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El Dorado llega al MARQ de Alicante con una exposición llena de espíritus y rituales ancestrales

El Museo Arqueológico de Alicante inaugura la exposición internacional El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia, una muestra que reúne cerca de 300 piezas procedentes del Museo del Oro de Bogotá que se podrá visitar hasta mayo del próximo año

La muestra ha contado con la visita de indígenas colombianos que han viajado para ver la exposición

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Juan Fernández

Juan Fernández

¿Es posible habitar el mundo de otra manera? El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) responde afirmativamente a esta pregunta y se apoya para ello en cerca de 300 piezas procedentes del Museo del Oro de Bogotá con una exposición que pretende ser el gran atractivo museístico de la provincia durante el próximo curso. A través de la mirada de las sociedades indígenas de la Colombia del pasado y del presente, la muestra, que podrá visitarse a partir de este martes, propone un recorrido por sus conocimientos, creencias y formas de relación con el entorno.

La exposición de carácter internacional El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia está comisariada por la antropóloga colombiana Marcela García Sierra y el catedrático de Ciencias de la Arqueología en la Universidad de Cambridge Marcos Martinón-Torres. En ella se han adaptado tres salas donde se reúnen un gran número de objetos procedentes del Museo del Oro de Bogotá en un espacio expositivo diseñado por el estudio de arquitectura y museografía ilicitano Rocamora, colaborador habitual del centro para el diseño de sus muestras al público.

Con un marcado carácter simbólico, se han seleccionado un total de 291 objetos arqueológicos cuidadosamente expuestos, de los cuales 157 son de oro, que conviven con trabajos de comunidades indígenas actuales. El hilo conductor es la concepción indígena de un universo compartido por seres humanos y no humanos, recalcando desde la primera sala que lo que se observa, según esta mentalidad, no son simples piezas de museo, sino presencias con capacidad de actuación, representaciones "vivas" de sus ancestros que podrán visitarse hasta mayo de 2027.

Visita institucional a la primera sala de la exposición, que imita una "maloca" colombiana

Visita institucional a la primera sala de la exposición, que imita una "maloca" colombiana / Jose Navarro

El recorrido expositivo se articula en torno a conceptos como la transformación, el equilibrio y la reciprocidad, presentes en numerosas culturas indígenas colombianas. "Se representan en Alicante algunas regiones arqueológicas que trabajaron la orfebrería y una agrupación de las familias lingüísticas que habitaron y habitan en Colombia, un país donde actualmente se habla en más de 65 lenguas", destaca la comisaria García Sierra sobre los cerca de 115 pueblos indígenas que viven allí en la actualidad.

Cosmos y ancestros

La primera sala de la exposición toma la forma de una casa comunal y tradicional utilizada por los pueblos indígenas de la Amazonía, la llamada "maloca". La recreación incorpora elementos visuales y olfativos para aproximar al visitante a un espacio donde se celebran ceremonias, se toman decisiones políticas y se transmite la sabiduría ancestral de generación en generación. Se introduce una de las ideas centrales del pensamiento amerindio, la consideración de que seres humanos y no humanos forman el propio universo.

Según sus creencias, el cosmos y los seres que lo habitan fueron creados por los ancestros a partir de sus propios cuerpos, generando una cooperación constante entre lo visible y lo invisible. De este modo, los espíritus forman parte de una manera de entender el mundo arraigada en tradiciones milenarias.

El espacio, ambientado con olor a mango, muestra una representación simbólica del cosmos y de la diversidad de seres que lo habitan. En dicha sala se exhiben recipientes de cerámica y representaciones de animales y plantas realizadas en orfebrería que, según explica Martinón-Torres, "no son piezas sino presencias. En su concepción, entendían que todos formamos el universo, desde los humanos hasta lo no humano; todos nos relacionamos y formamos parte de una misma idea, con la misma importancia".

El ambiente sonoro es una composición que representa un diálogo con los seres del mundo, interpretado con instrumentos de entre 600 y 1.000 años de antigüedad, objetos que se utilizaban para comunicarse con los espíritus. Las piezas expuestas son reflejos de la naturaleza, como animales, seres antropomorfos y otros objetos que muestran reparaciones porque "eran cuidados como si de una vida se tratase, pues para ellos son sus ancestros", apunta el comisario.

Transformación del paisaje y de las identidades

La segunda sala representa las transformaciones que han desarrollado las sociedades indígenas durante todos estos años. Se trata de una mirada al paisaje, en constante cambio, aunque bajo la premisa de no dañarlo. Pero no solo se centra en lo externo; también se plantea la construcción del cuerpo humano y de las identidades. En ese sentido, en la sala se exhiben rodillos y sellos empleados para pintar el cuerpo y ver el mundo desde otra perspectiva.

Máscaras y urnas funerarias que celebran la muerte como parte de la renovación del mundo

Máscaras y urnas funerarias que celebran la muerte como parte de la renovación del mundo / Jose Navarro

Los orfebres tenían la capacidad de crear narigueras, pectorales y otros objetos de oro que pasaban a formar parte del cuerpo de una persona y le conferían poderes. La cultura corporal se entiende como una forma de tomar atributos de animales como el jaguar o el murciélago que permitían, según entendían, ver la vida desde la perspectiva de estos seres. También recurrían a perforaciones, ya que creían que mediante la orfebrería podían dar vida a una presencia. Algunas de las piezas mostradas comenzaron siendo de cera de abeja antes de convertirse en oro.

La exposición también subraya las diferencias entre la concepción indígena del oro y la visión contemporánea asociada a su valor económico. Allí no importaban ni la pureza ni los quilates. "Eso son concepciones modernas que no son aplicables a la mayor parte de la historia de la humanidad", apuntan los comisarios. El oro formaba parte de procesos rituales, en los que también tenía presencia otro símbolo característico de Colombia como la hoja de coca.

La muestra aborda asimismo el papel de esta planta en diversas tradiciones indígenas. Los comisarios insisten en diferenciarla de la cocaína y destacan su dimensión ritual, medicinal y simbólica. En este sentido, García Sierra, citando al antropólogo Wade Davis, afirma que "decir que la coca es como la cocaína es como decir que el vodka es igual a la patata", una comparación con la que subraya la importancia cultural de esta planta y su papel para acceder a lo que algunas comunidades consideran la dimensión invisible del mundo.

Algunas de las piezas de oro presentes en la exposición en el MARQ

Algunas de las piezas de oro presentes en la exposición en el MARQ / Jose Navarro

Obra hidráulica sin precedentes

Uno de los ejemplos más destacados de transformación del territorio, reflejado en un panel informativo en la exposición, corresponde a las obras hidráulicas desarrolladas por las comunidades del Caribe colombiano. Estas poblaciones lograron adaptar cerca de 500.000 hectáreas de territorio, una superficie similar a la de la provincia de Alicante, mediante una extensa red de canales construida y mantenida de forma colectiva, pues no existía una autoridad centralizada que dirigiera estas actuaciones.

La gestión del agua se basaba en la colaboración entre comunidades vecinas, que coordinaban sus esfuerzos para controlar las inundaciones y aprovechar los recursos hídricos. Y, a diferencia de lo que sucede en territorios como España, donde actualmente existe un problema de escasez, "allí han pasado a enfrentarse a un problema de exceso de agua", apunta el catedrático de la Universidad de Cambridge, que también fue el encargado de comisariar la exitosa muestra de Los guerreros de Xi'an en el MARQ.

Un momento del recorrido durante el primer pase privado de la nueva exposición del MARQ

Un momento del recorrido durante el primer pase privado de la nueva exposición del MARQ / Jose Navarro

El origen indígena de la leyenda de El Dorado

La última sala de la exposición El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia está reservada para plasmar la creencia de muchos pueblos indígenas de Colombia de que la existencia está basada en la reciprocidad y la necesidad de mantener vivas las relaciones que hacen posible el cuidado del mundo. La sala introduce la ofrenda como elemento clave de las relaciones entre los humanos y el universo con más de 30 figuras de oro que evocan el mito de El Dorado.

Según destacan los comisarios, la historia de El Dorado poco tiene que ver con la legendaria ciudad de oro asociada a la abundancia que ha llegado hasta nuestros días. "El Dorado era en realidad una persona, no un lugar", destaca Martinón-Torres. Su origen se remonta a un representante indígena que se cubría de oro en nombre de su comunidad para realizar una ofrenda para el mundo que buscaba unir y no separar a quienes tenían oro de quienes no. "El Dorado era la búsqueda por mantener el equilibrio, siempre proclive a romperse", afirma.

"El oro y el universo", la nueva exposición que albergará el MARQ hasta mayo de 2027

"El oro y el universo", la nueva exposición que albergará el MARQ hasta mayo de 2027 / Jose Navarro

En esa misma sala también destacan rituales indígenas de iniciación, fertilidad y muerte. Uno de ellos es el baile del chontaduro realizado en la selva amazónica, donde algunas comunidades indígenas bailan durante días para curar el mundo y las relaciones entre los seres que lo habitan, con el propósito de manifestar respeto a los antepasados, a los primeros sabios, a la naturaleza y a los animales, rindiéndoles homenaje. En el MARQ se pueden observar algunos de los atuendos que se utilizan para realizar esta actividad.

Justo enfrente también se encuentran objetos presentes en el ritual del yüü, realizado para dar la bienvenida a la primera menstruación y celebrar la fertilidad del mundo. Por último, también se observan objetos relacionados con la muerte, entendida como parte de la renovación del mundo. Se exponen una serie de máscaras y urnas funerarias mientras suena una epicumbia compuesta por el alicantino Luis Ivars. El recorrido concluye con la figura de un danzante cubierto de oro, una representación simbólica de la responsabilidad colectiva de mantener el equilibrio del mundo.

Marcos Martinón-Torres, comisario: "Por primera vez en Europa se exponen presencias"

El presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, ha inaugurado este lunes la nueva exposición internacional del MARQ que, con el título El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia, desvela los enigmas de estas comunidades, desde sus rituales, utensilios, danzas y ofrendas hasta las conexiones con el universo o los intercambios con el mundo de los espíritus.

El acto ha contado con la participación del embajador de Colombia en España, Eduardo Ávila Navarrete, el director del Museo del Oro del Banco de la República de Colombia, Alberto Escovar Wilson-White, el director del MARQ, Manuel Olcina, y el comisario de la exposición Marcos Martinón-Torres, catedrático de Ciencias de la Arqueología en la Universidad de Cambridge. El director gerente de la Fundación CV Marq, José Alberto Cortés, y la comisaria Marcela García Sierra también han estado presentes en la apertura de la propuesta expositiva.

Marcos Martinón-Torres, comisario de la muestra, quien ha señalado que es posible “habitar el mundo de otras maneras”, ha manifestado que, por primera vez en Europa no se exhiben objetos “sino presencias, seres vivos con el poder de interpelarnos”. Asimismo, ha asegurado que al salir de esta exposición “nadie será el mismo que entró”. Tras recordar que Colombia es el país con mayor biodiversidad del mundo, con 115 pueblos indígenas, ha indicado que esta muestra permite compartir conocimiento desde la ciencia, la antropología y la arqueología.

Por su parte, Manuel Olcina ha resaltado que los museos son “espacios poderosos que invitan al encuentro de múltiples realidades, son refugios, fuentes de información creíbles y ayudan a extender el pensamiento crítico”, mientras que el Embajador de Colombia en España ha mostrado su orgullo por presentar esta “gran exposición y esta gran oportunidad de colaboración que trasciende el espacio expositivo y permite acercarse a la profundidad de los conocimientos indígenas, a la naturaleza, el universo, la humanidad, formas de entender la existencia”.

Tras indicar que la cultura “es uno de los puentes más sólidos de la sociedad para establecer vínculos duraderos”, el embajador ha concluido que esta es “una experiencia enriquecedora que despierta la curiosidad, la reflexión y la admiración”. La muestra podrá disfrutarse hasta el 2 de mayo de 2027.

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