Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Bella interpretación al piano, precisa o contenida, de Marco Mezquida en el ADDA de Alicante

En esta música sin fronteras tienen hueco la alegría y la tristeza, dos caras de la misma moneda que fluyen en un manantial sonoro, cuyas gotas salpicaron muy de cerca a los muchos espectadores

Así ha sido la actuación de Marco Mezquida en Fijazz

Pilar Cortés

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marc Llorente

Marc Llorente

Siempre se necesita una formación clásica para ejercitar las notas musicales contemporáneas con el influjo de la música popular, del jazz, del flamenco o de la tradición mediterránea, además de otros estilos que atesora el pianista menorquín Marco Mezquida, muy comunicativo y destacado compositor, con amplia proyección internacional, que acaba de visitarnos en el Fijazz del ADDA.

Provisto de versatilidad y pasión, la improvisación es una de sus especializaciones. Porque no en vano ese carácter es uno de los elementos jazzísticos imprescindibles, como pudo comprobarse en esta actuación cercana y envolvente, donde se explora la dimensión física del sonido. El título del álbum presentado, Táctil, lo indica por sí solo y da nombre a uno de los temas. Y se hace con un par de músicos más. El violonchelista cubano Martín Meléndez y Aleix Tobias en la batería y la percusión. Oímos World’s hope, Fraternitat o la versión de Pe di boi.

El pianista Marco Mezquida, durante su participación en el Fijazz de Alicante

El pianista Marco Mezquida, durante su participación en el Fijazz de Alicante / Pilar Cortés

Conviven la delicadeza y el ritmo jovial y pegadizo en el repertorio. El suave tacto y la destreza manual con potente fluidez en el marco de una libre expresión que funciona coordinadamente. Destacando también las hábiles formas de cada uno. Se lucen y disfrutan. El piano lleva la voz cantante y es el impulso clave del concierto en las diferentes piezas que desfilan. Constantine, Nobles y sentimentales, inspirada en los valses de Maurice Ravel, y otras.

La precisión puede ser contenida, con su belleza melódica, o agitada. El pulso lo sostiene el violonchelo. Y la armonía depende de la conjunción del trío. Meléndez usa poco el arco y pone el énfasis en los pellizcos que da a las cuerdas. La percusión amplia el lenguaje con un pandero cuadrado en Cádiz, una pandereta y más instrumentos que constituyen el discurso rítmico. El carácter particular de los tres tiene identidad propia reflejada con intensidad y compenetración extensible al público.

El Fijazz de Alicante continúa su programación en la sala Ruperto Chapí dle ADDA

El Fijazz de Alicante continúa su programación en la sala Ruperto Chapí dle ADDA / Pilar Cortés

Los componentes escuchan y reaccionan. Tocan Felice y el líder Marco Mezquida pretende que la música quede habitada por los asistentes. En ocasiones, como golpe de efecto, el pianista pulsa con una mano y con la otra (o las dos) busca sonidos en la parte interior del piano. La expresividad musical acoge los gestos de los instrumentistas en lo que busca ser un canto de amor a la vida, a la piel y al sonido. No es lo más habitual, sí, pero el piano en el mundo del flamenco no es tan extraño, ya que el origen se remonta a mediados del siglo XIX. La época de la música preflamenca.

La evolución ha seguido dos tendencias. La purista y la mestiza en la que se incorporan recursos procedentes de otros estilos como el jazz. En esta música sin fronteras tienen hueco la alegría y la tristeza, dos caras de la misma moneda que fluyen en un manantial sonoro, cuyas gotas salpicaron muy de cerca a los muchos espectadores. En el reducido aforo de la sala de cámara con 284 plazas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents