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El último vuelo de Saint-Exupéry, el autor de 'El principito' enamorado de Alicante cuya pulsera fue hallada medio siglo después de su desaparición

El autor de El principito, piloto de profesión, desapareció durante un vuelo el 31 de julio de 1944 y en 1998 un pescador de Marsella halló la primera pista para dar con él

Antoine de Saint-Exupéry y la pulsera hallada junto a una de sus ilustraciones.

Antoine de Saint-Exupéry y la pulsera hallada junto a una de sus ilustraciones. / A. C.

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Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

Alicante

El 31 de julio de 1944, Antoine de Saint-Exupéry despegó del aeródromo de Bastia-Borgo, en Córcega, para realizar una misión de reconocimiento fotográfico sobre el valle del Ródano, Annecy y la Provenza. El escritor conocido por dar vida El principito era, además, piloto experimentado.

Tal día como hoy, Saint-Exupéry pilotaba un Lockheed P-38 Lightning adaptado para el reconocimiento fotográfico, sin el armamento habitual de caza de estos aviones militares estadounidenses para realizar dicha misión de reconocimiento, pero tras un último eco de radar, desapareció sin dejar rastro.

Antoine de Saint-Exupéry, escritor y aviador, visitó Alicante en varias ocasiones. AFP

Antoine de Saint-Exupéry, escritor y aviador, visitó Alicante en varias ocasiones. AFP / INFORMACIÓN

44 años y un clásico sin publicar en Francia

Saint-Exupéry tenía 44 años y ya era conocido como aviador, escritor y pionero de las líneas aéreas Latécoère y Aéropostale. Un año antes había publicado en Nueva York El principito, simultáneamente en francés y en inglés, por la editorial Reynal & Hitchcock. Este último detalle tendrá una importancia decisiva medio después de su fallecimiento.

En Francia, la primera edición publicada apareció con Gallimard en abril de 1946, ya de manera póstuma.

Sus dibujos y los diálogos del mítico libro, que ahora abundan en material escolar, postales, camisetas y que han cobrado vida hasta incluso en el cine y la televisión, eran en el momento de su fallecimiento muy poco conocidos. Con los años, este libro se ha convertido en un imprescindible de bibliotecas infantiles y adultas.

El hallazgo de un pescador en 1998

El misterio sobre dónde se estrelló el avión se prolongó durante décadas hasta que, en 1998, un pescador halló un objeto clave.El 7 de septiembre de 1998, el patrón de pesca marsellés Jean-Claude Bianco faenaba con su arrastrero L’Horizon. Al recoger las redes, la tripulación encontró entre peces, residuos y concreciones marinas un pequeño objeto de plata ennegrecido. Al limpiarlo apareció el nombre de Antoine de Saint-Exupéry. La fuente oficial del Ministerio de Cultura francés sitúa el hallazgo en las redes de Bianco y relaciona la investigación posterior con la zona de Riou; otras fuentes vinculadas al escritor precisan que fue pescado «al largo de Marsella» o «cerca de la isla de Riou».

No era una pulsera ornamental corriente, sino una gourmette, una esclava o pulsera de identificación. Llevaba grabada esta información: "Antoine de Saint-Exupéry (Consuelo) – c/o Reynal & Hitchcock, 386 4th Ave., NYC, USA". Consuelo era su esposa, la también escritora Consuelo Suncín, y Reynal & Hitchcock, la editorial neoyorquina que publicó El principito en 1943, un año antes de su desaparición.

La pulsera que hallaron en el Mediterráneo.

La pulsera que hallaron en el Mediterráneo. / Alexis Rosenfeld/Divergence Images

Este hallazgo, casi milagroso, fue decisivo: ayudó a orientar las búsquedas del avión hacia las aguas de Marsella. En el año 2000, el buceador Luc Vanrell identificó restos de un P-38 a unos 85 metros de profundidad, cerca de Riou. En 2003, el número de serie de una pieza del turbocompresor permitió atribuir oficialmente los restos al avión de Saint-Exupéry.

Escalas y amor por Alicante: la razón de su placa en la UA

Su profesión como piloto hizo que Saint-Exupéry estuviera para siempre ligado a Alicante, aunque también tiene que ver su faceta de escritor. En 1927 hizo escala en el antiguo aeródromo de Rabasa, situado en los terrenos que hoy ocupa el campus de la Universidad de Alicante, y dejó por escrito su fascinación por la noche alicantina. La UA conserva allí una placa dedicada al escritor y aviador, junto a la estructura del antiguo hangar.

Montse Morata apunta en su libro 'Aviones de papel', biografía del escritor, que «cuando disponía de tiempo le gustaba pasear por Alicante y sentarse a escribir en la terraza de la Fábrica de Helados Finos La Ibense».

«Alicante es el punto más cálido de Europa -escribía el autor de El Principito-, el suelo donde maduran los dátiles. Y yo también, casi debajo de este cielo claro. Me paseo sin abrigo, asombrado de esta noche de las Mil y Una Noches, de las palmeras, de las estrellas tibias y un mar tan discreto que no se le oye ni se le ve, y apenas si alienta».

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