Nueva exposición del MARQ: Cuando el oro deja de ser riqueza
La muestra invita a revisar el mito de El Dorado a través de 291 piezas arqueológicas y creaciones actuales cedidas por el Museo del Oro de Bogotá

El MARQ ha construido un espacio inmersivo que evoca distintos ambientes y conceptos del mundo indígena. / Jose Navarro

Entrar en «El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia», la nueva exposición del Museo Arqueológico de Alicante, no es acceder simplemente a una sala de vitrinas: es cruzar un umbral. El recorrido empieza antes de que el visitante se detenga ante la primera pieza. Lo envuelven los sonidos, las luces, las formas, los olores y una atmósfera que invita a mirar de otra manera. La muestra no se limita a exhibir objetos arqueológicos: propone una experiencia sensorial y simbólica en torno a las formas de entender el mundo de las comunidades indígenas colombianas.
El visitante puede entrar en una maloca indígena —casa comunal sagrada—, sentir el fuego en un taller metalúrgico, vivir la experiencia de transitar otras dimensiones o participar en bailes rituales. Antes de descubrir el valor material de las piezas, la exposición invita a atravesar un umbral simbólico: el de un universo donde humanos, animales, plantas, espíritus y ancestros forman parte de una misma trama.
Ambientación
La ambientación es una de las claves de la propuesta. El MARQ ha construido un espacio inmersivo que evoca distintos ambientes y conceptos del mundo indígena a partir de elementos musicales, arquitectónicos, museográficos, vídeos, sonidos y olores basados en investigaciones recientes.
La dimensión sonora ocupa un lugar especialmente relevante. Durante la visita se escuchan melodías grabadas con flautas y ocarinas de entre 600 y 1000 años de antigüedad, en diálogo con la naturaleza. A ellas se suman registros del páramo andino y de las tierras bajas del Caribe, paisajes sonoros recogidos durante investigaciones de campo, además de una obra musical moderna con raíces colombianas y ecos europeos compuesta especialmente para la exposición.
En ese ambiente, las piezas parecen desprenderse de la categoría de «objeto». Máscaras, pendientes, pectorales, narigueras, figuras de animales, plantas, seres híbridos, humanos-murciélago o chamanes en vuelo no se presentan únicamente por su belleza o por la maestría técnica con la que fueron creados. La exposición invita a entenderlos como presencias activas dentro de un universo compartido por seres humanos y no humanos.

La exposición está articulada en siete unidades entrelazadas que se estructuran en tres grandes bloques temáticos. / INFORMACIÓN
El oro como vínculo
La muestra, que podrá visitarse hasta el 2 de mayo de 2027, reúne 291 objetos arqueológicos y creaciones indígenas actuales procedentes de Colombia, muchas de ellas exhibidas por primera vez en España. Entre las piezas destacan 157 objetos de oro, además de trabajos en tumbaga —aleación de oro y cobre—, cerámica, textiles y piedra. Sin embargo, desde el primer momento, la exposición se esfuerza en desactivar una mirada demasiado acostumbrada al brillo, al valor material, al tesoro.
Aquí el oro no se presenta como riqueza acumulada, sino como vínculo. No separa: une. No pertenece: circula. No se guarda: se ofrece. Esa es una de las ideas centrales de «El oro y el universo»: lo que para la mirada europea fue durante siglos símbolo de conquista, ambición y poder, en muchas sociedades indígenas formaba parte de un sistema de relaciones, reciprocidad y equilibrio.
La exposición propone así revisar el mito de El Dorado desde otra perspectiva. Frente a la imagen de una riqueza escondida y codiciada, aparece una concepción del oro ligada a la ofrenda, al cuidado del mundo y a la conexión con lo invisible. El metal precioso no actúa como frontera entre quienes tienen y quienes no tienen, sino como materia capaz de unir a las personas con los otros seres del universo.

La muestra podrá visitarse hasta el 2 de mayo de 2027. / Jose Navarro
Todos somos universo
El recorrido se organiza en siete unidades entrelazadas que se estructuran en tres grandes bloques temáticos. El primero, «Todos somos universo», recrea una maloca colombiana y presenta piezas que reflejan una idea clave: humanos, animales, plantas y espíritus forman parte de una misma realidad conectada.
El segundo bloque, «Transformaciones», muestra los conocimientos técnicos y simbólicos de las sociedades prehispánicas, desde grandes obras hidráulicas hasta objetos rituales. Aquí, transformarse —mezclar lo humano y lo animal— se entiende como una forma de conocimiento.
El tercer bloque, «Cuidar el mundo», se centra en la ofrenda como gesto de equilibrio. El oro no se acumula, se entrega. La exposición revisa así el mito de El Dorado y plantea una relación más sostenible con la naturaleza.

El MARQ ha construido un espacio inmersivo que evoca distintos ambientes y conceptos del mundo indígena. / INFORMACIÓN
Una pregunta al presente
Impulsada por instituciones de España, Colombia y Reino Unido, la muestra combina arqueología y antropología para plantear preguntas actuales. Al salir, el visitante no solo ha visto piezas: ha revisado su forma de entender la riqueza y el mundo.
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