Feria de Hogueras
El Cid y Escribano reconquistan Alicante
La sexta Puerta Grande tuvo acento sevillano ante una gran corrida de Victorino, con un toro tercero premiado con la vuelta al ruedo. Manzanares cortó una oreja de peso al segundo e hizo un esfuerzo ante las complicaciones del quinto
El Cid y Escribano salen por la Puerta Grande en Alicante: las mejores imágenes de la tarde / Rafa Arjones
En el día de San Juan las celebraciones de Hogueras caen en un pequeño letargo, como si supiera que tiene las horas contadas y en lo taurino, la Feria va tocando a su fin. Pero para este epílogo del ciclo, la empresa volvió a apostar por los toros de Victorino con dos veteranos en estas lides y un Manzanares que se anunciaba por primera vez con este hierro. Al terminar el paseíllo, el Club Taurino entregó a Manzanares el trofeo Santa Faz, como triunfador del pasado ciclo. La Bellea del Foc, María Pastor, y toda su corte de honor saludaron a los presentes desde una preciosa carroza que dio tres vueltas al ruedo. Más tarde ocupó su lugar en el palco presidencial. En el callejón vimos de nuevo al maestro Esplá, Pepín Liria, Esaú Fernández, Rubén Pinar, David Galán, Paco Cervantes y Antonio Pérez El Renco. También estuvieron Santiago Lumbreras, director general del Ivace; Vicente Huet, director general de Interior de la Generalitat Valenciana y el tenista Juan Carlos Ferrero, entre otros rostros populares.
Ya centrados en la corrida, se hizo presente el primer toro de la tarde, un ejemplar serio, largo y al que El Cid recibió con su capote de manera fácil y solvente. Muy mirón de salida, recibió un puyazo trasero por parte de Manuel Ruiz Román Espartaco. Tres verónicas y una media pusieron el gusto estético tras el tercio de varas. En banderillas, Raúl Caricol se vio casi cogido a la salida del primer par. Accidentado tercio y una gran lidia a manos de Álvaro Oliver, quien con tres capotazos justos dejó al toro siempre colocado.

José María Manzanares, en un muletazo por el pitón derecho en la corrida de Victorino Martín. | RAFA ARJONES
El Cid brindó al maestro Esplá, fue un brindis largo y muy sentido, de torero a torero. Comenzó el de Salteras a torear por el pitón izquierdo, casi sin probaturas. Lo esperó mucho en la primera serie, ese fue uno de los secretos de este toro y, así, lo fue metiendo en el canasto. Tras dos buenas tandas por el izquierdo, el toro se vino arriba y comenzó a embestir y repetir por el pitón derecho con mucha transmisión. Fue entonces cuando la faena cogió más vuelo y a El Cid se le vio más a gusto. Lo toreó de manera larga, profunda y muy encajado, con constantes miradas al tendido, como prueba de su seguridad.
La veteranía de El Cid, con su pureza y clasicismo volvió a demostrar la clase de figura del toreo que es y a refrendar aquello de que, cuando uno llega a ser figura, lo es para siempre. Todo lo hizo frente a un gran toro que embistió con entrega por ambos pitones, un toro de gran fijeza que no abrió la boca en ningún momento. Fue este Medianejo un gran toro con mucha entrega al que El Cid supo cuajar. Dos pinchazos evitaron que cortara la oreja.
El cuarto fue un toro cárdeno y muy astifino, de esos que enseñaban las puntas por delante. No se entregó en el capote de El Cid, que se vio obligado a sacar mucho los brazos y llevarlo largo. Brindó al público y llamó al toro desde los medios. Este se quedaba corto por el derecho y Manuel Jesús tuvo que prolongar el recorrido. Mucho más firme y contundente fue la segunda serie por el mismo pitón, más encajada y bajando más la mano. El toro fue también a más a medida que la faena avanzaba y también la importancia de todo lo que pasaba. La manera de colocarse frente al toro, la firmeza de plantas y el cite dando el pecho le dieron a todo, una vitola de grandeza, propia de este gran torero. La mejor mano izquierda de El Cid se volvió a ver en Alicante, la misma que le hizo grande en el toreo. Estuvo tan a gusto en la cara del toro que en un remate se permitió tirar espada y muleta y hacer un desplante tocando los pitones. El Cid estaba arrebatado cuando enterró la espada en una estocada definitiva. Gran faena de Manuel Jesús y dos orejas a la maestría y a la verdad. Gran tarde la de El Cid.

El Cid, toreando al natural al cuarto toro de la tarde, al que cortó las dos orejas en una gran faena. | RAFA ARJONES
Recibió con su capote Manzanares al segundo de la tarde, un toro bajo, cárdeno y más hondo que el primero. Poco se dejó torear, con embestidas defensivas y echando las manos por delante. Más tarde, en varas echó la cara arriba y protestó mucho. Arriesgado fue el segundo par de Juan José Trujillo, que se lo dejó llegar mucho. Manzanares no brindó. Comenzó llevándolo largo, con suavidad y prolongando su embestida para seguir con una serie con la diestra tirando mucho de él. Siguió por ese pitón, con otra serie más ajustada y larga. Sin dudarlo, cogió la zurda. Por aquí el toro tenía mejor embestida con más ritmo y entrega y además, Manzanares le impuso un temple que le dio a todo mayor profundidad. Los naturales fueron largos y hasta el final, con un toro que tuvo más transmisión por ahí. Sin ninguna duda, el mejor pitón del toro fue el izquierdo y aunque las series por ahí no fueron largas tuvieron el peso del toreo puro y de verdad. En la suerte natural se perfiló el alicantino, que lo mató recibiendo, con una estocada que quedó contraria pero que fue suficiente. Manzanares cortó la primera oreja de la tarde tras una buena actuación, no exenta de esfuerzo.
El quinto fue el toro de menos peso de la tarde, pero no le faltó seriedad. Se llamó Hebreo y no se dejó torear apenas con el capote. La buena lidia de Juan José Trujillo mejoró la condición del toro. Poco a poco Manzanares lo fue metiendo en su muleta en unas primeras series de mayor velocidad que las que llegaron después. Este toro pidió la media distancia y fue ahí cuando las tandas fueron más redondas. Sonaba de fondo el pasodoble de El Soro y Manzanares tuvo momentos de mucho lucimiento por el pitón izquierdo, aunque la intensidad llegó de nuevo con la mano derecha, con dos series arrebatadas y de mucho compromiso por parte del alicantino. Hizo un verdadero esfuerzo. Pinchó en la suerte natural para dejar acto seguido y en la suerte contraria media estocada agarrada. Dejó dos golpes de descabello y fue ovacionado por su afición.
El tercero se llamó Matalunas y Escribano lo recibió con una larga cambiada desde el tercio para torearlo después a la verónica con suma facilidad. El toro embistió por abajo y hasta el final. Galleando por chicuelinas dejó Escribano al toro frente al caballo de Israel de Pedro, que cumplió con efectividad.

El sevillano Manuel Escribano, rematando con una media verónica a su toro. / Rafa Arjones
El detalle vino con el brindis de Escribano del tercio de banderillas a Esplá, algo que gustó mucho en los tendidos. El primer par fue una maravilla de poder a poder y dejándoselo llegar muchísimo. El toro embistió con mucho ritmo. El segundo fue un par de factura similar que Escribano resolvió de manera brillante y clavando arriba. El tercero fue un par al violín y al quiebro en toriles que puso la plaza en pie. Gran tercio de Escribano. El toro tuvo calidad y Escribano se lo brindó a Manzanares. Toro repetidor y humillador en la muleta, que hizo que todas las series tuvieran mucha verdad y llegaran hasta el último espectador. ¡Qué manera de embestir la de este Matalunas!, arrastrando el hocico por el albero y yéndose largo hasta el final del muletazo. Además, por el pitón izquierdo el toro tenía más calidad y lo hacía más templado. Un gran toro que encontró a un torero que se acopló perfectamente a esa embestida templada y suave. Varió las series Escribano por los dos pitones dejando la muleta puesta delante y simplemente esperando al toro. No hizo falta nada más.
La faena fue larga porque el toro duró muchísimo. Casi en el epílogo, llegó la mejor serie con la zurda para redondearlo todo. La pena llegó con el estoque, que se le atragantó a Escribano. Tras cuatro pinchazos y dos avisos, el toro se echó. Este tercero fue premiado con la vuelta al ruedo, un gesto de buen aficionado del presidente Manolo García.
A portagayola recibió al sexto toro Manuel Escribano colocándose muy lejos, para después torearlo a la verónica con suma facilidad y encendiendo los tendidos que se pusieron en pie tras el remate. El toro, largo y corniveleto no empujó en el caballo. Ya en banderillas destacaron el segundo y tercer par, especialmente el último, que Escribano colocó en la misma cara con los pitones en la barriga. Brindó al público con la montera puesta en el pecho. Con la muleta comenzó doblándose con el toro y pasándolo por ambos pitones y de esa manera fue imponiendo su mando. Este toro fue el más complicado de la tarde porque nunca estuvo metido en la muleta del sevillano. Miraba el toro al torero y se lo pensaba antes de embestir en cada serie. Tuvo además un recorrido muy corto y este sí que fue desarrollando sentido según avanzaba la lidia. La edad de la tablilla marcaba cinco años y medio y eso se notó. La lidia se hizo casi imposible ya en las postrimerías. Lo bueno que tienen estos toros es que te indican claramente hasta dónde van a llegar embistiendo y este lo marcó. Pese a todo esto, Escribano no dejó de darle el pecho y, uno a uno, fue hilvanando las series. Toro este con peligro evidente. Le costó a Escribano encontrar el mejor terreno para estoquearlo. En la suerte natural enterró la espada trasera en colocación, pero definitiva. Escribano cortó dos orejas.
Las hogueras se quemaron, pero a la Feria todavía le queda mecha para más días.
Suscríbete para seguir leyendo
- El nuevo ventilador de Lidl para la ola de calor: “En media hora ha bajado la temperatura de mi habitación 5°C"
- Los bomberos rescatan a 11 personas tras el hundimiento de un catamarán en Tabarca
- Condenada a tres años de cárcel la exedil de Los Verdes de Orihuela Martina Scheurer por amañar la adjudicación de los chiringuitos en 2014
- El Campello estrena playa
- Arranca este sábado una edición más de Rock Arena, el festival de heavy metal gratuito de la provincia
- Fallece un hombre en una playa de Santa Pola tras pedir auxilio en el agua
- Sesenta detenidos en Orihuela por una trama de falsificación de solicitudes de protección internacional para trabajar
- Así ha sido el rescate contrarreloj en Tabarca

