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María Oruña, la reina del "thriller", por primera vez en Alicante: "El busto de Nefertiti o los mármoles del Partenón deberían regresar a sus lugares de origen"

La autora de Vigo, que cuenta con más de un millón y medio de lectores, publica La Cámara de las Maravillas, donde plasma el debate ético del expolio de obras de arte durante siglos con una presentación este lunes 15 de junio, a las 19.30 horas, en la librería 80 Mundos

María Oruña, la escritora gallega superventas, publica su nueva novela "La Cámara de las Maravillas"

María Oruña, la escritora gallega superventas, publica su nueva novela "La Cámara de las Maravillas" / INFORMACIÓN

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Juan Fernández

Juan Fernández

El mundo del arte se encuentra reunido en el Palacio Dorado para la inauguración del museo Pentimento, un nuevo espacio donde se muestran las reproducciones de algunas obras de arte icónicas en el contexto para las que fueron creadas. Un lugar concreto, con unos personajes concretos y con un robo que acaba en muerte. Así arranca La Cámara de las Maravillas (Plaza & Janés, 2026), la nueva novela de María Oruña (Vigo, 1976), un thriller de corte clásico que se presentará este 15 de junio a las 19.30 horas en la librería 80 Mundos de Alicante.

Tiene una nueva novela en la calle, La Cámara de las Maravillas, un juego de espejos que invita al lector a especular. Hay un crimen, varios sospechosos y un espacio cerrado. A simple vista, parece un homenaje al género policíaco de antaño.

Un periodista me comentó hace poco que la novela le recordaba al Cluedo y pensé que, en cierto modo, podía tener razón. No fue algo que concibiera de esa manera desde el principio, pero sí que se trata de un gran juego de intriga. Es un juego de espejos y de suspense psicológico porque el lector cree constantemente que sabe quién es cada personaje. Sin embargo, las percepciones cambian. Hay personajes que al principio caen bien y después dejan de hacerlo, y otros con los que sucede justo lo contrario. Todos tienen varias caras y eso hace que la historia mantenga la tensión.

La novela utiliza el arte como hilo conductor. Se ven representadas en el texto un gran número de obras de, ¿cuál es su relación con el arte y la pintura?

Tengo que confesar que en realidad no soy ninguna gran experta en arte. Soy bastante profana en la materia, lo que ocurre es que he aprendido muchísimo durante el proceso de documentación de la novela. El verdadero germen surgió al descubrir la existencia de la Brigada de Patrimonio Histórico. Ya me había acercado a ella en El albatros negro, aunque aquella era una novela muy distinta, centrada en la arqueología subacuática y la aventura. Me quedó rondando una pregunta: ¿qué haría esta brigada ante un gran robo de arte cometido por un ladrón de guante blanco? A partir de ahí nació la historia. Después llegó la fase de estudio en museos y hablar con coleccionistas, subastadores, restauradores... Necesitaba comprender cómo funciona todo ese ecosistema para poder construir una historia verosímil.

La escritora María Oruña en una imagen cedida

La escritora María Oruña en una imagen cedida / INFORMACIÓN

Y todo desde la perspectiva de la ética. Plantea el museo Pentimento como un espacio donde las obras vuelven al lugar para el que fueron creadas. Un debate que trasciende al lector. ¿La novela nace también de esas dudas?

Claro. Porque no siempre lo que es legal es legítimo. De hecho, eres la primera persona en varias entrevistas que se ha dado cuenta de que Pentimento no solo es un homenaje a la belleza o a la imperfección artística. También es una forma simbólica de devolver las obras a sus lugares de origen. La novela plantea preguntas más que respuestas, hay personajes que defienden que las obras deberían regresar a los lugares de los que fueron extraídas, especialmente cuando su obtención estuvo ligada a guerras, saqueos o procesos coloniales. Además, es un debate plenamente vigente. Dentro de unos años veremos cómo conflictos actuales, como los de Ucrania o Palestina, también generan discusiones sobre patrimonio expoliado, son cuestiones cíclicas que siempre van a estar presentes. Mi intención no era ofrecer una solución definitiva, sino invitar al lector a reflexionar.

Después de toda la documentación realizada, ¿ha llegado a alguna conclusión personal sobre este asunto?

Sí, aunque creo que cada caso debe analizarse de manera individual. Hay situaciones en las que una obra pudo ser sustraída hace siglos, pero posteriormente ha pasado por numerosas compraventas legales. Ahí el análisis es mucho más complejo. Sin embargo, si me preguntas por casos como el busto de Nefertiti o los mármoles del Partenón que se encuentran actualmente en el Museo Británico, mi opinión es bastante clara: deberían regresar a sus lugares de origen. Forman parte de la identidad cultural de esos territorios y fueron obtenidos bajo contextos de dominación política, militar o colonial.

Plasma con todo lujo de detalles cómo funciona el circuito delictivo relacionado con el arte. ¿Cómo fue ese trabajo de investigación?

Creo que los lectores merecen respeto. Si voy a hablar de un tema que desconozco, tengo la obligación de documentarme bien. Para ello, investigué fuentes especializadas, consulté bases de datos reales sobre obras robadas y visité la Brigada de Patrimonio Histórico, donde me trataron de maravilla y me enseñaron todo lo necesario para poder escribir esta novela. Aunque la historia es ficción, mi objetivo era que, si algo así sucediera en la realidad, pudiera desarrollarse de una manera parecida a la que cuento en la novela.

María Oruña sujeta su último libro: "La Cámara de las Maravillas"

María Oruña sujeta su último libro: "La Cámara de las Maravillas" / INFORMACIÓN

En La Cámara de las Maravillas se dan cita personajes con identidades muy marcadas. ¿Cuánto tiempo le requiere el proceso de construcción de sus perfiles?

Muchísimo tiempo. Si creo una restauradora de arte, necesito saber exactamente cómo trabaja. Si un personaje desarrolla su labor en un entorno determinado, tengo que conocerlo en profundidad, aunque luego solo aparezca reflejado en una línea de la novela. Eso implica entrevistas, investigación y mucha preparación previa. De hecho, para mí la elaboración de la escaleta y de los dossiers de personajes suele llevar más tiempo que la propia escritura. Como no soy especialista en los temas que trato, necesito aprenderlos antes de empezar. Me ocurrió con la arqueología subacuática, con la policía escocesa o con los investigadores de fenómenos paranormales en otras novelas. Después llega la parte más importante, la de decidir qué información merece aparecer en la historia y cuál no.

En la novela crea el personaje de Marc Bru, un inspector amante de la belleza artística y asexual. La literatura rehuye de estos temas y cuando los plasma, es para crear drama al respecto. En su caso, aparece de soslayo.

Sí, fue una decisión completamente consciente. Me interesaba subrayar que la sexualidad de una persona no tiene por qué definirla. Lo que realmente caracteriza a Marc es su fascinación por la belleza, el conocimiento y el arte. No le apasionan únicamente los cuadros o las esculturas, también se emociona ante libros antiguos, colecciones científicas o cualquier manifestación de la creatividad humana. A menudo los personajes quedan atrapados en estereotipos y yo quería alejarme de ellos. Me interesaba destacar que las personas somos mucho más que nuestra orientación o nuestra vida sentimental. Hay otras formas de amor, otras pasiones y otras motivaciones que también merecen protagonismo.

También refleja una crítica a ciertos modelos tradicionales de masculinidad con frases como "¿qué hombre quiere estar con una mujer que no precisa ser cuidada ni reconstruida por nadie?" cuando Casio y Amanda separan sus caminos.

Las mujeres fuertes también pueden generar inseguridad en determinados hombres, y Amando lo es. La clave está en encontrar personas capaces de respetar esa fortaleza y convivir con ella desde el equilibrio. Me preocupa, por ejemplo, que actualmente haya niñas muy pequeñas celebrando fiestas centradas exclusivamente en la estética y la apariencia física. Eso transmite determinados mensajes sobre lo que esperamos de ellas. Por eso me interesa reflejar mujeres fuertes, con poder, con carácter y con capacidad de decisión. No porque no existan otras realidades, sino porque forman parte del mundo en el que vivimos. Los libros también deben funcionar como espejos de la sociedad.

No plantea temas de forma explícita, lo introduces de manera paulatina en pequeñas dosis.

Hay muchos porque como bien comentabas antes, los personajes de la novela, independientemente de su posición social, comparten inquietudes universales como el amor, el desamor, la inseguridad, la ambición o el miedo. Hay una frase de la novela que me recordó una lectora recientemente: “La vida es una oportunidad, pero no solo para vivir, sino para demostrar quiénes somos”. Creo profundamente en esa idea. Todos los personajes de La Cámara de las Maravillas se enfrentan a decisiones que los convierten en héroes, cobardes, resentidos o generosos. Al final, nuestra personalidad determina buena parte de los caminos que elegimos. Aunque el contexto influya, también somos responsables de nuestras decisiones.

Presentará este lunes la novela en la librería 80 Mundos de Alicante, ¿qué espera de esta cita?

Espero que me reciban con mucho cariño por allí. Es una visita muy especial porque nunca he estado en Alicante, ni siquiera de vacaciones, y será mi primera vez en la ciudad. Tengo mucha curiosidad por conocerla y quién sabe, quizás encuentro un rincón especialmente inspirador para cometer un buen crimen literario en el futuro.

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