezno. En el disco hay espacio para los breakdowns y para la crudeza, que no os engañen los tonos amables de la portada. "Seguimos siendo unos macarras, pero ahora de azul y rosa", bromean durante la entrevista. Han conseguido llamar la atención, y eso ya es un punto positivo.

Lo cierto es que ese lavado de cara visual les aporta un carisma especial. Se muestran más cercanos al público en este reinicio sustentado por canciones tan adrenalínicas como Perfume o Kamikaze. Tras haber presentado el disco en localidades como Orihuela o Cox, la banda prepara ahora sus siguientes salidas desde una posición más tranquila que en su etapa anterior. "Estamos cerrando fechas para después del verano. La idea es consolidar esta nueva etapa poco a poco, volver a coger ritmo y seguir llevando las canciones a los escenarios", concluyen.

Osezno vuelve a mostrar sus zarpas. Y lo hace sin renunciar a la identidad que les permitió abrirse camino antes de que todo se detuviera con una cuidada edición en vinilo. Hasta ahora, solo habían publicado en formato CD y esta nueva aventura la afrontan con un vinilo rosa con un cuidado artwork que demuestra el cariño que le han dado a este trabajo.

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