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Libros piscineros (II)

'La lección de anatomía', de Marta Sanz: un viaje a través del cuerpo con infancia alicantina

«El trasiego de mi casa reproduce en miniatura la voraginosa matrioska de la ciudad donde vivimos: Benidorm», escribe la autora

Marta Sanz, escritora de 'La lección de anatomía', 'Clavícula' o 'Farándula', entre otras novelas.

Marta Sanz, escritora de 'La lección de anatomía', 'Clavícula' o 'Farándula', entre otras novelas. / Anagrama

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Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

"Su estilo ágil (salpicado de fogonazos brillantes), su inusual habilidad para retratar situaciones y para penetrar en la psicología de los personajes, y su fino oído para capturar la lengua hablada con vivacidad admirable convierten la escritura de nuestra novelista más en una gozosa representación de vida que en una melancólica o sombría manipulación de seres muertos." Son las palabras que Rafael Chirbes dedicó a Marta Sanz y La lección de anatomía, que cuenta con un delicioso prólogo del escritor.

El sentido del humor de Marta Sanz es una de las señas de identidad de su voz: una no puede relacionar su lectura sin arquear un paréntesis entre comisura y comisura cada cierto tiempo. Su inteligencia invita siempre a entrar a la sala del relato y quedarnos embobadas con los pequeños detalles, anécdotas y vivencias que narra. 'La lección de anatomía' es una autobiografía novelada valiente, porque es también una novela de crecimiento donde, con mirada feminista y sincera, se ponen sobre la mesa las miserias y triunfos de ser una niña que crece hacia el "devenir une femme", que diría Simone. Este Bildungsroman narra cómo "se construye" una mujer desde la infancia hasta la madurez, sin evolución ordenada y sin más engranaje que la adicción que supone asaltar -de forma fascinada y cotilla- los recuerdos de la escritora. La lección de anatomía es una novela piscinera y de playa por excelencia, no solo por su enganche y la capacidad de abstracción que nos ofrece una novela de tal calidad, sino porque además, en época estival alicantina, huele a algo tan conocido como nuestra luz, arena, chiringuitos y cotidianidad de un verano que, a veces, parece ocupar todo el año.

Portada de 'La lección de anatomía'

Portada de 'La lección de anatomía' / Anagrama

El Benidorm de la infancia

El propio cuerpo en esta novela es un archivo de vivencias, está atravesado por ellas. Desde la infancia hasta los cuarenta años, la escritora reconstruye su educación sentimental, sexual, familiar y política. Su voz crece, además, como un retrato de mujer dentro del contexto de transformación de la sociedad española. Y en este contexto Benidorm, ciudad en la que Sanz pasó su infancia, es un marco imprescindible y casi poético -teniendo en cuenta lo que la capital de la Marina Baixa representó, a su vez, en esa transformación de la sociedad y economía españolas-: "El trasiego de mi casa reproduce en miniatura la voraginosa matrioska de la ciudad donde vivimos: Benidorm", relata la autora.

Marta Sanz es una escritora prolífica, con un buen bagaje editado y en reconocimientos.

Marta Sanz es una escritora prolífica, con un buen bagaje editado y en reconocimientos. / INFORMACIÓN

Sanz relata con incisiva ironía una infancia de "veraneante", aunque define la infancia como una etapa que quizá "es siempre un veraneo". La ciudad de Benidorm, donde los neones ya brillan cuando no lo hace la luz del Mediterráneo, donde se "huele a desayuno inglés pero también a alcoholes viejos", con "cajas de champán en la playa, sobre las que duermen borrachos nórdicos, rebozados en arenilla" y, donde, contra viento y marea, seguía resonando el valenciano de los benidormenses de tota la vida.

La enumeración y la sucesión de imágenes forman parte del retrato que Sanz ofrece de una ciudad vista por los ojos de una niña, o, mejor dicho, de una escritora que recuerda cómo la ciudad hiperactiva e hipnótica como Benidorm atravesó el cuerpo de esa niña: "[...]sombrillas, la isla; espaldas que se queman al sol y que después se pelan, alguien tira de la piel como si fuera un chicle, los bañistas se untan de aceite de coco, la gente está renegrida y brillante, el sol y el tabaco aún no han empezado a ser mortíferos; campos de algarrobos, edificios en construcción, hormigoneras y ese olor a cemento y a tierra húmeda […]; camisetas con calcomanías que huelen a petróleo; bañadores minúsculos, pavor a las medusas; catequesis antes de comulgar, heladerías, aroma dulzón de bollos bruselenses, pizarritas con el menú; un dédalo de calles atestadas […], la alameda, la subida a la iglesia y a la zona del mercado, el puerto y el parque de Elche hacia la tranquilidad germánica y familiar de La Cala, la cuesta de Ruzafa, Martínez Alejos que desemboca en la playa de Levante, la calle Gambó y la plaza Triangular".

Pero las luces con l´Illa de fondo no son las únicas que se cuentan en esta novela piscinera donde la adolescencia y la madurez también tienen cabida en otros lugares. El lector tendrá que descubrirlo.

Autora: Marta Sanz

Editorial: Anagrama, colección Narrativas Hispánicas

Año de publicación: 2014

Número de páginas: 368

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